La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) y el COVID persistente se caracterizan por fatiga incapacitante, intolerancia al esfuerzo, disfunción autonómica y deterioro cognitivo. Uno de los principales retos es la ausencia de biomarcadores simples que permitan medir de forma objetiva la gravedad y la evolución.
En los últimos años, la dinamometría manual (medición de la fuerza de agarre, handgrip strength, HGS) ha ganado interés como herramienta funcional en investigación clínica para estas patologías.
¿Qué mide realmente la fuerza de agarre?
Aunque parezca una prueba local, la fuerza de agarre refleja la integración de múltiples sistemas:
- Sistema nervioso central y control motor
- Función neuromuscular
- Metabolismo energético (incluida la eficiencia mitocondrial)
- Perfusión vascular y función endotelial
- Regulación autonómica
- Inflamación sistémica
Por ello, se considera un marcador global del estado funcional y en algunos contextos se describe como un posible “signo vital funcional”.
Evidencia científica en EM/SFC
En EM/SFC se han descrito alteraciones reproducibles:
- Reducción de la fuerza frente a controles sanos (en promedio)
- Fatigabilidad anormal durante contracciones repetidas
- Recuperación retardada tras esfuerzos repetidos
Un punto clave es que en algunos pacientes el valor inicial puede ser relativamente conservado, pero aparece una caída pronunciada en repeticiones sucesivas, lo que sugiere un componente de déficit energético sistémico más que una simple debilidad estructural.
Evidencia emergente en COVID persistente
Tras la pandemia por SARS-CoV-2, múltiples cohortes han incluido HGS como medida objetiva. Los resultados sugieren:
- Menor fuerza media en grupos con COVID persistente
- Asociación entre menor fuerza y mayor discapacidad
- Relación con fatiga, intolerancia al esfuerzo y síntomas cognitivos
- Conexión con capacidad física reducida (por ejemplo, parámetros de tolerancia al ejercicio)
El solapamiento de patrones con EM/SFC apoya la idea de un continuo post-viral en un subgrupo de pacientes.
Relación con alteraciones inmunológicas y endoteliales
En EM/SFC y COVID persistente se han descrito, en distintas cohortes, señales compatibles con:
- Activación inmunitaria persistente (perfiles de citocinas en algunos subgrupos)
- Disfunción/activación endotelial (p. ej., ICAM-1, VCAM-1, selectinas en estudios concretos)
Estas alteraciones pueden afectar la perfusión tisular y la disponibilidad energética, y por tanto influir en el rendimiento neuromuscular medido por dinamometría.
Protocolo de medición (publicado en estudios científicos)
En investigación de EM/SFC se emplean protocolos estandarizados orientados a medir fatigabilidad, no solo fuerza máxima. Uno de los más utilizados es el test repetido con 10 contracciones máximas.
Posición del paciente (estandarización)
- Paciente sentado en una silla
- Espalda apoyada, pies en el suelo
- Brazo junto al cuerpo
- Codo flexionado a 90°
- Muñeca en posición neutra
- Dinamómetro ajustado al tamaño de la mano (mantener el ajuste estable)
La postura y el ajuste influyen mucho: para comparar días, hay que medir siempre igual.
Procedimiento: test de fatigabilidad (protocolo principal)
- Realizar 10 contracciones máximas.
- Cada contracción dura 3 segundos.
- Descanso de 5 segundos entre intentos.
- Registrar todos los valores (no solo el máximo).
Variables que se analizan
- Fmax: fuerza máxima (mayor valor)
- Fmean: fuerza media (promedio de repeticiones)
- Índice de fatigabilidad: caída de fuerza entre el intento 1 y el último intento
La métrica diferencial en EM/SFC y COVID persistente suele ser la capacidad de mantener la fuerza, más que el pico inicial.
Evidencias científicas que respaldan esta prueba
La utilidad de la dinamometría en EM/SFC y COVID persistente se apoya en un número creciente de estudios clínicos que evalúan fatigabilidad, discapacidad funcional y correlaciones fisiológicas.
