En los últimos años, la comunidad científica ha comenzado a profundizar en una línea de investigación que podría ofrecer nuevas claves sobre el origen y mantenimiento de los síntomas en enfermedades como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC/EM) y el COVID Persistente: la formación de microcoágulos y la disfunción endotelial.

¿Qué son los microcoágulos?

Los microcoágulos son agregados de fibrina y otros componentes plasmáticos que se forman en la sangre y que, a diferencia de los coágulos grandes asociados a trombosis, afectan a la microcirculación. Estas diminutas estructuras pueden obstruir los capilares y reducir el suministro de oxígeno y nutrientes a los tejidos, lo que podría explicar parte de los síntomas observados en estas enfermedades.

Microcoágulos fibrinoides: agregados densos de fibrina y proteínas plasmáticas que obstruyen capilares, dificultando el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno. Estas estructuras han sido observadas en pacientes con Long COVID y SFC, contribuyendo a síntomas como fatiga, niebla mental y disnea.
Microcoágulos fibrinoides: agregados densos de fibrina y proteínas plasmáticas que obstruyen capilares, dificultando el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno. Estas estructuras han sido observadas en pacientes con Long COVID y SFC, contribuyendo a síntomas como fatiga, niebla mental y disnea.

Hallazgos clave en Covid Persistente y EM/SFC

Diversos estudios han demostrado que las personas con Covid Persistente y EM/SFC presentan una mayor presencia de microcoágulos fibrinoides y plaquetas hiperactivadas en comparación con individuos sanos.

Un estudio de 2021 publicado en Cardiovascular Diabetology por Kell y Pretorius identificaron la presencia de microcoágulos resistentes a la fibrinolisis en pacientes con COVID persistente (Kell & Pretorius, 2021). En 2022, ambos investigadores participaron en un estudio liderado por Nunes y publicado en Pharmaceuticals, donde también se identificaron microcoágulos y plaquetas hiperactivadas en el plasma de pacientes con SFC/EM (Nunes et al.,2022).

Finalmente, en 2024, Pretorius, Nunes, Kell y colaboradores publicaron un estudio que aplicó la técnica de flow clotometry para cuantificar microcoágulos fibrinoides en plasma de pacientes con COVID persistente, SFC/EM y controles sanos. Los resultados mostraron que los pacientes con SFC/EM tenían una carga de microcoágulos aproximadamente 6 veces mayor que los controles, mientras que los pacientes con COVID Persistente presentaban una carga aún mayor, unas 18 veces superior. Estos hallazgos apoyan la existencia de alteraciones persistentes en la coagulación en ambas condiciones, aunque más intensas en el contexto post-COVID.

Un análisis proteómico publicado en Cardiovascular Diabetology por los mismos autores: Nunes, Pretorius, Kell y colaboradores (2024) identificaron en pacientes con EM/SFC alteraciones en proteínas clave de la coagulación y del endotelio, como trombospondina‑1, PF4 y proteína S. Estos hallazgos apuntan a una posible activación plaquetaria persistente y disfunción vascular en esta enfermedad.

Los pacientes con SFC/EM tenían una carga de microcoágulos fibrinoides aproximadamente 6 veces mayor que los controles mientras en Covid persistente se multiplicaba x18. Pretorius, Nunes, Kell et all, 2024


Disfunción endotelial en SFC/EM y Long COVID

La disfunción endotelial implica un mal funcionamiento del endotelio, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. En pacientes con COVID Persistente y EM/SFC se han observado niveles anormales de biomarcadores vasculares como endotelina-1 (ET-1), angiopoyetina-2 (Ang-2), endocan (ESM-1) o enzimas relacionadas con el sistema renina-angiotensina (ACE y ACE2), según lo documentado en el estudio de Haffke et al. (2022), lo que sugiere una inflamación vascular persistente.

