La barrera intestinal es una línea de defensa crítica que separa el contenido del tracto digestivo del resto del organismo. Está compuesta por varios niveles estructurales y funcionales que colaboran estrechamente para permitir el paso selectivo de nutrientes y prevenir la entrada de microorganismos patógenos, toxinas y antígenos. Los problemas digestivos determinados por la alteración de la barrera intestinal son habituales en pacientes con COVID Persistente y Encefalomielitis Miálgica
1. Componentes principales de la barrera intestinal
- Capa de moco: Rica en mucinas secretadas por células caliciformes, actúa como primera línea física que atrapa bacterias y limita su contacto con el epitelio.
- Microbiota intestinal: Conjunto de microorganismos comensales que compiten con patógenos, producen metabolitos beneficiosos (como butirato) y modulan la inmunidad local.
- Glucocálix: Capa densa de glicoproteínas y enzimas digestivas que recubre la superficie de los enterocitos. Actúa como filtro molecular, protege frente a patógenos, neutraliza toxinas y facilita la acción inmunitaria (por ejemplo, a través de la IgA secretora). Su degradación compromete la defensa epitelial y favorece la adhesión bacteriana.
- Células epiteliales: Forman una monocapa que cubre la mucosa intestinal. Están unidas por complejos de proteínas (tight junctions, adherens junctions y desmosomas) que regulan el paso paracelular.
- Tight junctions (TJ): Complejos de proteínas como ocludina, claudinas y ZO-1 que sellan los espacios entre células epiteliales, impidiendo el paso de sustancias no deseadas.
- Sistema inmunitario asociado a mucosas (GALT): Incluye células dendríticas, linfocitos intraepiteliales y placas de Peyer que reconocen antígenos y producen IgA secretora.

1.1. Consecuencias de una barrera intestinal dañada
Cuando esta barrera se debilita, se produce un aumento de la permeabilidad intestinal, también llamado «leaky gut» o intestino permeable. Esto permite el paso de:
- Bacterias vivas
- Fragmentos bacterianos (como LPS o ADN bacteriano)
- Proteínas y toxinas alimentarias mal digeridas
Este paso anómalo puede activar el sistema inmune sistémico, inducir inflamación crónica de bajo grado, y contribuir al desarrollo o agravamiento de enfermedades como COVID persistente y EM/SFC, enfermedades autoinmunes, neurodegenerativas y hepáticas.
La barrera intestinal está formada, como ya hemos dicho, por una combinación de células epiteliales, uniones estrechas (tight junctions), moco y componentes inmunitarios, su función es permitir la absorción de nutrientes beneficiosos mientras impide el paso de patógenos y toxinas. Cuando esta barrera se debilita o daña, se abre la puerta a un fenómeno conocido como translocación bacteriana, con implicaciones profundas en la salud sistémica.
2. Qué es la translocación bacteriana
La translocación bacteriana (TB) se refiere al paso anómalo de bacterias viables o de sus componentes (como lipopolisacáridos -LPS-, peptidoglicanos o ADN bacteriano) desde el lumen intestinal hacia estructuras normalmente estériles como ganglios linfáticos mesentéricos, hígado, bazo o sangre periférica.
Este fenómeno fue descrito por primera vez en la década de 1970 en estudios con animales quirúrgicos y pacientes con inmunosupresión o enfermedad hepática. Desde entonces, se ha convertido en un eje central de investigación en diversas patologías crónicas.
2.1. Bacterias gramnegativas y LPS
Uno de los principales actores en la translocación bacteriana es el grupo de las bacterias gramnegativas, cuya membrana externa contiene lipopolisacárido (LPS), también conocido como endotoxina. El LPS es un potente activador inmunológico, capaz de desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica al unirse a receptores TLR4 en células inmunes.
Las enterobacterias gramnegativas comunes implicadas en Translocación Bacteriana incluyen:
- Escherichia coli
- Klebsiella pneumoniae
- Enterobacter cloacae
- Proteus mirabilis
- Pseudomonas aeruginosa

2.2. ¿Qué es la endotoxemia?
La endotoxemia es la presencia de endotoxinas bacterianas, especialmente lipopolisacárido (LPS), en la sangre. El LPS es un componente estructural de la membrana externa de las bacterias gramnegativas, y cuando alcanza la circulación sistémica puede activar fuertemente el sistema inmunitario innato.
Concretamente, el LPS se une al complejo CD14/TLR4/MD-2 en la superficie de los monocitos y macrófagos. Esta interacción desencadena una cascada de señalización intracelular a través de la vía NF-κB, que lleva a la liberación de mediadores inflamatorios como TNF-α, IL-1β e IL-6. En situaciones agudas puede provocar fiebre, hipotensión y shock séptico; en situaciones crónicas, se relaciona con inflamación sistémica persistente, resistencia a la insulina, fatiga y neuroinflamación.
Puede ocurrir en infecciones agudas (como la sepsis) o en forma crónica y de bajo grado cuando hay translocación bacteriana mantenida desde el intestino. Esta endotoxemia crónica contribuye al estado inflamatorio sistémico y se ha vinculado con enfermedades metabólicas, neurodegenerativas e inmunológicas.

2.3. Daños inducidos por la translocación bacteriana
Cuando estas bacterias o sus componentes atraviesan la barrera intestinal:
- Activan monocitos y macrófagos a través de TLR4 → liberación de citoquinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α, IL-1β).
- Inducen estrés oxidativo y disfunción mitocondrial.
- Provocan alteraciones en la función endotelial.
- Generan inflamación crónica de bajo grado.
En casos graves, la endotoxemia puede evolucionar hacia síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS) o incluso sepsis.
En condiciones subclínicas o crónicas, esta translocación mantenida se ha vinculado con el desarrollo de enfermedades como COVID persistente, Encefalomielitis Miálgica, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, lupus, enfermedad hepática crónica, Alzheimer y depresión resistente al tratamiento.

