La naltrexona a dosis bajas, conocida habitualmente como LDN (Low-Dose Naltrexone), se ha convertido en uno de los tratamientos off-label utilizados de forma experimental en enfermedades como el Covid Persistente, la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) y la fibromialgia.

El interés por la LDN se debe a que, a dosis muy inferiores a las utilizadas convencionalmente, podría ejercer efectos sobre la neuroinflamación, la señalización inmunitaria, los receptores opioides y determinados canales iónicos como TRPM3.

Sin embargo, es importante distinguir entre plausibilidad biológica, mejorías observadas en estudios no controlados y eficacia demostrada mediante ensayos clínicos controlados. La investigación disponible hasta 2026 continúa siendo limitada y, especialmente en Covid Persistente y EM/SFC, todavía no permite considerar la LDN un tratamiento de eficacia establecida.

Aviso importante: la LDN se utiliza fuera de ficha técnica (off-label) para las indicaciones descritas en este artículo. Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración médica. La naltrexona bloquea los receptores opioides, por lo que puede interferir de forma importante con medicamentos opioides y, en personas dependientes de ellos, precipitar un síndrome de abstinencia.


1. ¿Qué es la LDN?

La naltrexona es un antagonista de los receptores opioides utilizado a dosis convencionales, generalmente alrededor de 50 mg/día, principalmente para el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol y opioides.

Cuando se administra a dosis considerablemente inferiores, habitualmente alrededor de 0,5–4,5 mg/día, aunque en investigación se están estudiando también dosis de 6 mg, suele denominarse Low-Dose Naltrexone o LDN.

Estas dosis no constituyen simplemente una versión reducida del tratamiento convencional. Se ha propuesto que una exposición parcial o transitoria a naltrexona podría producir efectos farmacológicos diferentes, aunque varios de estos mecanismos todavía no están demostrados clínicamente.

La LDN se ha investigado en:

  • Covid Persistente.
  • EM/SFC.
  • Fibromialgia.
  • Dolor crónico.
  • Esclerosis múltiple.
  • Diferentes enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Su utilización para estas enfermedades continúa siendo experimental y fuera de ficha técnica.


2. ¿Cómo podría funcionar la LDN?

No existe actualmente un único mecanismo demostrado que explique los posibles efectos de la LDN.

Se han propuesto principalmente varias vías complementarias.

2.1. Microglía, TLR4 y neuroinflamación

Una de las hipótesis más conocidas propone que la naltrexona podría modular la actividad de la microglía, las principales células inmunitarias residentes del sistema nervioso central.

Cuando la microglía permanece activada puede producir diferentes mediadores inflamatorios capaces de modificar la actividad neuronal y contribuir potencialmente a síntomas como:

  • Fatiga.
  • Hiperalgesia y dolor.
  • Alteraciones cognitivas.
  • Trastornos del sueño.
  • Sensación general de enfermedad.

También se ha propuesto una posible interacción de la naltrexona con la señalización del receptor Toll-like 4 (TLR4).

Esta hipótesis resulta especialmente interesante en enfermedades en las que se investiga la participación de la neuroinflamación, como Covid Persistente, EM/SFC o fibromialgia.

Sin embargo, debe interpretarse con prudencia: la modulación de microglía/TLR4 es fundamentalmente un mecanismo propuesto a partir de investigación experimental y no está demostrado que sea el mecanismo responsable de una posible mejoría clínica en Covid Persistente o EM/SFC.

2.2. Bloqueo transitorio de los receptores opioides

La naltrexona bloquea principalmente los receptores opioides.

Se ha planteado que un bloqueo relativamente breve producido por dosis bajas podría provocar posteriormente una respuesta compensatoria del sistema opioide endógeno, modificando la producción o actividad de endorfinas y encefalinas.

Esto podría contribuir a cambios en:

  • Percepción del dolor.
  • Respuesta al estrés.
  • Sensación de bienestar.
  • Regulación inmunitaria.

Es otra hipótesis plausible, pero tampoco está demostrado que explique por sí sola los efectos atribuidos a la LDN.

