Tanto la encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) como el covid persistente comparten un perfil clínico complejo y multisistémico, en el que convergen intolerancia al esfuerzo, disautonomía, síntomas neurológicos y una marcada limitación funcional.
En los últimos años, múltiples líneas de investigación han señalado que, en un subgrupo de pacientes, el problema central no reside únicamente en el metabolismo energético o la inflamación, sino en una disfunción vascular y microcirculatoria persistente. En este contexto, fármacos como el losartán —tradicionalmente clasificados como antihipertensivos— están siendo reconsiderados por sus efectos sobre el endotelio y el eje renina–angiotensina–aldosterona (RAAS).
Disfunción vascular como eje común
Tanto en EM/SFC como en covid persistente se han descrito alteraciones que apuntan a un problema de perfusión tisular ineficaz, incluso en ausencia de hipotensión franca. Entre los hallazgos más relevantes se incluyen:
- Hipoperfusión cerebral y muscular.
- Alteración del tono vascular periférico.
- Disfunción endotelial y daño del glicocálix.
- Pooling venoso y mala adaptación ortostática.
- Rigidez arteriolar y respuesta vasodilatadora insuficiente.
Estas alteraciones conducen a una situación de hipovolemia efectiva: el volumen total puede ser normal, pero la sangre no se distribuye adecuadamente a los tejidos.
Activación secundaria del RAAS en EM/SFC y covid persistente
Ante la señal persistente de mala perfusión, el organismo activa de forma compensatoria el eje renina–angiotensina–aldosterona (RAAS). En muchos pacientes se observa:
- Renina elevada.
- Aldosterona elevada o inadecuadamente normal.
- Respuesta postural conservada.
Este patrón no corresponde a un hiperaldosteronismo primario, sino a una activación secundaria adaptativa. A corto plazo puede ser útil, pero su mantenimiento crónico favorece:
- Vasoconstricción patológica.
- Inflamación endotelial.
- Estrés oxidativo.
- Activación de vías profibróticas (como TGF-β).
- Remodelado y rigidez vascular progresiva.
Este proceso puede contribuir a perpetuar el círculo vicioso de hipoperfusión y disfunción vascular tanto en EM/SFC como en covid persistente.
Qué es el losartán y cómo actúa
Losartán es un antagonista del receptor AT1 de la angiotensina II (ARA-II). Aunque se prescribe habitualmente como antihipertensivo, sus efectos más relevantes en estos contextos son:
- Bloqueo de la vasoconstricción mediada por angiotensina II.
- Reducción del estrés oxidativo endotelial.
- Mejora de la función endotelial y de la biodisponibilidad de óxido nítrico.
- Atenuación de procesos inflamatorios y profibróticos vasculares.
A diferencia de otros fármacos cardiovasculares, el losartán:
- No reduce la frecuencia cardiaca.
- No disminuye el gasto cardiaco.
- No actúa como diurético.
- No induce hipovolemia real.
Racional para su uso en EM/SFC
En EM/SFC, el interés del losartán no reside en bajar la presión arterial, sino en modular un eje vascular alterado. Al reducir la señal patológica de angiotensina II, puede:
- Mejorar la distribución del flujo microvascular.
- Reducir la rigidez de pequeños vasos.
- Disminuir la activación compensatoria crónica del RAAS.
- Limitar la progresión de fibrosis vascular.
Su uso en EM/SFC sería, por tanto, off-label y basado en fenotipo, no en guías establecidas.
Racional para su uso en covid persistente
En covid persistente, además de compartir muchos de los mecanismos descritos en EM/SFC, existe una evidencia sólida de:
- Daño endotelial postinfeccioso.
- Alteración del sistema RAAS tras la infección por SARS-CoV-2.
- Persistencia de inflamación vascular y microcirculatoria.
El losartán no actúa como antiviral ni inmunosupresor, pero puede resultar relevante para mitigar las consecuencias vasculares y endoteliales del proceso postinfeccioso.
A día de hoy, no existen ensayos clínicos concluyentes que avalen su uso como tratamiento estándar del covid persistente, por lo que su consideración debe hacerse de forma individualizada.
Qué no es el losartán en estos contextos
- No es un tratamiento curativo.
- No sustituye a estrategias antivirales si hay infección activa.
- No actúa sobre la intolerancia al esfuerzo por sí solo.
- No debe confundirse con diuréticos, betabloqueantes o antagonistas directos de la aldosterona.
Perfil de pacientes en los que podría considerarse
El losartán podría ser razonable en subgrupos de EM/SFC o covid persistente con:
- Signos de disfunción endotelial o microvascular.
- Activación secundaria del RAAS (renina/aldosterona elevadas).
- Rigidez vascular o vasoconstricción periférica inapropiada.
- Presión arterial normal o solo ligeramente baja.
Consideraciones de seguridad
- Introducir a dosis bajas y de forma progresiva.
- Monitorizar presión arterial, función renal y potasio.
- Evitar su inicio simultáneo con diuréticos o antagonistas de la aldosterona.
- Valorar siempre la respuesta clínica global, no solo cifras de tensión.
Conclusión
En EM/SFC y covid persistente, el losartán puede considerarse un modulador vascular y endotelial potencialmente útil en subgrupos seleccionados, con activación secundaria del RAAS y signos de disfunción microcirculatoria.
Su interés no reside en el control de la presión arterial, sino en la posibilidad de romper el círculo vicioso de hipoperfusión, activación del RAAS y remodelado vascular. No obstante, su uso debe ser prudente, individualizado y siempre contextualizado dentro de un abordaje integral de estas enfermedades.

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