Las alteraciones gastrointestinales son frecuentes tanto en la Covid Persistente como en la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC). Dolor abdominal, distensión, diarrea, estreñimiento, náuseas, reflujo, cambios en la tolerancia a determinados alimentos y alteraciones del tránsito intestinal pueden coexistir con síntomas sistémicos como fatiga, malestar post-esfuerzo (PEM), disfunción cognitiva o disautonomía.

En los últimos años, el intestino ha pasado a ocupar un lugar cada vez más importante en la investigación de ambas enfermedades.

Los estudios han descrito alteraciones en la composición y función de la microbiota intestinal, producción de metabolitos microbianos, integridad de la barrera intestinal e interacción entre microorganismos y sistema inmunitario. En Covid Persistente se añade además una línea de investigación especialmente relevante: la posible persistencia de componentes o reservorios de SARS-CoV-2 en el tracto gastrointestinal y su potencial relación con la activación inmunitaria prolongada y la inflamación crónica de bajo grado.

Algunas de estas alteraciones recuerdan a las observadas en EM/SFC, especialmente las relacionadas con las bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta, el metabolismo microbiano y el eje intestino-inmunidad-cerebro. Sin embargo, esto no significa que ambas enfermedades presenten exactamente la misma disbiosis ni que las alteraciones intestinales sean necesariamente su causa.

La evidencia actual permite hablar de alteraciones intestinales asociadas a Covid Persistente y EM/SFC, pero todavía quedan preguntas fundamentales por resolver: cuáles son causa o consecuencia de la enfermedad, qué subgrupos de pacientes presentan cada alteración y, sobre todo, si modificar específicamente estos mecanismos puede mejorar los síntomas sistémicos.


1. Síntomas digestivos frecuentes en SFC/EM

Los síntomas gastrointestinales son frecuentes en ambas enfermedades, aunque su presencia y gravedad varían considerablemente entre pacientes.

Entre las manifestaciones descritas se encuentran:

  • Dolor o molestias abdominales.
  • Distensión e hinchazón.
  • Gases.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Alternancia entre diarrea y estreñimiento.
  • Náuseas.
  • Reflujo.
  • Digestiones pesadas.
  • Cambios en el apetito.
  • Intolerancia o peor tolerancia a determinados alimentos.

En algunos pacientes estos síntomas ya estaban presentes antes de desarrollar la enfermedad, mientras que en otros aparecen o empeoran después de la infección desencadenante.

Síndrome del Intestino Irritable y EM/SFC

Una de las asociaciones gastrointestinales mejor documentadas en EM/SFC es la existente con el Síndrome del Intestino Irritable (SII).

Un metaanálisis publicado en 2026, que incluyó 22 estudios en la revisión sistemática y 18 en el metaanálisis, calculó una prevalencia agrupada de SII del 37% (IC 95%: 23–54%) entre las personas con EM/SFC. Además, las personas con EM/SFC presentaron una probabilidad de SII aproximadamente siete veces superiores a las de los controles (OR 7,20; IC 95%: 2,77–18,76).

Estas cifras deben interpretarse con cautela debido a la elevada heterogeneidad existente entre los estudios y a las diferencias en los criterios utilizados para diagnosticar tanto el SII como la EM/SFC.

Por tanto, el SII no forma parte necesariamente de la EM/SFC, pero ambas enfermedades aparecen asociadas con una frecuencia claramente superior a la esperada.

Síntomas Digestivos Después de la Covid-19

La infección por SARS-CoV-2 también puede afectar al aparato gastrointestinal. El receptor ACE2, utilizado por el virus para entrar en determinadas células, se expresa abundantemente en el epitelio intestinal, lo que proporciona una base biológica para la afectación digestiva durante la infección.

En algunas personas, los síntomas gastrointestinales pueden persistir después de la fase aguda o aparecer dentro del cuadro de Covid Persistente.

Se han descrito dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, náuseas, reflujo y alteraciones del apetito, entre otras manifestaciones.