2.3. Inmunomodulación

Los receptores opioides también están presentes en células inmunitarias. Por ello, la LDN podría producir determinados efectos inmunomoduladores además de sus acciones sobre el sistema nervioso.

En Covid Persistente y EM/SFC existe especial interés por la posible interacción entre LDN, células Natural Killer (NK) y el canal iónico TRPM3.


3. TRPM3, células NK y LDN

¿Qué es TRPM3?

TRPM3 (Transient Receptor Potential Melastatin 3) es un canal iónico presente en diferentes tipos celulares.

Entre otras funciones, permite el movimiento de calcio (Ca²⁺) a través de la membrana celular.

El calcio intracelular funciona como una importante señal reguladora. Una entrada adecuada de Ca²⁺ permite activar numerosas cascadas celulares relacionadas con:

  • Activación celular.
  • Señalización inmunitaria.
  • Metabolismo.
  • Secreción.
  • Respuesta frente a diferentes estímulos.

¿Qué relación tiene con las células NK?

Las células Natural Killer (NK) forman parte de la inmunidad innata y participan en la identificación y eliminación de células infectadas o alteradas.

Diferentes investigaciones han descrito alteraciones funcionales de TRPM3 en células NK de personas con EM/SFC y posteriormente en Covid Persistente.

Una función alterada del canal podría modificar la señalización intracelular dependiente del calcio y contribuir a una respuesta NK anómala.

¿Puede la LDN restaurar TRPM3?

Este es uno de los aspectos mecanísticos más interesantes de la investigación sobre LDN.

En un estudio publicado en 2021 se analizaron células NK de pacientes con EM/SFC tratados con LDN y se encontraron resultados compatibles con una restauración de determinadas funciones de TRPM3.

Posteriormente, un estudio publicado por Sasso y colaboradores en 2025 comparó células NK de nueve personas con Covid Persistente, nueve controles sanos y nueve personas con Covid Persistente tratadas con LDN a dosis de 3–4,5 mg/día. Los resultados mostraron una actividad de TRPM3 en el grupo tratado con LDN más próxima a la observada en los controles sanos.

Estos hallazgos aportan plausibilidad biológica, pero tienen una limitación fundamental:

Normalizar la actividad de un canal iónico en células NK no demuestra que la LDN reduzca la fatiga, el malestar post-esfuerzo (PEM) o la discapacidad de los pacientes.

Además, el estudio de Covid Persistente fue muy pequeño y no fue un ensayo clínico diseñado para demostrar eficacia terapéutica.


4. Evidencia de LDN en Covid Persistente

La investigación clínica sobre LDN en Covid Persistente ha aumentado progresivamente.

Estudios observacionales iniciales

O’Kelly y colaboradores realizaron un estudio intervencionista pre-post en personas con Covid Persistente.

Los participantes recibieron inicialmente 1 mg/día durante un mes y posteriormente 2 mg/día durante otro mes.

Entre quienes completaron el seguimiento se observaron mejorías en diferentes parámetros autoinformados, incluyendo:

  • Energía.
  • Dolor.
  • Concentración.
  • Sueño.
  • Limitación de las actividades cotidianas.

Sin embargo, no existía un grupo placebo, por lo que no es posible determinar qué proporción de la mejoría se debía realmente al medicamento.

Bonilla y colaboradores analizaron posteriormente la utilización de LDN en pacientes con secuelas postagudas de Covid-19 y encontraron mejorías en varios síntomas, incluyendo fatiga, niebla mental, PEM y sueño no reparador.

Tamariz y colaboradores publicaron en 2024 un estudio retrospectivo en el que la LDN se asoció con una mayor probabilidad de mejoría de determinados síntomas en comparación con algunos de los otros tratamientos evaluados.

También se ha estudiado la combinación de LDN 4,5 mg/día con NAD+ mediante parches de iontoforesis en pacientes con fatiga persistente después de Covid-19. Se observaron mejorías en fatiga y calidad de vida, aunque el diseño abierto y la administración simultánea de NAD+ impiden atribuir los resultados específicamente a la LDN.

Revisión sistemática y metaanálisis de 2026

Una actualización especialmente importante llegó en julio de 2026, cuando se publicó en BMJ Open una revisión sistemática y metaanálisis específicamente dedicado a LDN en Covid Persistente.