3. Evidencia de la relación entre barrera intestinal y translocación bacteriana
Diversos estudios en modelos animales y humanos han demostrado que el daño en la barrera intestinal facilita la translocación bacteriana:
3.1. Modelos animales
- La administración de DSS (dextran sulfato sódico) en ratones daña el epitelio intestinal y permite la entrada de bacterias vivas al sistema porta hepático (Liu, Y.-F., 2021).
- El aumento de zonulina o el bloqueo farmacológico de tight junctions se asocia con mayor permeabilidad intestinal y paso de LPS a sangre (Guo, S., 2013).
3.2. Estudios en humanos
- En pacientes con cirrosis, SIDA, enfermedad inflamatoria intestinal o EM/SFC se ha encontrado:
- Zonulina sérica elevada es indicador de permeabilidad aumentada. (Marques de Alcântara Barreto, C., et al,. 2024).
- Anticuerpos IgA e IgM contra LPS de enterobacterias (marcador indirecto de translocación bacteriana). (Maes, et al., 2007).
- LPS detectable en sangre, en algunos casos asociado a marcadores de inflamación como IL-6 o TNF-α (Maes et al., 2012).
Uno de los trabajos más citados es el de Maes et al. (2007, 2012), que mostró que en pacientes con EM/SFC existe una correlación entre la hiperpermeabilidad intestinal, la presencia de IgA/IgM contra LPS y la gravedad de los síntomas neurocognitivos e inflamatorios.
4. Evidencia en Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica
La relación entre intestino y EM/SFC se investiga desde hace décadas, aunque los estudios más recientes han permitido caracterizar mejor las posibles alteraciones.
Anticuerpos frente a LPS
Maes y colaboradores observaron respuestas elevadas de anticuerpos IgA e IgM frente al LPS de determinadas enterobacterias en pacientes con EM/SFC.
Estos hallazgos fueron interpretados como evidencia indirecta de una mayor exposición del sistema inmunitario a productos bacterianos procedentes del intestino.
Se trataba de estudios relativamente pequeños, por lo que no permiten establecer causalidad, pero contribuyeron al desarrollo de la hipótesis de una alteración de la barrera intestinal en EM/SFC.
LPS, LBP y sCD14
Un estudio especialmente relevante fue publicado por Giloteaux et al. en 2016.
Los investigadores analizaron la microbiota intestinal y diferentes marcadores sanguíneos en pacientes con EM/SFC.
Encontraron alteraciones de la diversidad y composición de la microbiota junto con niveles superiores de marcadores relacionados con exposición y respuesta frente a productos bacterianos, entre ellos:
- LPS: Lipopolisacárido bacteriano.
- LBP: Proteína de unión al LPS.
- sCD14: Forma soluble del receptor CD14 implicada en el reconocimiento de productos microbianos.
Los resultados fueron compatibles con una mayor exposición sistémica a productos microbianos en determinados pacientes.
Sin embargo, ninguno de estos marcadores es totalmente específico de una fuga intestinal y deben interpretarse en conjunto.
Alteración de la barrera y respuesta inmunitaria anómala
Investigaciones posteriores han reforzado la posibilidad de que algunos pacientes con EM/SFC presenten simultáneamente:
Alteración de la barrera intestinal
+
Exposición a productos microbianos
+
Respuesta inmunitaria anómala
Esto plantea un modelo más complejo que la simple idea:
“Más permeabilidad = más inflamación”.
La respuesta frente a la translocación puede estar alterada cualitativamente, y diferentes pacientes podrían presentar perfiles inmunitarios distintos.
Reducción de bacterias productoras de butirato
Uno de los hallazgos más interesantes procede de estudios metagenómicos publicados en 2023.
Guo et al. encontraron una reducción de la capacidad de la microbiota intestinal para producir butirato, asociada con alteraciones de las redes bacterianas y con síntomas de fatiga.
Este hallazgo es especialmente relevante porque el butirato:
- Es una fuente energética fundamental para los colonocitos.
- Participa en el mantenimiento de la integridad epitelial.
- Favorece la regulación de las tight junctions.
- Influye sobre la producción de moco.
- Modula la respuesta inmunitaria.
Una posible secuencia sería:
Menos bacterias productoras de butirato
↓
Menor disponibilidad de butirato
↓
Menor soporte metabólico para el epitelio
↓
Mayor vulnerabilidad de la barrera intestinal
No obstante, no existe actualmente una “firma microbiológica” única capaz de diagnosticar EM/SFC.
5. Evidencia en Covid Persistente
El intestino tiene especial interés en Covid Persistente porque el SARS-CoV-2 no afecta exclusivamente al aparato respiratorio.
Las células intestinales expresan receptores y proteínas que permiten la infección por SARS-CoV-2, y durante la fase aguda son relativamente frecuentes los síntomas gastrointestinales.
Persistencia de antígenos virales en el intestino
Zollner et al. encontraron persistencia de antígenos del SARS-CoV-2 en tejido intestinal meses después de la infección en una cohorte de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.
Este y otros hallazgos han contribuido a desarrollar la hipótesis de los reservorios o persistencia viral tisular.
Esto no significa que todas las personas con Covid Persistente tengan un reservorio intestinal activo.
Sin embargo, en determinados pacientes podría producirse:
Persistencia de material viral intestinal
↓
Activación inmunitaria local
↓
Alteración del epitelio y microbiota
↓
Mayor permeabilidad
↓
Exposición a productos microbianos
↓
Alteraciones sistémicas
Disbiosis persistente
Diversos estudios han descrito alteraciones prolongadas de la microbiota después de la infección por SARS-CoV-2.
Entre los patrones observados se encuentran:
- Reducción de determinados microorganismos productores de ácidos grasos de cadena corta.
- Alteración de la diversidad y composición bacteriana.
- Persistencia de determinados microorganismos oportunistas.
- Cambios en funciones metabólicas del microbioma.
No existe, sin embargo, un patrón idéntico en todos los pacientes.
Translocación bacteriana y fúngica
Además del LPS bacteriano, algunos estudios han investigado productos de origen fúngico.
Se han descrito elevaciones de β-glucano, componente de la pared celular de los hongos, asociadas en determinados estudios a marcadores inflamatorios.
Esto amplía el concepto desde una simple “translocación bacteriana” hacia una posible translocación microbiana más amplia.
6. Intestino, triptófano, serotonina y nervio vago
Uno de los mecanismos más interesantes fue descrito por Wong et al. en Cell en 2023.
Los investigadores propusieron una cadena fisiopatológica en la que la persistencia viral y la señalización inflamatoria mediada por interferón podían alterar el metabolismo del triptófano y reducir la serotonina periférica.
De forma simplificada:
Persistencia viral / inflamación por interferón
↓
Alteración de la absorción intestinal de triptófano
↓
Menor disponibilidad de triptófano
↓
Reducción de serotonina periférica
↓
Alteración de la señalización vagal
↓
Posibles efectos sobre memoria y cognición
Este trabajo resulta especialmente interesante porque conecta:
Intestino → inmunidad → metabolismo → nervio vago → cerebro
No demuestra que este mecanismo explique todos los casos de Covid Persistente, pero muestra cómo una alteración intestinal puede potencialmente producir consecuencias mucho más amplias que los síntomas digestivos.
7. ¿Cómo podría contribuir una barrera intestinal alterada a los síntomas?
La translocación microbiana podría influir sobre diferentes sistemas.
Sistema inmunitario
El reconocimiento persistente de productos microbianos mediante receptores como TLR4 puede modificar la actividad de:
- Monocitos.
- Macrófagos.
- Células dendríticas.
- Linfocitos.
- Células endoteliales.
Dependiendo del contexto, esto podría favorecer inflamación, tolerancia inmunitaria anómala o respuestas inmunes disfuncionales.
Endotelio y microcirculación
El LPS puede activar el endotelio y contribuir experimentalmente a:
- Estrés oxidativo.
- Expresión de moléculas de adhesión.
- Alteración de la función vascular.
- Señalización inflamatoria.
- Interacción entre inflamación y coagulación.
Esto resulta especialmente interesante porque tanto en Covid Persistente como en EM/SFC se investigan alteraciones endoteliales y microcirculatorias.
Sin embargo, no está demostrado que la translocación intestinal sea la causa principal de estas alteraciones.
Metabolismo energético
La inflamación inducida por productos microbianos puede modificar:
- Función mitocondrial.
- Metabolismo de glucosa y lípidos.
- Producción de especies reactivas de oxígeno.
- Señalización metabólica de las células inmunitarias.
Estas vías podrían contribuir indirectamente a la fatiga y otros síntomas, aunque todavía no se ha establecido una relación causal directa.
Eje intestino-cerebro
El intestino se comunica con el sistema nervioso mediante:
- Nervio vago.
- Sistema inmunitario.
- Hormonas.
- Metabolitos microbianos.
- Triptófano y serotonina.
- Ácidos grasos de cadena corta.
Por ello, las alteraciones intestinales podrían influir potencialmente sobre síntomas neurológicos, cognitivos y autonómicos.
En enfermedades complejas probablemente intervengan varios factores simultáneamente.
8. Enfermedades relacionadas con la translocación bacteriana
La translocación bacteriana y el aumento de la permeabilidad intestinal se han implicado en el desarrollo y mantenimiento de numerosas enfermedades crónicas, que pueden agruparse en distintas categorías según el sistema afectado. A continuación se presentan las principales asociaciones documentadas, junto con referencias clave.
Enfermedades neuroinmunológicas y de fatiga crónica
- Encefalomielitis miálgica / Síndrome de fatiga crónica (EM/SFC): niveles elevados de IgA e IgM contra LPS, marcadores inflamatorios y disfunción neuroinmune (Maes, et al., 2007, Maes et al., 2012).
- COVID persistente (Long COVID): endotoxemia metabólica persistente, disbiosis intestinal, aumento de LBP y activación del eje intestino-cerebro (Zhang et al., 2023).
Enfermedades autoinmunes
- Lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, tiroiditis de Hashimoto: translocación crónica de PAMPs como LPS y fragmentos bacterianos puede contribuir a la activación inmune sostenida (Fasano, 2012).
- Esclerosis múltiple: evidencia emergente de disbiosis intestinal y aumento de permeabilidad en fases tempranas de la enfermedad (Berer et al., 2011).