1) Diferenciación entre pacientes y controles sanos
Un estudio clave propone la medición repetida como herramienta sensible en EM/SFC:
- Jäkel et al. (2021) — Repeated hand grip strength assessment as a diagnostic tool in ME/CFS
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33874961/
2) Correlación con gravedad clínica y síntomas
En cohortes europeas se ha descrito asociación entre peor HGS y mayor discapacidad/síntomas:
- MDC/Charité — Impaired hand grip strength correlates with greater disability and symptom severity
https://www.mdc-berlin.de/research/publications/impaired-hand-grip-strength-correlates-greater-disability-and-symptom
3) Relación con estado funcional global y tolerancia al esfuerzo
En medicina general y rehabilitación, la fuerza de agarre se asocia a estado funcional y pronóstico (marcador sistémico):
- Metaanálisis — Handgrip strength y riesgo de mortalidad/estado funcional (referencia ampliamente citada)
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29425700/
4) Sensibilidad para detectar fatigabilidad post-viral
Trabajos en Journal of Translational Medicine describen la utilidad de métricas derivadas del test repetido (fatigue index):
- J Translational Medicine — Artículo sobre HGS repetida y medidas de fatigabilidad
https://link.springer.com/article/10.1186/s12967-021-02774-w
5) Evidencia en COVID persistente y limitación funcional
Revisiones y estudios funcionales post-COVID incluyen HGS como variable por su reproducibilidad y relación con discapacidad:
- Revisión (Int. J. Mol. Sci.) — Alteraciones musculares/funcionales e inflamación persistente en COVID persistente (incluye fuerza muscular como outcome)
https://www.mdpi.com/1422-0067/27/1/433
6) Justificación como “signo vital funcional”
Revisión que discute la fuerza de agarre como indicador global de salud y funcionalidad:
- Revisión (acceso abierto en PMC) — Handgrip strength como medida global de salud
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10777545/
Interpretación global: la evidencia apoya HGS como biomarcador funcional complementario (no diagnóstico por sí solo), con especial valor cuando se aplica un protocolo repetido que captura fatigabilidad y variabilidad.
7) Antecedentes epidemiológicos: función física objetiva y gravedad del EM/SFC
Antes del desarrollo del protocolo específico de dinamometría repetida utilizado actualmente en investigación, los estudios epidemiológicos ya habían demostrado que las medidas objetivas de función física se correlacionaban con la gravedad clínica del EM/SFC. Estos trabajos constituyen un antecedente conceptual importante para el uso posterior de la fuerza de agarre como biomarcador funcional.
- Nacul et al. (2011) — Clinical epidemiology of myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome: baseline findings from a large UK cohort study
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21975231/
En esta cohorte poblacional amplia del Reino Unido, los autores observaron que la capacidad física objetivable se asociaba estrechamente con la discapacidad funcional y la severidad sintomática en pacientes con EM/SFC. Aunque el estudio no establecía todavía un protocolo específico de dinamometría repetida, sus resultados apoyaron la idea de que las evaluaciones funcionales musculares podían servir como medidas cuantificables del impacto fisiológico de la enfermedad.
Este enfoque sería posteriormente desarrollado por estudios experimentales que introdujeron la medición repetida de fuerza de agarre como herramienta específica para evaluar la fatigabilidad característica del EM/SFC.
Ventajas de la dinamometría en EM/SFC y COVID persistente
- No invasiva y de bajo coste
- Reproducible si se estandariza la técnica
- Puede realizarse en domicilio
- En general, menor riesgo de desencadenar PEM severo que pruebas máximas
- Permite seguimiento longitudinal (fluctuaciones día a día)
Limitaciones actuales
- No es un criterio diagnóstico oficial
- Requiere estandarización (postura, ajuste, descansos)
- Influye la edad, el sexo, la mano dominante y comorbilidades musculoesqueléticas
- No sustituye pruebas cardiopulmonares/metabólicas (p. ej., CPET) cuando están indicadas
Conclusión
La dinamometría de fuerza de agarre es una prueba sencilla pero científicamente prometedora para evaluar función física en EM/SFC y COVID persistente. Su mayor valor aparece cuando se utiliza como test repetido, ya que permite detectar fatigabilidad y monitorizar evolución clínica de forma accesible.
En condiciones donde los síntomas son reales pero difíciles de cuantificar con analíticas convencionales, disponer de una medida objetiva, barata y repetible puede aportar utilidad tanto en investigación como en seguimiento individual.

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