Los investigadores identificaron únicamente cuatro estudios observacionales pre-post, con un total de 155 participantes. Las dosis utilizadas oscilaron entre 1 y 6 mg/día.

El análisis encontró señales favorables para diferentes síntomas y variables funcionales, incluyendo:

  • Fatiga.
  • Niebla mental.
  • Calidad del sueño.
  • Dolor.
  • Funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, la principal limitación es muy importante: los estudios disponibles eran observacionales y no se identificaron ensayos clínicos aleatorizados publicados que permitieran establecer con seguridad un efecto causal de la LDN.

Por tanto, aunque los resultados son prometedores, la certeza de la evidencia continúa siendo baja.

Una mejoría observada antes y después de administrar un tratamiento no permite excluir el efecto placebo, las fluctuaciones naturales de la enfermedad, la regresión a la media u otros tratamientos administrados simultáneamente.

¿Qué podemos concluir actualmente?

En Covid Persistente existe una señal clínica prometedora, particularmente para fatiga, dolor, alteraciones cognitivas, sueño y funcionamiento.

Sin embargo, todavía no está demostrado mediante ensayos clínicos aleatorizados publicados que LDN sea superior al placebo.

Por ello debe considerarse un tratamiento experimental, no una terapia de eficacia establecida.


5. Evidencia de LDN en EM/SFC

La evidencia clínica en EM/SFC continúa siendo limitada.

Estudio retrospectivo de Polo et al.

Uno de los trabajos más citados analizó retrospectivamente la experiencia de pacientes con EM/SFC tratados con LDN.

Una proporción de ellos comunicó mejorías sintomáticas y la tolerabilidad fue generalmente razonable.

Sin embargo, al tratarse de un estudio retrospectivo y sin placebo, presenta importantes limitaciones metodológicas.

Estudios de TRPM3

Los estudios realizados sobre células NK aportan una posible explicación biológica al observar cambios funcionales de TRPM3 asociados a LDN.

Estos resultados son interesantes porque conectan una alteración celular descrita en EM/SFC con un posible efecto farmacológico.

Pero nuevamente:

Un efecto sobre TRPM3 no equivale a demostrar eficacia clínica sobre EM/SFC.

Nuevo estudio de búsqueda de dosis

Una novedad especialmente importante en 2026 es el registro del estudio:

“Low-Dose Naltrexone For ME/CFS: Dose-Finding” (NCT07285473).

Se trata de un estudio exploratorio patrocinado por la University of Alabama at Birmingham, con colaboración del National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) de los NIH estadounidenses y dirigido por Jarred Younger.

Está previsto incluir 75 participantes con EM/SFC y estudiar cuatro dosis:

  • 1,5 mg/día.
  • 3 mg/día.
  • 4,5 mg/día.
  • 6 mg/día.

La fatiga se evaluará mediante PROMIS Fatigue Short Form 7a, con mediciones semanales.

Según el registro de ClinicalTrials.gov consultado en agosto de 2026, el estudio todavía figuraba como “Not yet recruiting” y no disponía de resultados publicados.

Este estudio puede aportar información especialmente útil sobre una de las grandes incógnitas actuales: qué dosis de LDN resulta más adecuada en EM/SFC y cómo cambia la respuesta clínica con diferentes dosis.


6. Fibromialgia: resultados iniciales positivos, pero ensayos posteriores negativos

La fibromialgia ha sido históricamente una de las principales enfermedades utilizadas para justificar el uso de LDN.

Sin embargo, la evolución de la evidencia obliga actualmente a ser más prudentes.

Primeros estudios

Los pequeños trabajos realizados por Younger y colaboradores encontraron reducciones del dolor y mejoría global de los síntomas con aproximadamente 4,5 mg/día.

Un ensayo de 2013 encontró también una reducción del dolor superior al placebo en un pequeño grupo de mujeres con fibromialgia.

Estos resultados generaron considerable interés por la LDN.

Ensayo aleatorizado con 4,5 mg

Un ensayo doble ciego, aleatorizado, controlado con placebo y cruzado publicado posteriormente estudió 4,5 mg/día en 58 personas con fibromialgia.