Además, diferentes investigaciones han encontrado un aumento de diagnósticos gastrointestinales después de la infección por SARS-CoV-2, incluidos trastornos funcionales gastrointestinales. Esto ha generado especial interés por conocer si determinadas alteraciones intestinales producidas durante la infección aguda pueden persistir y contribuir posteriormente a la Covid Persistente.


2. Disbiosis Intestinal: Cuando Cambia el Ecosistema Microbiano

La microbiota intestinal está formada por una enorme comunidad de bacterias, arqueas, virus y hongos que interactúa continuamente con el epitelio intestinal, el sistema inmunitario y el metabolismo humano.

Su función no depende únicamente de qué microorganismos están presentes. También importa qué genes poseen, qué sustancias producen y cómo interactúan entre sí y con el organismo.

Esta distinción es especialmente importante en Covid Persistente y EM/SFC.

Durante años, gran parte de la investigación sobre microbiota se centró en identificar qué bacterias estaban aumentadas o disminuidas. Actualmente el interés se está desplazando hacia una pregunta posiblemente más relevante:

¿Qué funciones metabólicas está realizando la microbiota?

En ambas enfermedades se han descrito diferencias en la composición de la microbiota respecto a controles sanos. Sin embargo, los resultados no son completamente uniformes entre estudios.

La dieta, edad, medicamentos, antibióticos, localización geográfica, tránsito intestinal, presencia de SII y duración de la enfermedad pueden modificar profundamente la microbiota.

Por ello, actualmente resulta más apropiado hablar de patrones de disbiosis observados en determinados grupos de pacientes que de una única microbiota característica de Covid Persistente o EM/SFC.

No existe todavía una firma microbiana suficientemente validada para diagnosticar ninguna de las dos enfermedades.el metabolismo energético y el estado cognitivo, a través del eje intestino-microbiota-cerebro.

El eje intestino-cerebro representa la comunicación bidireccional entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central. Esta conexión influye en la inflamación, la función inmunológica y el estado anímico. Alteraciones en la microbiota intestinal pueden afectar directamente al cerebro en condiciones como el SFC/EM.
El eje intestino-cerebro representa la comunicación bidireccional entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central. Esta conexión influye en la inflamación, la función inmunológica y el estado anímico. Alteraciones en la microbiota intestinal pueden afectar directamente al cerebro en condiciones como el SFC/EM.

3. Microbiota en EM/SFC: Especial Atención al Butirato

Uno de los hallazgos más interesantes en EM/SFC se relaciona con las bacterias productoras de butirato, uno de los principales ácidos grasos de cadena corta o SCFA producidos por la fermentación bacteriana de determinados carbohidratos y fibras.

Un importante estudio multi-ómico publicado en Cell Host & Microbe estudió 106 personas con EM/SFC y 91 controles sanos. Los investigadores encontraron una reducción de Faecalibacterium prausnitzii y Eubacterium rectale, dos importantes productores intestinales de butirato.

Además, mediante diferentes técnicas —metagenómica, qPCR y análisis de metabolitos— encontraron una reducción de la capacidad de la microbiota para producir butirato.

La abundancia de Faecalibacterium prausnitzii también se relacionó inversamente con la gravedad de la fatiga.

El butirato resulta especialmente interesante porque participa en diferentes funciones:

  • Constituye una importante fuente energética para los colonocitos.
  • Contribuye al mantenimiento de la barrera epitelial.
  • Interviene en la regulación inmunitaria.
  • Puede modular determinadas respuestas inflamatorias.
  • Participa en la comunicación entre microbiota, intestino y organismo.

Estos resultados proporcionan una de las evidencias más interesantes de que en EM/SFC pueden existir no solo cambios en las especies presentes, sino también alteraciones funcionales de la microbiota.

Sin embargo, es importante diferenciar dos afirmaciones.

Que algunos pacientes con EM/SFC presenten una menor capacidad microbiana para producir butirato no demuestra que este déficit sea la causa de la enfermedad.

Tampoco demuestra que administrar suplementos de butirato pueda revertir la EM/SFC.