Enfermedades neurodegenerativas
- Alzheimer y Parkinson: se ha detectado LPS en tejido cerebral, activación de microglía e inflamación inducida por disbiosis (Zhan et al., 2016).
Enfermedades hepáticas y metabólicas
- Esteatohepatitis no alcohólica (NASH) y cirrosis: la translocación bacteriana desde el intestino a la vena porta desempeña un papel clave en la progresión hepática (Albillos et al., 2020).
- Síndrome metabólico, obesidad y diabetes tipo 2: endotoxemia de bajo grado (metabólica) asociada a resistencia a la insulina y disfunción endotelial (Cani et al., 2007).
Enfermedades inflamatorias intestinales (EII)
- Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa: la pérdida de tolerancia inmunológica frente a la microbiota intestinal está directamente relacionada con la ruptura de la barrera (Sartor, 2008).
Salud mental
- Depresión resistente al tratamiento: la inflamación de bajo grado inducida por la translocación bacteriana puede estar implicada en la disfunción neuroinmune y del eje HHA (Maes et al., 2012).

9. Mecanismos de daño de la barrera intestinal
La barrera intestinal puede verse alterada por múltiples factores, tanto externos como endógenos, que afectan de manera progresiva su estructura y funcionalidad. El daño inicial suele comenzar con cambios en la microbiota y en las uniones estrechas (tight junctions), y puede culminar en una disrupción global que permite la translocación bacteriana y la inflamación sistémica.
Factores que alteran la integridad de la barrera intestinal
- Disbiosis intestinal: desequilibrio en la composición de la microbiota, que reduce bacterias beneficiosas (como Lactobacillus y Bifidobacterium) y favorece la proliferación de patobiontes.
- Dieta desequilibrada: alta en grasas saturadas, azúcares simples y alimentos ultraprocesados, con baja ingesta de fibra.
- Infecciones gastrointestinales: patógenos como Salmonella, E. coli, rotavirus o SARS-CoV-2 pueden dañar el epitelio intestinal.
- Uso de fármacos: especialmente AINEs, antibióticos, inhibidores de la bomba de protones (IBPs) y quimioterápicos.
- Estrés crónico: altera la motilidad, secreciones y respuesta inmune de la mucosa intestinal.
- Exceso de alcohol: reduce la expresión de proteínas de tight junctions y favorece la disbiosis.

Estructuras más vulnerables
- Tight junctions (TJ): primeras en alterarse. Proteínas como ZO-1, ocludina y claudinas se degradan o redistribuyen bajo estrés oxidativo, inflamación o acción de toxinas bacterianas.
- Capa interna del moco: en el colon, la capa densa que protege el epitelio puede adelgazar si hay deficiencia de fibra o bacterias mucolíticas agresivas (Desai et al., 2016).
- Glucocálix: puede degradarse por acción enzimática o inflamatoria, facilitando la adhesión bacteriana directa al epitelio.
- Células epiteliales: sufren apoptosis o disrupción en casos graves, con pérdida de continuidad física.
Consecuencias funcionales
- Aumento de la permeabilidad intestinal (leaky gut).
- Paso de PAMPs (como LPS, peptidoglicanos) a la circulación.
- Activación del sistema inmune y producción de citoquinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-1β).
- Estrés oxidativo, disfunción mitocondrial e inflamación sistémica de bajo grado.

