¿Qué es la Encefalomielitis Miálgica o Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC)?

La Encefalomielitis Miálgica o Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) es una enfermedad crónica, compleja y multisistémica que puede afectar de forma intensa a la capacidad física, cognitiva y funcional de una persona. No se trata simplemente de “estar cansado” ni de una falta de forma física: en muchos casos, limita de forma marcada la vida diaria, el trabajo, los estudios, la vida social e incluso actividades básicas como ducharse, cocinar o permanecer de pie. La guía NICE de 2021 la describe como una condición médica compleja que afecta a múltiples sistemas del organismo y cuyo impacto puede ir desde formas leves hasta cuadros graves y muy graves.

La enfermedad se caracteriza por una fatiga incapacitante que no mejora de forma sustancial con el descanso, pero su rasgo más distintivo es el malestar post-esfuerzo (PEM): un empeoramiento anormal de los síntomas tras una actividad física, cognitiva, emocional o sensorial que antes habría sido tolerable. Ese empeoramiento puede aparecer de forma inmediata o con retraso de horas o incluso 1–2 días, y durar días, semanas o más.

Aunque la causa exacta de la EM/SFC todavía no está completamente aclarada, hoy se considera una enfermedad biológica en la que pueden intervenir alteraciones inmunológicas, autonómicas, vasculares, metabólicas y neuroinflamatorias. La fisiopatología sigue en investigación, pero ya no encaja con explicaciones simplistas basadas solo en descondicionamiento o estrés.

Además de la fatiga extrema que no se soluciona con el descanso, los síntomas pueden incluir trastornos del sueño, dificultad para concentrarse (conocido como «niebla mental»), mareos, dolor muscular o articular, intolerancia ortostática, y sensibilidad a estímulos como el ruido o la luz. Su causa exacta aún no se conoce, y el diagnóstico suele requerir descartar otras enfermedades con síntomas similares.

Descripción de síntomas del Síndrome de Fatiga Crónica

¿Qué es la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica?

El malestar post-esfuerzo: el síntoma más característico

El PEM es uno de los elementos más importantes para entender la EM/SFC. No consiste en un cansancio normal después de hacer algo, sino en un empeoramiento global de la enfermedad tras un esfuerzo que puede ser mínimo: caminar más de lo habitual, una conversación larga, una tarea mental intensa, una exposición sensorial o incluso una actividad cotidiana. Según NICE, este empeoramiento suele ser desproporcionado, puede retrasarse horas o días y la recuperación puede prolongarse durante días o semanas.

Por eso, una persona con EM/SFC puede parecer “capaz” un día y empeorar claramente después. Esta fluctuación forma parte de la propia enfermedad y no significa que los síntomas no sean reales. NICE subraya además que muchas personas con EM/SFC han sufrido prejuicio o incredulidad por parte de su entorno y de profesionales sanitarios.

Grados de gravedad

La EM/SFC no tiene la misma intensidad en todos los casos. NICE distingue varios niveles orientativos de gravedad:
– Leve: la persona puede cuidarse y hacer algunas tareas, pero reduce mucho su actividad social, laboral o educativa.
– Moderada: hay una limitación clara de la movilidad y de las actividades diarias; muchas personas dejan de trabajar o estudiar.
– Grave: la persona solo puede realizar actividades mínimas, suele pasar gran parte del tiempo en casa o en cama y puede presentar gran sensibilidad a la luz y al sonido.
– Muy grave: la persona permanece encamada y depende de ayuda para actividades básicas.

0,3-0,5%

PORCENTAJE DE POBLACIÓN AFECTADA

140-250.000

TOTAL DE PERSONAS AFECTADAS

30-50 AÑOS

EDAD DE INICIO

2 A 4 VECES

más frecuente en mujeres

Manejo general de la enfermedad

El manejo de la EM/SFC debe adaptarse a cada paciente y centrarse en reducir el malestar post-esfuerzo (PEM), evitar descompensaciones y mejorar la calidad de vida. No existe una cura única ni un tratamiento universalmente eficaz, por lo que el abordaje suele combinar medidas de conservación de energía, control de síntomas y adaptación del entorno. Los CDC señalan que uno de los primeros objetivos debe ser ayudar al paciente a reconocer y prevenir el PEM, ya que este puede aparecer tras esfuerzos físicos, cognitivos o emocionales incluso pequeños, con empeoramiento diferido de 12 a 48 horas y una recuperación que puede prolongarse días o semanas.

¿Qué es el Pacing?