No encontró diferencias estadísticamente significativas entre LDN y placebo en las principales variables evaluadas.

Ensayo con 6 mg

Otro ensayo aleatorizado publicado en The Lancet Rheumatology estudió 6 mg/día durante 12 semanas en 99 mujeres con fibromialgia.

La reducción del dolor tampoco fue significativamente superior al placebo.

¿Qué significa esto?

Los primeros estudios pequeños fueron prometedores, pero ensayos aleatorizados posteriores de mayor tamaño no han confirmado de forma consistente un beneficio clínicamente relevante.

Por tanto, actualmente no resulta adecuado presentar la eficacia de LDN en fibromialgia como demostrada.

Esta evolución de la evidencia es además un buen ejemplo de por qué los resultados de pequeños estudios piloto deben confirmarse mediante ensayos controlados de mayor tamaño.


7. ¿Qué síntomas podría mejorar la LDN?

A partir de los estudios disponibles, las principales señales de posible beneficio se concentran en determinados síntomas.

Fatiga

Los estudios observacionales de Covid Persistente sugieren una posible mejoría y el metaanálisis de 2026 encontró una señal favorable.

Sin embargo, todavía falta confirmación mediante ensayos controlados.

Dolor

Es uno de los síntomas para los que existe mayor experiencia clínica, especialmente procedente de estudios de fibromialgia y dolor crónico.

Sin embargo, los ensayos modernos de fibromialgia han producido resultados negativos frente a placebo en sus variables principales.

Niebla mental y concentración

Algunos estudios observacionales de Covid Persistente han comunicado mejorías.

El metaanálisis de 2026 encontró también una señal favorable para la niebla mental, aunque con evidencia de baja certeza.

Sueño

Se han comunicado mejorías en algunos estudios, aunque paradójicamente la LDN también puede provocar insomnio o sueños muy vívidos en determinadas personas.

Malestar post-esfuerzo (PEM)

Este es un punto especialmente importante para Covid Persistente y EM/SFC.

Algunos estudios observacionales de Covid Persistente han comunicado mejoría del PEM, pero actualmente no existe evidencia controlada suficiente para afirmar que LDN reduzca específicamente el PEM.

Una persona puede experimentar mejoría del dolor, sueño o fatiga subjetiva sin que necesariamente aumente su tolerancia fisiológica al esfuerzo.

Disautonomía

No existe actualmente evidencia clínica sólida que demuestre que LDN trate directamente POTS, hipotensión ortostática u otras formas de disautonomía.

Si algún paciente experimenta mejoría podría ser secundaria a otros efectos, pero no debe considerarse actualmente un tratamiento demostrado para la disautonomía.


8. Dosis: 4,5 mg no es necesariamente la dosis óptima

Una idea muy extendida es que la dosis estándar de LDN es 4,5 mg.

En realidad, no se ha establecido una dosis óptima universal.

En la práctica clínica se utilizan dosis aproximadamente entre 0,5 y 4,5 mg/día, mientras que algunos estudios han utilizado hasta 6 mg/día.

El nuevo estudio de EM/SFC compara precisamente 1,5, 3, 4,5 y 6 mg.

Una estrategia utilizada clínicamente consiste en:

  • Empezar con una dosis baja.
  • Mantenerla durante una o varias semanas.
  • Aumentarla progresivamente según tolerancia y respuesta.
  • Detener la escalada si aparece beneficio suficiente o efectos adversos.

Un ejemplo habitual puede ser comenzar alrededor de 0,5–1 mg/día e incrementar progresivamente, pero no existe una pauta universal validada para Covid Persistente o EM/SFC.

En pacientes especialmente sensibles a medicamentos, algunos profesionales utilizan dosis todavía menores.

A veces se utiliza el término ULDN (Ultra-Low-Dose Naltrexone) para describir dosis extremadamente bajas. Sin embargo, no existe una definición universal de ULDN y la evidencia que respalda estas dosis para Covid Persistente o EM/SFC es todavía más limitada.


9. ¿Es mejor tomar LDN por la noche o por la mañana?