10. Evidencia sobre restauración de la barrera intestinal y reversión de la translocación bacteriana
Numerosos estudios han demostrado que ciertas intervenciones pueden mejorar la integridad de la barrera intestinal, reducir la permeabilidad y revertir la translocación bacteriana. Esta sección presenta los principales grupos de evidencia divididos según el tipo de intervención.

Suplementos nutricionales
- Glutamina (De-Souza & Greene, 2005): en pacientes críticos y ratones sépticos, redujo la translocación bacteriana a ganglios e hígado y restauró la función epitelial.
- Butirato (Canani et al., 2011): en modelos animales, mejoró la expresión de proteínas de uniones estrechas y redujo el LPS sérico.
- Zinc-carnosina (Mahmood et al., 2007): en humanos, redujo el aumento de permeabilidad intestinal inducido por AINEs, protegiendo la integridad del epitelio y favoreciendo los procesos de reparación mucosa.
- Curcumina (Zhao et al., 2023): en colitis experimental, restauró la barrera intestinal aumentando ZO-1 y ocludina, y moduló citoquinas proinflamatorias reduciendo IL-6 y TNF-α.
- Taurina (Zheng et al., 2024): en colitis experimental, mejoró la función de la barrera intestinal al aumentar las proteínas de uniones estrechas (occludina y ZO-1) y reducir la inflamación mediante la inhibición de la vía TLR4/NF-κB, lo que resultó en una menor permeabilidad y daño epitelial.

6.2. Antioxidantes y moduladores de la respuesta epitelial
Varios compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes o reguladoras de la vía Nrf2/ARE han mostrado capacidad para proteger el epitelio intestinal frente al estrés oxidativo, mejorar la integridad de las uniones estrechas y reducir la permeabilidad.
- Sulforafano (Liu et al., 2018): en modelos de colitis experimental, activó la vía Nrf2, aumentó la expresión de ZO-1 y ocludina, y redujo la producción de IL-1β y TNF-α, mejorando la función de barrera.
- Quercetina (Amasheh et al., 2010): en células epiteliales Caco-2, incrementó la resistencia transepitelial y la expresión de claudina-4, reforzando las tight junctions y reduciendo la permeabilidad inducida por citoquinas.
- Resveratrol (Zhang et al., 2010): en modelos de colitis por DSS, redujo el LPS sérico y el daño epitelial al inhibir NF-κB y activar SIRT1, contribuyendo a la restauración de la integridad mucosa.
- N-acetilcisteína (Zhou et al., 2021): actuó como precursor del glutatión intracelular, reduciendo la permeabilidad intestinal y el estrés oxidativo mediante la estabilización de ZO-1 y ocludina.
- Ácidos grasos omega-3 (Calder, 2017): disminuyeron la inflamación epitelial, promovieron la síntesis de resolvinas y protectinas, y contribuyeron a la reparación de la mucosa intestinal.
6.3. Probióticos
Ciertas cepas probióticas han mostrado en adultos humanos la capacidad de reforzar la barrera intestinal, reducir la permeabilidad epitelial y modular la inflamación sistémica asociada a la translocación bacteriana:
- Lactobacillus plantarum WCFS1: en adultos sanos, aumentó la expresión y redistribución de las proteínas de uniones estrechas ZO-1 y ocludina en mucosa duodenal, reforzando la integridad de la barrera a través de la activación de TLR2 (Karczewski et al., 2010).
- Bifidobacterium longum ES1 (CECT 7347): en adultos con síndrome de intestino irritable con predominio de diarrea (SII-D), redujo niveles séricos de zonulina (marcador de permeabilidad intestinal sistémica) y citocinas proinflamatorias como IL-6, IL-8 y TNF-α tras 8–12 semanas de suplementación (Caviglia et al., 2020). Estos efectos clínicos se han confirmado en un ensayo posterior, aleatorizado, doble ciego y multicéntrico con 200 adultos, donde la misma cepa (viva y en forma inactivada por calor) redujo de forma significativa la gravedad global de los síntomas, el dolor abdominal, la consistencia de las heces y mejoró la calidad de vida frente a placebo (Srivastava et al., 2024).
- Bifidobacterium breve Bif195: en varones adultos sometidos a estrés físico intenso, redujo zonulina fecal y marcadores inflamatorios sistémicos, sugiriendo un efecto protector sobre la barrera intestinal frente a la hiperpermeabilidad inducida por ejercicio (Lamprecht et al., 2012).
6.4. Enemas terapéuticos
Varios estudios han demostrado que enemas con probióticos, postbióticos o compuestos bioactivos pueden restaurar la integridad de la barrera intestinal de forma localizada y efectiva.
- Mennigen et al. (2009): enemas con Lactobacillus plantarum y Bifidobacterium bifidum redujeron el daño epitelial y aumentaron el grosor del moco en modelos de colitis.
- Butirato rectal: utilizado en pacientes con colitis ulcerosa distal o proctitis, ha mostrado efectos antiinflamatorios y restauradores de la barrera intestinal.
- Enemas de prebióticos o simbióticos: en estudios preliminares han favorecido la recuperación de la microbiota local y la función epitelial.
- Lactoferrina rectal: aunque menos frecuente, estudios en modelos animales sugieren que la administración local puede modular la inmunidad de la mucosa.
Este enfoque permite actuar directamente sobre el colon distal, donde las concentraciones de algunos compuestos orales pueden verse reducidas por el metabolismo digestivo.