Un estudio comparativo que analizó a pacientes con SFC y con Long COVID, liderado por McLaughlin (2023), encontró que ambos grupos presentaban una reducción significativa en la dilatación mediada por flujo, un indicador de salud endotelial, lo que sugiere mecanismos comunes en ambas condiciones.

La imagen muestra la diferencia entre un vaso sanguíneo sano y uno con disfunción endotelial: pérdida de óxido nítrico, inflamación, activación plaquetaria y formación de microcoágulos que pueden contribuir a la fatiga y los síntomas vasculares en SFC y Long COVID.
La imagen muestra la diferencia entre un vaso sanguíneo sano y uno con disfunción endotelial: pérdida de óxido nítrico, inflamación, activación plaquetaria y formación de microcoágulos que pueden contribuir a la fatiga y los síntomas vasculares en SFC y Long COVID.

Evidencia en Long COVID

En el contexto del Long COVID, el equipo de Pretorius y Kell ha demostrado que la proteína Spike del SARS‑CoV‑2 puede inducir la formación de microcoágulos fibrinoides resistentes a la fibrinólisis. En un estudio experimental publicado en Bioscience Reports, Grobbelaar, Kell y Pretorius (2021) mostraron que la adición de la subunidad S1 de la proteína Spike al plasma humano induce la formación de microcoágulos que resisten la degradación por plasmina.

Posteriormente, en un estudio clínico con pacientes con COVID persistente, publicado en Cardiovascular Diabetology por Pretorius et al. (2022), se identificó que estos microcoágulos contenían niveles elevados de alfa‑2‑antiplasmina, lo que explicaría su resistencia a la disolución.

Estos hallazgos se han relacionado con síntomas característicos del Long COVID como la fatiga extrema, disnea, niebla mental e intolerancia al ejercicio

La literatura reciente, incluyendo una revisión publicada por Proal y VanElzakker (2021) en Frontiers in Microbiology, respalda la idea de que el Long COVID podría comportarse como una enfermedad vascular crónica, caracterizada por daño endotelial persistente, formación de microcoágulos resistentes a la fibrinólisis y activación plaquetaria sostenida

La evidencia acumulada indica que tanto el Síndrome de Fatiga Crónica como el Long COVID podrían estar relacionados con una alteración significativa de la microcirculación, mediada por microcoágulos persistentes y disfunción del endotelio vascular.


Test terapéutico para microcoágulos persistentes

Una propuesta clínica interesante proviene del estudio de Aguirre-Chang y Trujillo (2021), que describe un test terapéutico para el diagnóstico indirecto de microcoágulos persistentes (ResearchGate).

Este test consiste en administrar durante 7 días una combinación de fibrinolíticos suaves (como nattokinasa o serrapeptasa), famotidina y, en algunos casos, anticoagulantes o antiagregantes. Si al cabo de una semana se observa una elevación del dímero-D superior al 30-40% y mejoría de los síntomas, se interpreta como positivo para la presencia de microcoágulos. Esta estrategia puede tener valor tanto diagnóstico como terapéutico en pacientes con fatiga crónica, dolor persistente o síntomas neurológicos difusos.


Posibles tratamientos para revertir microcoagulos y disfunción endotelial

Aunque aún no existen tratamientos aprobados específicamente para revertir los microcoágulos fibrinoides ni restaurar por completo la función endotelial en pacientes con COVID Persistente o EM/SFC, diversos estudios preliminares han comenzado a explorar enfoques terapéuticos con resultados alentadores. Entre ellos destaca la llamada triple terapia combinada propuesta por Pretorius, que incluye un antiagregante plaquetario (como aspirina o clopidogrel), un anticoagulante oral (como apixabán) y un antioxidante o antiinflamatorio complementario.

Esta estrategia se ha asociado en estudios observacionales con una mejoría de síntomas persistentes, como la fatiga, la disnea o la niebla mental, al reducir la carga de microcoágulos y mejorar la fluidez sanguínea. Sin embargo, estos tratamientos deben considerarse aún experimentales y requieren supervisión médica por el riesgo de efectos secundarios, especialmente hemorragias.