Una de las estrategias más utilizadas es el pacing o gestión de la energía, que consiste en aprender a moverse dentro del llamado “sobre de energía” individual. Esto implica identificar qué nivel de actividad puede tolerar cada persona sin desencadenar un empeoramiento importante y repartir mejor los esfuerzos a lo largo del día o de la semana. En la práctica, el pacing suele incluir pausas programadas, alternancia entre actividad y descanso, reducción de picos de esfuerzo, fraccionamiento de tareas y adaptación del ritmo diario a la capacidad real del paciente, en lugar de intentar mantener rutinas previas a la enfermedad:

Dentro de este enfoque, muchos pacientes utilizan reglas prácticas como la “regla del 50%”, que consiste en realizar solo una parte de lo que creen que podrían hacer en un día relativamente bueno para no agotar reservas y reducir el riesgo de PEM. También puede ser útil monitorizar la frecuencia cardiaca para detectar cuándo el cuerpo se acerca a un umbral que favorece la descompensación, aunque su utilidad práctica puede variar entre pacientes y no sustituye la observación clínica ni la escucha de síntomas. El descanso, además, no debería reservarse solo para después del empeoramiento: en muchos casos es preferible un descanso proactivo y preventivo, antes de llegar al límite. Esta lógica encaja con el principio general de pacing descrito por los CDC y con los planes individualizados de gestión de la energía recomendados por NICE.

La guía NICE recomienda que cualquier plan de actividad física o ejercicio sea personalizado, flexible y ajustado a la capacidad actual del paciente, y deja claro que no debe ofrecerse ejercicio graduado con incrementos fijos como tratamiento para la EM/SFC. También señala que la terapia cognitivo-conductual no debe presentarse como cura de la enfermedad, aunque puede ser útil para algunas personas como apoyo para afrontar mejor el impacto de vivir con una enfermedad crónica.

  • La EM/SFC no es simplemente «estar cansado»: es una enfermedad reconocida por la OMS (CIE-10 G93.3) que puede llegar a ser gravemente incapacitante.
  • Afecta a personas de todas las edades y géneros, aunque es más frecuente en mujeres entre los 30 y 50 años.
  • Se estima que el SFC/EM afecta alrededor del 0,5% de la población mundial.
  • El tiempo medio desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico del SFC/EM es de aproximadamente 3,5 años.

Criterios diagnósticos para la Encefalomielitis miálgica o Síndrome de Fatiga Crónica

EM/SFC, no tiene una prueba diagnóstica específica. Por eso, su diagnóstico se basa en criterios clínicos que han ido evolucionando con el tiempo

CRITERIOS INSTITUTO DE MEDICINA (IOM/NAM,2015)

También llamados Criterios SEID (Systemic Exertion Intolerance Disease). Proponen un nuevo nombre y una definición más accesible para clínicos.

Requisitos:

Fatiga significativa que dura al menos 6 meses, no es resultado de esfuerzo excesivo, no mejora sustancialmente con descanso y limita actividad.

Malestar post-esfuerzo (PEM).

Sueño no reparador.

Uno de los siguientes: Intolerancia ortostática o Deterioro cognitivo.

Enfatizan la intolerancia al esfuerzo como núcleo de la enfermedad. En la práctica clínica es más fácil de aplicar.

CRITERIOS INTERNACIONALES DE CONSENSO (ICC, 2011)

Más centrados en la fisiopatología.

Proponen usar solo el término “Encefalomielitis Miálgica” (EM).

Requisitos:

Malestar post-esfuerzo (PEM) obligatorio.

Alteraciones neurológicas (procesamiento, cognición, sueño).

Afectación inmunológica, endocrina y autonómica.
Disfunción energética y de transporte iónico.

Exclusión de otras enfermedades que puedan explicar los síntomas.

⚠️ Son complejos de aplicar en la práctica clínica general. Se suelen aplicar en investigaciones

CRITERIOS CANADIENSES (2003)

Más estrictos y orientados a identificar EM/SFC como enfermedad neurológica e inmunológica.

Requisitos:

Fatiga que limita sustancialmente la actividad y dura mínimo 6 meses.

Malestar post-esfuerzo (PEM) obligatorio.

Alteraciones del sueño.

Dolor generalizado.

Dos o más disfunciones neurológicas/cognitivas.

Al menos una disfunción del sistema inmunológico, endocrino o autonómico.

Incluye PEM como síntoma clave y describe afectación multiorgánica.

CRITERIOS DE FUKUDA (1994)

Fatiga crónica de al menos 6 meses, de nuevo comienzo, no aliviada con descanso, y que reduce significativamente el nivel previo de actividad.

Requisitos – Presencia de 4 o más síntomas:

Malestar post-esfuerzo (PEM) que dura más de 24 horas.

Deterioro de la memoria o concentración.

Dolor de garganta recurrente.

Ganglios linfáticos sensibles.

Dolores musculares.

Dolor articular sin inflamación.

Cefaleas de nuevo tipo o intensidad.

Sueño no reparador.

⚠️No requerían PEM como síntoma obligatorio, lo cual ha sido una gran crítica.

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Dra. Nancy Klimas

Inmunóloga e investigadora en la University of Miami

“Si tuviera que elegir entre tener VIH y tener SFC, preferiría tener VIH. Hoy en día, el VIH está mucho mejor tratado que el SFC.”

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