6.4. Trasplante de microbiota fecal (FMT)
El trasplante de microbiota fecal consiste en introducir materia fecal procesada de un donante sano en el intestino de un paciente, generalmente por vía rectal o endoscópica, para restaurar la microbiota y la función de la barrera.
- Li et al. (2020): en ratones con colitis por DSS, el FMT restauró tight junctions, redujo zonulina y LPS plasmático.
- Paramsothy et al. (2017): en colitis ulcerosa, FMT por enema redujo calprotectina y zonulina, mejorando la función de barrera.
- Vrieze et al. (2012): en síndrome metabólico, FMT restauró la microbiota beneficiosa y mejoró parámetros metabólicos relacionados con permeabilidad.
- Kang et al. (2017): en pacientes con autismo, el FMT mejoró síntomas gastrointestinales e inmunidad mucosal a largo plazo.
- Li et al. (2020): en ratones con colitis por DSS, el FMT restauró tight junctions, redujo zonulina y LPS plasmático.
- Paramsothy et al. (2017): en colitis ulcerosa, FMT por enema redujo calprotectina y zonulina, mejorando la función de barrera.
- Vrieze et al. (2012): FMT en síndrome metabólico restauró la microbiota beneficiosa y mejoró parámetros metabólicos relacionados con permeabilidad.
- Kang et al. (2017): FMT en pacientes con autismo mejoró síntomas gastrointestinales e inmunidad mucosal a largo plazo.
6.5. Combinaciones terapéuticas
- Martirosyan et al. (2018): probióticos multicepa redujeron zonulina e IgA anti-LPS en pacientes con SII.
- Assimakopoulos et al. (2004): glutamina + probióticos en pacientes cirróticos redujo endotoxinas plasmáticas y mejoró la función de barrera intestinal.

7. Pruebas para detectar permeabilidad intestinal y translocación bacteriana
7.1 Pruebas de permeabilidad intestinal
- Test de lactulosa/manitol (L/M test): mide la excreción urinaria tras la ingesta de estos azúcares. Un cociente L/M elevado indica hiperpermeabilidad intestinal.
- Zonulina en sangre o heces: proteína reguladora de tight junctions. Niveles elevados se asocian con aumento de la permeabilidad.
- Claudina-3 y ocludina (opcional, en investigación): pueden analizarse por inmunoensayo o biopsia para evaluar integridad epitelial.

7.2 Pruebas de translocación bacteriana
- LPS (lipopolisacárido) en sangre: marcador directo de endotoxemia por bacterias gramnegativas.
- CD14 soluble (sCD14): receptor de LPS liberado por monocitos; elevado en respuesta inmune a LPS.
- EndoCAb (anticuerpos IgA, IgM, IgG contra LPS): miden respuesta inmunitaria frente a translocación bacteriana.
- PCR o secuenciación de ADN bacteriano en sangre: permite detectar fragmentos bacterianos en circulación, aunque con alcance limitado.
- Test Xenogene® (biopsia líquida metagenómica): análisis avanzado mediante NGS o PCR cuantitativa multiplex que detecta ADN y ARN microbiano (bacterias, virus, hongos) en sangre. Permite caracterizar translocación bacteriana y disbiosis sistémica con alta sensibilidad. Marcador directo de endotoxemia por gramnegativos.