Tradicionalmente la LDN se ha administrado por la noche, pero no existe evidencia sólida de que la administración nocturna sea necesaria para obtener su posible efecto terapéutico.

Algunas personas desarrollan:

  • Insomnio.
  • Sueños muy vívidos.
  • Alteraciones del sueño.

En estos casos puede valorarse con el médico trasladar la administración a la mañana.

Por tanto, el horario puede individualizarse según tolerancia.


10. ¿Cuánto tiempo debería probarse?

La respuesta a LDN, cuando ocurre, no siempre es inmediata.

Además, si se empieza con una dosis muy baja y se realizan incrementos lentos, pueden transcurrir varias semanas antes de alcanzar la dosis que finalmente se mantiene.

En la práctica clínica suele ser útil distinguir entre:

Periodo de titulación: tiempo necesario para encontrar una dosis tolerable.

Periodo de evaluación: tiempo suficiente a una dosis estable para valorar si existe un beneficio real.

Con frecuencia se utilizan periodos aproximados de 6–12 semanas, aunque no existe una duración óptima establecida mediante ensayos clínicos para Covid Persistente o EM/SFC.

Conviene evaluar cambios concretos y no únicamente una impresión global, por ejemplo:

  • Fatiga.
  • Dolor.
  • Calidad del sueño.
  • Capacidad cognitiva.
  • Actividad cotidiana.
  • Frecuencia e intensidad del PEM.

Esto permite distinguir mejor una respuesta sostenida de las fluctuaciones habituales de estas enfermedades.


11. Efectos adversos

A dosis bajas, la naltrexona suele presentar una tolerabilidad relativamente buena, aunque puede producir efectos adversos.

Entre los más descritos se encuentran:

  • Sueños vívidos.
  • Insomnio.
  • Cefalea.
  • Náuseas.
  • Molestias gastrointestinales.
  • Diarrea.
  • Cambios transitorios en el estado de ánimo.

En algunas personas especialmente sensibles puede ser necesario comenzar con dosis inferiores y realizar una titulación más lenta.

Si aparecen alteraciones importantes del estado de ánimo u otros síntomas preocupantes debe consultarse con el médico.


12. LDN y opioides: la precaución más importante

Esta es probablemente la principal consideración de seguridad de la LDN.

La naltrexona bloquea los receptores opioides y puede reducir o anular el efecto de los analgésicos opioides.

Entre ellos se encuentran medicamentos como:

  • Morfina.
  • Oxicodona.
  • Fentanilo.
  • Codeína.
  • Tramadol.
  • Hidrocodona.

También pueden existir medicamentos antitusígenos o antidiarreicos con actividad opioide, por lo que debe revisarse la medicación completa.

En una persona con dependencia física de opioides, administrar naltrexona puede además precipitar un síndrome de abstinencia.

Por ello no debe iniciarse LDN mientras se utilizan opioides sin una valoración médica específica.


13. ¿Qué ocurre si hay que someterse a una operación?

Esta cuestión es importante porque después de una intervención quirúrgica puede ser necesario utilizar analgesia opioide.

Una persona que utiliza LDN debería informar al cirujano, anestesista y equipo médico antes de una intervención programada.

Puede ser necesario suspender temporalmente la naltrexona con suficiente antelación para permitir que los analgésicos opioides funcionen correctamente.

El intervalo concreto debe determinarlo el equipo médico según:

  • Dosis utilizada.
  • Tipo de intervención.
  • Analgesia prevista.
  • Características individuales del paciente.

No debe improvisarse la suspensión o reinicio alrededor de una cirugía.


14. Otras precauciones

También debe extremarse la prudencia en situaciones como:

  • Enfermedad hepática significativa.
  • Embarazo o lactancia.
  • Necesidad prevista de analgesia opioide.
  • Tratamientos farmacológicos complejos.
  • Antecedentes de reacciones importantes a medicamentos.

La preocupación por toxicidad hepática procede principalmente de la experiencia con dosis convencionales y exposiciones mayores de naltrexona, pero la existencia de enfermedad hepática continúa justificando valoración médica individualizada.


15. ¿Por qué algunas personas podrían responder y otras no?