Suplementos que podrían apoyar la salud vascular y la eliminación de microcoágulos

Varios suplementos han sido propuestos como apoyo para mejorar la disfunción endotelial y facilitar la eliminación de microcoágulos. Aunque siempre deben utilizarse bajo supervisión médica, a menudo forman parte de estrategias complementarias para reducir el daño vascular, la hipercoagulabilidad y el estrés oxidativo asociados a SFC/EM y Long COVID.

A continuación, se presenta una tabla comparativa con sus propiedades principales y la posología orientativa más utilizada en estos contextos:

SUPLEMENTOFUENTEMecanismo principalBeneficio potencial en SFC/Long COVIDPosología orientativa
LumbroquinasaLombriz de tierraFibrinolítico potenteDisolución de microcoágulos resistentes20-40 mg/día en ayunas
NattokinasaFermentación de soja (natto)Fibrinolítico moderadoMejora la fluidez sanguínea, disuelve fibrina100-200 mg/día en ayunas
SerrapeptasaBacteria SerratiaAntiinflamatoria y proteolíticaDisuelve biofilms, reduce inflamación vascular40.000-120.000 U/día en ayunas
L-arginina / L-citrulinaAminoácidos naturalesPrecursores de óxido nítricoVasodilatación y mejora del flujo microvascular3-6 g/día divididos en 2-3 tomas
QuercetinaFrutas, cebolla, manzanaAntioxidante y estabilizador de mastocitosReduce activación mastocitaria y daño endotelial500-1.000 mg/día con comida
Omega 3 (EPA/DHA)Aceite de pescado, microalgasAntiinflamatorio y antiagregante leveMejora fluidez sanguínea y plaquetas activadas1.000-2.000 mg EPA+DHA/día
Coenzima Q10Presente en mitocondriasApoyo energético celularMejora metabolismo endotelial y mitocondrial100-300 mg/día con grasa
Vitamina C + EFrutas, vegetales, frutos secosAntioxidantesProtección del endotelio frente a radicales libresVit C: 1-3 g/día, Vit E: 200-400 UI/día
Extracto semilla uva (OPC)Uvas, vino tintoAntioxidante, mejora capilaridadRefuerzo microcirculación y elasticidad vascular100-300 mg/día con comida
CurcuminaCúrcumaAntiinflamatorio y antioxidanteReducción del daño endotelial por citoquinas500-1.500 mg/día con piperina
La lumbroquinasa es una enzima fibrinolítica derivada de la lombriz de tierra, utilizada como suplemento para disolver microcoágulos y mejorar la microcirculación en pacientes con SFC y Long COVID.
La lumbroquinasa es una enzima fibrinolítica derivada de la lombriz de tierra, utilizada como suplemento para disolver microcoágulos y mejorar la microcirculación en pacientes con SFC y Long COVID.

Conclusión

La evidencia acumulada indica que tanto el Síndrome de Fatiga Crónica como el Long COVID podrían estar relacionados con una alteración significativa de la microcirculación, mediada por microcoágulos persistentes y disfunción del endotelio vascular. Estos procesos podrían contribuir a la hipoxia tisular, la fatiga crónica, la niebla mental y otros síntomas multisistémicos característicos.

Aunque esta línea de investigación aún está en desarrollo y requiere más estudios clínicos robustos, abre una vía prometedora tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Intervenciones como el test terapéutico con fibrinolíticos suaves, el uso de suplementos con acción vasoprotectora y antioxidante, y estrategias que mejoren la salud endotelial podrían convertirse en herramientas valiosas dentro de un enfoque médico integral y personalizado.

El reconocimiento de esta posible base vascular en ambas enfermedades podría redefinir en los próximos años el enfoque clínico de estas condiciones hasta ahora insuficientemente comprendidas.


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