8. ¿Cómo estudiar la permeabilidad y la translocación microbiana?
No existe una única analítica capaz de diagnosticar de forma fiable un supuesto “intestino permeable”.
Las diferentes pruebas miden aspectos distintos.
| Prueba | Qué puede indicar | Limitaciones |
|---|---|---|
| Lactulosa/manitol | Permeabilidad funcional | Depende del protocolo |
| I-FABP | Daño de enterocitos | No mide directamente translocación |
| LPS | Exposición a endotoxina | Medición técnicamente compleja |
| LBP | Respuesta relacionada con LPS | No específica del intestino |
| sCD14 | Activación frente a productos microbianos | Puede alterarse por otras causas |
| EndoCAb | Respuesta frente a endotoxinas | Interpretación compleja |
| β-glucano | Exposición a productos fúngicos | No identifica necesariamente el origen |
| ADN microbiano | Material genético circulante | Riesgo de contaminación y difícil interpretación |
Test de lactulosa/manitol
Es una de las pruebas funcionales clásicas para estudiar permeabilidad intestinal.
Tras ingerir azúcares con diferentes características de absorción se analiza su excreción urinaria.
El resultado puede verse afectado por:
- Tiempo de recogida.
- Función renal.
- Tránsito intestinal.
- Protocolo utilizado.
Por ello, debe interpretarse dentro de un contexto clínico.
LPS, LBP y sCD14
Pueden aportar más información cuando se interpretan conjuntamente.
- LPS: Refleja exposición a endotoxina.
- LBP: Participa en el transporte y reconocimiento del LPS.
- sCD14: Se relaciona con la activación inmunitaria frente a determinados productos microbianos.
Ninguno demuestra por sí solo que el origen sea necesariamente intestinal.
I-FABP
La intestinal fatty acid-binding protein puede liberarse cuando existe daño de enterocitos.
Es importante diferenciar:
Daño epitelial ≠ aumento de permeabilidad ≠ translocación microbiana
Son fenómenos relacionados, pero no equivalentes.
Zonulina: importantes limitaciones
La zonulina se ha popularizado como supuesto marcador de “intestino permeable”.
Sin embargo, existen importantes problemas metodológicos.
Se ha demostrado que algunos ensayos ELISA comercializados como pruebas de zonulina no detectan específicamente la pre-haptoglobina 2 originalmente identificada como zonulina, sino otras proteínas relacionadas.
Además, algunos estudios han observado una correlación deficiente entre determinadas mediciones comerciales de zonulina y pruebas fisiológicas de permeabilidad.
Por tanto:
Una zonulina sérica o fecal elevada no demuestra por sí sola que exista hiperpermeabilidad intestinal.
Debe conocerse qué método analítico se ha utilizado y evitar interpretar el resultado de forma aislada.
Metagenómica y ADN microbiano en sangre
Las técnicas de secuenciación pueden detectar ADN o ARN de microorganismos circulantes.
Son herramientas interesantes en investigación, pero tienen limitaciones:
- Posible contaminación de la muestra.
- Dificultad para distinguir microorganismos vivos de fragmentos genéticos.
- Dificultad para determinar el origen anatómico.
- Falta de estandarización clínica.
Por tanto, detectar ADN bacteriano en sangre no demuestra automáticamente translocación intestinal ni endotoxemia.
9. Estrategia escalonada para intentar restaurar la barrera intestinal
Actualmente no existe un protocolo clínico validado para “reparar” o “sellar” la barrera intestinal en EM/SFC o Covid Persistente.
Una estrategia razonable debería comenzar intentando identificar la causa.
El esquema sería:
Buscar causas tratables
↓
Corregir alteraciones digestivas concretas
↓
Favorecer microbiota y metabolitos beneficiosos
↓
Apoyar el epitelio intestinal cuando esté indicado
↓
Reevaluar
Paso 1. Descartar causas tratables
Antes de comenzar múltiples suplementos conviene valorar posibles enfermedades o alteraciones específicas.
Enfermedad celíaca
Puede estudiarse especialmente cuando existen:
- Diarrea o estreñimiento persistente.
- Distensión abdominal.
- Pérdida de peso.
- Anemia o déficit de hierro.
- Déficits nutricionales.
- Antecedentes familiares.
El cribado suele comenzar con:
- Anticuerpos antitransglutaminasa IgA.
- IgA total.
En caso de déficit de IgA pueden ser necesarias pruebas basadas en IgG.
Es importante no retirar el gluten antes de completar el estudio diagnóstico, porque puede alterar los resultados.
Inflamación intestinal
La calprotectina fecal es útil para detectar inflamación intestinal y ayudar a diferenciar determinados procesos inflamatorios orgánicos de trastornos funcionales.
Dependiendo de los síntomas también pueden valorarse:
- Hemograma.
- PCR.
- VSG.
- Ferritina y metabolismo del hierro.
- Vitamina B12.
- Folato.
- Albúmina.
- Vitamina D.
Una calprotectina elevada requiere interpretación clínica y, en determinados casos, valoración gastroenterológica.
SIBO e IMO
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado o SIBO puede producir:
- Distensión después de comer.
- Exceso de gases.
- Dolor abdominal.
- Diarrea.
- Intolerancia creciente a determinados alimentos.
Los test de aliento con glucosa o lactulosa pueden utilizarse en determinados pacientes, aunque presentan limitaciones.
Cuando predomina la producción de metano, especialmente asociada a estreñimiento, se utiliza el término sobrecrecimiento de metanógenos intestinales o IMO.
No toda distensión ni toda disbiosis equivalen a SIBO.
Infecciones
Según síntomas y factores de riesgo puede ser necesario descartar:
- Giardia.
- Cryptosporidium.
- Clostridioides difficile.
- Otros patógenos gastrointestinales.
Los paneles microbiológicos muy amplios realizados sin una sospecha clínica concreta pueden producir resultados difíciles de interpretar.
Insuficiencia pancreática y malabsorción
Cuando existen diarrea grasa, pérdida de peso o signos de malabsorción puede valorarse la elastasa pancreática fecal, además de otras pruebas según el contexto clínico.
Paso 2. Corregir factores que mantienen el daño
Siempre que sea posible deberían abordarse primero:
- Enfermedad celíaca.
- Enfermedad inflamatoria intestinal.
- Infecciones gastrointestinales.
- SIBO o IMO correctamente diagnosticados.
- Estreñimiento importante.
- Alteraciones relevantes de motilidad.
- Uso innecesario o excesivo de AINE.
- Consumo elevado de alcohol.
- Dietas excesivamente restrictivas.
En EM/SFC y Covid Persistente puede existir disautonomía con alteraciones de motilidad gastrointestinal.
Una posible secuencia sería:
Alteración autonómica
↓
Motilidad intestinal anormal
↓
Estasis o tránsito alterado
↓
Cambios en microbiota / posible sobrecrecimiento
↓
Mayor fermentación e inflamación local
↓
Mayor vulnerabilidad de la barrera
En estos casos, tratar únicamente la permeabilidad sin abordar la motilidad podría resultar insuficiente.
10. Alimentación, fibra y producción de butirato
Una de las estrategias con mejor fundamento fisiológico consiste en favorecer una microbiota capaz de producir ácidos grasos de cadena corta.
El butirato tiene funciones especialmente importantes:
- Aporta energía a los colonocitos.
- Favorece la integridad epitelial.
- Participa en la regulación de las tight junctions.
- Influye sobre la producción de moco.
- Modula la respuesta inmunitaria.
El hallazgo de una menor capacidad productora de butirato en determinados pacientes con EM/SFC hace esta vía especialmente interesante.
Siempre que exista buena tolerancia puede favorecerse gradualmente el consumo de:
- Verduras.
- Frutas.
- Legumbres.
- Avena.
- Frutos secos.