Covid Persistente y EM/SFC probablemente no representan mecanismos biológicos idénticos en todos los pacientes.

Actualmente se investigan diferentes procesos potencialmente superpuestos:

  • Neuroinflamación.
  • Disfunción inmunitaria.
  • Autoanticuerpos.
  • Persistencia de antígenos o reservorios virales.
  • Reactivaciones virales.
  • Disfunción endotelial.
  • Alteraciones autonómicas.
  • Disfunción mitocondrial y metabólica.
  • Alteraciones de señalización celular.

Si la LDN actúa principalmente sobre determinadas vías neuroinmunes, sería razonable que solo determinados subgrupos respondieran.

Esta heterogeneidad podría contribuir a explicar por qué algunos pacientes comunican una mejoría considerable mientras que otros no experimentan ningún cambio.

Sin embargo, todavía no disponemos de biomarcadores validados que permitan predecir quién responderá a LDN.

Ni las alteraciones de células NK ni TRPM3 pueden utilizarse actualmente como pruebas clínicas validadas para seleccionar pacientes candidatos al tratamiento.


16. ¿En qué punto está la investigación en 2026?

Covid Persistente

Existe una señal favorable procedente principalmente de estudios observacionales.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en BMJ Open en julio de 2026 encontró posibles mejorías en fatiga, niebla mental, sueño, dolor y funcionamiento.

Sin embargo, la evidencia disponible continúa teniendo importantes limitaciones metodológicas y faltan ensayos clínicos aleatorizados publicados que confirmen la eficacia frente a placebo.

EM/SFC

Existen estudios retrospectivos y resultados mecanísticos interesantes, especialmente alrededor de TRPM3 y células NK, pero todavía no disponemos de evidencia clínica robusta que confirme su eficacia.

El estudio de búsqueda de dosis NCT07285473 debería aportar información importante sobre la relación entre dosis y respuesta clínica.

Fibromialgia

Los primeros estudios fueron positivos, pero ensayos aleatorizados posteriores con 4,5 y 6 mg no han confirmado de forma consistente un beneficio clínicamente relevante frente a placebo.

Esto reduce la certeza sobre su eficacia incluso en una de las enfermedades en las que históricamente se ha utilizado con mayor frecuencia.


17. Conclusiones

La LDN es un tratamiento experimental interesante, con mecanismos biológicos plausibles y un perfil de tolerabilidad generalmente favorable, pero su popularidad clínica ha avanzado más rápido que la evidencia procedente de grandes ensayos controlados.

En Covid Persistente, los estudios observacionales disponibles muestran señales de posible mejoría de fatiga, dolor, niebla mental, sueño y funcionamiento, y la revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2026 refuerza la existencia de una señal que merece seguir investigándose. Sin embargo, la certeza de la evidencia continúa siendo baja.

En EM/SFC, los estudios sobre células NK y TRPM3 proporcionan una hipótesis mecanística particularmente interesante, pero no demuestran por sí mismos una mejoría clínica. El nuevo estudio de búsqueda de dosis representa un paso importante para aclarar esta cuestión.

En fibromialgia, los pequeños estudios iniciales fueron prometedores, pero ensayos aleatorizados posteriores no han reproducido de forma consistente esos resultados.

Por tanto, la LDN no puede considerarse actualmente un tratamiento de eficacia demostrada ni una cura para Covid Persistente o EM/SFC.

Sí puede considerarse una opción off-label que algunos médicos valoran individualmente debido a su plausibilidad biológica, experiencia clínica acumulada y tolerabilidad generalmente razonable.

La principal precaución es especialmente importante: LDN y opioides no deben combinarse sin una planificación médica específica.

La respuesta al tratamiento es variable y todavía necesitamos ensayos de mayor calidad para determinar si realmente funciona, qué síntomas mejora, cuál es la dosis óptima y qué subgrupos de pacientes tienen mayor probabilidad de responder.

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    https://clinicaltrials.gov/study/NCT07285473


Una respuesta a «LDN (naltrexona a dosis bajas) en Covid Persistente y EM/SFC»

  1. Avatar de Yas
    Yas

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