- Semillas.
- Almidón resistente.
El objetivo no debería ser consumir la máxima cantidad posible de fibra, sino favorecer una alimentación suficientemente diversa y tolerable.
En personas con SIBO, síndrome de intestino irritable o fermentación excesiva, aumentar rápidamente la fibra puede empeorar los síntomas.
11. Prebióticos, probióticos, simbióticos y postbióticos
Prebióticos
Entre los compuestos estudiados se encuentran:
- Inulina.
- Fructooligosacáridos o FOS.
- Galactooligosacáridos o GOS.
- Almidón resistente.
- Fibra parcialmente hidrolizada de guar o PHGG.
Pueden favorecer determinados microorganismos beneficiosos y la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Sin embargo:
Más fermentación no siempre significa más beneficio.
En personas con SIBO, distensión severa o intolerancia a FODMAP puede ser necesario introducirlos lentamente o tratar primero el problema subyacente.
Probióticos: la cepa importa
Los efectos de los probióticos son cepa-específicos.
No puede asumirse que todos los productos que contienen Lactobacillus o Bifidobacterium tengan los mismos efectos.
Algunas cepas han demostrado capacidad para:
- Modificar proteínas de las tight junctions.
- Favorecer determinados metabolitos.
- Modular respuestas inflamatorias.
- Mejorar síntomas gastrointestinales en patologías concretas.
Pero:
Un efecto demostrado con una cepa determinada no puede extrapolarse automáticamente a otra.
Evidencia con simbióticos en Covid Persistente
Uno de los estudios clínicos más interesantes es el ensayo RECOVERY con SIM01.
Se trató de un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en pacientes con síndrome postagudo de COVID-19.
La intervención se asoció con una mayor probabilidad de mejoría de varios síntomas, entre ellos:
- Fatiga.
- Problemas de memoria.
- Dificultad de concentración.
- Síntomas gastrointestinales.
- Malestar general.
Este estudio proporciona evidencia de que la modulación dirigida de la microbiota puede tener efectos clínicos en determinados pacientes con Covid Persistente.
Sin embargo:
SIM01 no equivale a cualquier probiótico comercial.
Los resultados corresponden a una formulación concreta y no pueden extrapolarse automáticamente.
12. Butirato y otros postbióticos
El butirato puede administrarse directamente mediante diferentes formulaciones.
Entre ellas:
- Butirato sódico.
- Butirato cálcico.
- Formulaciones microencapsuladas.
- Tributirina.
Las formulaciones diseñadas para liberación intestinal pueden modificar la tolerabilidad y el lugar de liberación.
El interés del butirato deriva de sus posibles efectos sobre:
Metabolismo de colonocitos
+
Tight junctions
+
Moco intestinal
+
Regulación inmunitaria
Sin embargo, aunque la plausibilidad biológica es alta, todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que la suplementación con butirato trate específicamente la EM/SFC o el Covid Persistente.
Puede resultar especialmente interesante estudiar esta vía cuando existe:
- Baja ingesta de fibra.
- Reducción de productores de butirato.
- Disbiosis postantibiótica.
- Mala tolerancia a grandes cantidades de fibra fermentable.
13. Zinc-carnosina
La zinc-L-carnosina o polaprezinc combina zinc y L-carnosina y ha sido estudiada como agente protector y reparador de la mucosa gastrointestinal.
Existe evidencia humana especialmente interesante.
En un estudio controlado con voluntarios, la indometacina produjo un aumento de la permeabilidad intestinal, mientras que el tratamiento con zinc-carnosina redujo en gran medida este efecto.
Experimentalmente también puede:
- Favorecer reparación epitelial.
- Promover migración celular.
- Reducir estrés oxidativo.
- Proteger la integridad de la mucosa.
Por ello, puede considerarse una estrategia con evidencia humana directa sobre protección de la barrera en determinados contextos.
Sin embargo, todavía no se ha demostrado que trate específicamente la EM/SFC o el Covid Persistente.
También debe tenerse en cuenta el aporte total de zinc.
El consumo excesivo y prolongado de zinc puede interferir con la absorción de cobre y favorecer un déficit de cobre, por lo que conviene evitar dosis elevadas mantenidas sin control.
14. Glutamina
La glutamina es un importante sustrato metabólico para:
- Enterocitos.
- Linfocitos.
- Otras células de rápida proliferación.
Por este motivo se utiliza desde hace años como posible soporte de la integridad intestinal.
Sin embargo, la evidencia clínica es heterogénea.
Los metaanálisis recientes no muestran una mejoría uniforme de la permeabilidad intestinal en todos los pacientes, aunque determinados subgrupos, dosis o enfermedades parecen obtener mayor beneficio.
Por tanto:
La glutamina puede resultar útil en determinados contextos, pero no debe considerarse un tratamiento universal del “intestino permeable”.
Su eficacia probablemente dependa de:
- Causa del daño.
- Grado de alteración intestinal.
- Dosis.
- Duración.
- Estado metabólico del paciente.
15. Polifenoles, antioxidantes y otros compuestos
Diferentes sustancias han mostrado efectos experimentales sobre mecanismos relacionados con la barrera.
Entre ellas:
- Quercetina.
- Curcumina.
- Sulforafano.
- Resveratrol.
- N-acetilcisteína.
- Taurina.
Pueden actuar sobre vías como:
Nrf2 → defensa antioxidante
o:
TLR4 / NF-κB → señalización inflamatoria
Algunos estudios también han observado modificaciones de:
- ZO-1.
- Ocludina.
- Claudinas.
El principal problema es que buena parte de esta evidencia procede de:
- Cultivos celulares.
- Animales.
- Modelos experimentales de colitis.
Por tanto:
Que un compuesto aumente ZO-1 en células o reduzca la permeabilidad en ratones no demuestra que restaure clínicamente la barrera intestinal en EM/SFC o Covid Persistente.
Estos compuestos deben considerarse posibles coadyuvantes, no tratamientos demostrados.
16. ¿Qué suplementos podrían combinarse?
No existe un ensayo clínico que haya demostrado una combinación universal.
Sin embargo, algunas asociaciones tienen una lógica fisiológica complementaria.
Fibra o prebiótico + probiótico
El objetivo sería:
Proporcionar microorganismos seleccionados
+
Aportar sustratos que favorezcan su actividad
Esta combinación constituye conceptualmente un simbiótico.
Fibra fermentable + butirato
La fibra busca favorecer la producción endógena de ácidos grasos de cadena corta.
El butirato proporciona directamente uno de esos metabolitos.
No siempre es necesario utilizar ambos.
Zinc-carnosina + butirato
Actuarían sobre mecanismos diferentes:
Zinc-carnosina
→ Protección y reparación epitelial.
Butirato
→ Metabolismo del colonocito, regulación inmunitaria y mantenimiento de la barrera.
La asociación es fisiológicamente plausible, pero no ha sido validada específicamente en EM/SFC o Covid Persistente.
Glutamina + zinc-carnosina
También presenta una lógica complementaria:
Glutamina
→ Sustrato metabólico para enterocitos.
Zinc-carnosina
→ Protección y reparación de la mucosa.
Sin embargo, que dos sustancias actúen mediante mecanismos complementarios no demuestra que utilizarlas conjuntamente sea superior.
17. Una estrategia práctica escalonada
En ausencia de una enfermedad gastrointestinal específica que requiera un tratamiento concreto, una aproximación prudente podría ser:
Fase A. Base
Identificar y tratar causas concretas
+
Estabilizar alimentación
+
Corregir estreñimiento o alteraciones importantes del tránsito
+
Evitar factores que dañen la mucosa
Fase B. Favorecer microbiota y metabolitos
Dependiendo de tolerancia:
Fibra fermentable o prebiótico
+
Probiótico o simbiótico seleccionado
+
Alimentos ricos en polifenoles
No es necesario introducirlos todos simultáneamente.
Fase C. Soporte de la barrera
Dependiendo del contexto podrían valorarse individualmente:
- Zinc-carnosina.
- Butirato o tributirina.
- Glutamina.
No existe evidencia de que esta combinación concreta sea superior a utilizar los componentes individualmente.
Por ello, resulta más razonable introducirlos secuencialmente.
Una estrategia podría ser:
- Estabilizar primero la dieta y el tránsito intestinal.
- Introducir una única intervención.
- Valorar tolerancia y evolución.
- Añadir una segunda intervención solo si existe una razón clara.
- Reevaluar antes de seguir acumulando suplementos.
Este enfoque permite saber mejor qué sustancia ayuda, cuál no produce cambios y cuál puede estar empeorando los síntomas.
Esto puede ser especialmente importante en personas con:
- Síndrome de activación mastocitaria.
- Intolerancia a histamina.
- SIBO.
- Alta sensibilidad gastrointestinal.
18. Trasplante de microbiota fecal
El trasplante de microbiota fecal o FMT consiste en transferir microbiota procedente de un donante rigurosamente seleccionado al tracto intestinal de otra persona.
Tiene eficacia clínica establecida especialmente en determinados casos de infección recurrente por Clostridioides difficile.
También se investiga en:
- Enfermedad inflamatoria intestinal.
- Síndrome metabólico.
- Enfermedades neurológicas.
- EM/SFC.
- Covid Persistente.
Existen ensayos clínicos en marcha o publicados en forma de protocolo específicamente destinados a estudiar FMT en EM/SFC.
Esto demuestra que existe interés científico real, pero también significa que todavía debe considerarse experimental para EM/SFC y Covid Persistente.
El FMT no debe realizarse sin:
- Cribado riguroso del donante.
- Control médico.
- Protocolos de seguridad adecuados.
Existe riesgo de transmitir microorganismos patógenos u otros rasgos no deseados de la microbiota.
19. ¿Qué intervenciones tienen actualmente mayor respaldo?
| Intervención | Evidencia actual | Comentario |
|---|---|---|
| Tratar celiaquía, EII, infección o SIBO/IMO confirmado | Alta para su indicación | Prioridad cuando existe diagnóstico |
| Dieta diversa y fibra tolerada | Buen respaldo fisiológico | Debe individualizarse |
| Simbióticos específicos | Prometedora en Covid Persistente | No extrapolable a cualquier producto |
| Probióticos | Variable | Depende de cepa e indicación |
| Zinc-carnosina | Evidencia humana de protección mucosa | No específica de EM/SFC |
| Glutamina | Heterogénea | Beneficio dependiente del contexto |
| Butirato/tributirina | Alta plausibilidad | Evidencia clínica específica limitada |
| Polifenoles/NAC/taurina | Principalmente mecanística | No tratamientos demostrados |
| FMT | Experimental | Requiere ensayos y control médico |
No existe actualmente un protocolo universal para “sellar el intestino”.
20. Cómo evaluar si una intervención está funcionando
La evolución no debería juzgarse únicamente mediante una analítica de zonulina.
Resulta más útil valorar:
- Dolor abdominal.
- Distensión.
- Diarrea o estreñimiento.
- Regularidad intestinal.
- Tolerancia alimentaria.
- Peso.
- Déficits nutricionales.
- Síntomas sistémicos.
Cuando inicialmente existen alteraciones objetivas pueden repetirse selectivamente pruebas como:
- Calprotectina.
- Parámetros nutricionales.
- Marcadores inflamatorios.
- Pruebas funcionales de permeabilidad en centros especializados.
No existe evidencia suficiente para recomendar repetir continuamente paneles comerciales de microbiota con el objetivo de conseguir una supuesta “microbiota perfecta”.
La microbiota varía entre personas, con la dieta, con los medicamentos y a lo largo del tiempo.
21. Qué sabemos y qué todavía no sabemos
Lo que tiene un respaldo creciente
Actualmente existe evidencia de que:
- Algunos pacientes con EM/SFC presentan alteraciones de microbiota.
- Se ha observado una reducción de la capacidad de producción de butirato en determinados subgrupos de EM/SFC.
- Se han encontrado alteraciones de marcadores relacionados con exposición a productos microbianos.
- Algunos pacientes con Covid Persistente presentan disbiosis prolongada.
- Puede persistir material antigénico del SARS-CoV-2 en tejidos, incluido el tracto gastrointestinal, en determinados pacientes.
- El intestino puede influir sobre inmunidad, metabolismo y señalización del nervio vago.
- Determinadas intervenciones dirigidas al microbioma, como SIM01, han producido resultados clínicos prometedores en Covid Persistente.
Lo que todavía no está demostrado
Todavía desconocemos:
- Si la alteración intestinal es causa, consecuencia o ambas cosas.
- Qué porcentaje de pacientes presenta translocación microbiana clínicamente relevante.
- Qué biomarcadores permiten identificar mejor estos subgrupos.
- Qué tratamiento funciona mejor para cada fenotipo.
- Si restaurar la barrera produce una mejoría sostenida de síntomas sistémicos.
- Si EM/SFC y Covid Persistente comparten exactamente el mismo patrón intestinal.
- Si determinados suplementos pueden modificar de forma significativa el curso de la enfermedad.
Probablemente no exista una única respuesta.
22. Conclusión
La visión del intestino como un órgano dedicado exclusivamente a la digestión ha quedado ampliamente superada.
La barrera intestinal constituye una interfaz entre:
Microbiota – sistema inmunitario – metabolismo – endotelio – sistema nervioso
En la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica y el Covid Persistente, diferentes estudios han encontrado alteraciones de microbiota, disminución de bacterias o funciones relacionadas con la producción de butirato y marcadores compatibles con daño de barrera o mayor exposición a productos microbianos.
En Covid Persistente se añade otro posible mecanismo: la persistencia de material viral en diferentes tejidos, incluido el intestino, que podría contribuir en determinados pacientes a mantener alteraciones inmunitarias y metabólicas.
Sin embargo, estos hallazgos no permiten afirmar que exista un “intestino permeable” universal ni que la translocación microbiana sea la causa única de estas enfermedades.
Un modelo más probable es un círculo bidireccional:
Infección o alteración inmunitaria
↓
Disbiosis y deterioro de la barrera
↓
Mayor exposición a productos microbianos
↓
Desregulación inmunitaria, metabólica, neurológica y vascular
↓
Persistencia de síntomas
↓
Nuevas alteraciones intestinales
Comprender qué pacientes presentan realmente este mecanismo será fundamental para desarrollar tratamientos personalizados.
Mientras tanto, las estrategias dirigidas a la microbiota y a la barrera intestinal constituyen un área prometedora, pero es esencial diferenciar entre intervenciones respaldadas por estudios en humanos y aquellas cuya evidencia procede principalmente de modelos experimentales.

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Nota: Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una evaluación médica. La presencia de síntomas digestivos, disbiosis o un biomarcador aislado no permite diagnosticar por sí sola hiperpermeabilidad intestinal ni translocación microbiana. Las intervenciones dietéticas, probióticas, nutricionales o farmacológicas deben individualizarse según las alteraciones presentes y la tolerancia de cada paciente.

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