4. Microbiota en Covid Persistente

También se han descrito alteraciones persistentes de la microbiota intestinal después de la infección por SARS-CoV-2.

Diversos estudios longitudinales han observado que determinadas alteraciones pueden mantenerse meses después de la infección aguda y que algunos patrones microbianos se asocian con la aparición o persistencia de síntomas post-COVID.

Entre los microorganismos que han despertado especial interés se encuentran bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta y especies consideradas beneficiosas para la homeostasis intestinal.

Sin embargo, al igual que ocurre en EM/SFC, los resultados varían entre estudios y no existe actualmente un perfil microbiano que permita diagnosticar Covid Persistente.

Una cuestión especialmente interesante es que las alteraciones intestinales observadas después de la Covid-19 podrían proceder de varios mecanismos simultáneos:

  • Efecto directo de la infección sobre el aparato gastrointestinal.
  • Inflamación sistémica.
  • Modificaciones de la alimentación durante la enfermedad.
  • Utilización de antibióticos u otros medicamentos.
  • Cambios en la motilidad intestinal.
  • Alteraciones inmunitarias.
  • Posible persistencia de componentes virales en determinados tejidos.

Esto hace difícil determinar qué alteraciones son causa, consecuencia o simplemente acompañantes de la enfermedad.

5. Faecalibacterium, Akkermansia y Bifidobacterium: ¿Existen Bacterias “Buenas” que Siempre Están Reducidas?

En estudios sobre Covid Persistente y EM/SFC aparecen repetidamente microorganismos como Faecalibacterium prausnitzii, Akkermansia muciniphila y diferentes especies de Bifidobacterium.

Estas bacterias resultan interesantes por su relación con la producción de metabolitos, el mantenimiento de la capa mucosa y la regulación inmunitaria.

Sin embargo, sería incorrecto afirmar que todas ellas están necesariamente reducidas en todas las personas con estas enfermedades.

Los resultados dependen del estudio y de las características de los participantes.

Además, clasificar las bacterias simplemente como “buenas” o “malas” puede resultar excesivamente simplista. El efecto de un microorganismo depende de su abundancia, cepa, ecosistema microbiano, localización y relación con el huésped.

Por tanto, encontrar Akkermansia, Faecalibacterium o Bifidobacterium bajas en un análisis individual puede ser un dato interesante, pero no demuestra por sí mismo la causa de los síntomas ni determina automáticamente qué tratamiento debe utilizarse.

La disminución de Bifidobacterium se ha documentado en pacientes con SFC/EM, asociándose a disbiosis, inflamación intestinal y alteraciones del eje intestino-cerebro.
La disminución de Bifidobacterium se ha documentado en pacientes con SFC/EM, asociándose a disbiosis, inflamación intestinal y alteraciones del eje intestino-cerebro.

6. Una Nueva Línea de Investigación en EM/SFC: Triptófano y Receptor AhR

La investigación más reciente está comenzando a estudiar no solo las bacterias intestinales, sino también las moléculas que producen.

Un estudio publicado en 2026 investigó específicamente el metabolismo microbiano del triptófano en personas con EM/SFC.

El triptófano puede ser transformado por determinadas bacterias intestinales en diferentes metabolitos, algunos de los cuales pueden interactuar con el receptor de hidrocarburos de arilo (AhR).

AhR participa en la regulación de la inmunidad de la mucosa, la función de barrera y diferentes mecanismos de homeostasis intestinal.

Los investigadores encontraron diferencias en la estructura de las comunidades microbianas relacionadas con el metabolismo del triptófano y detectaron nueve metabolitos fecales elevados en las personas con EM/SFC, tres de ellos con actividad agonista sobre AhR.

Sin embargo, la actividad global de AhR no fue significativamente diferente entre las personas con EM/SFC y los controles.

Sí apareció una mayor actividad agonista en participantes con síntomas neurocognitivos, independientemente del diagnóstico.

Estos resultados no demuestran todavía un mecanismo causal, pero ilustran hacia dónde está evolucionando este campo: de estudiar qué microorganismos existen a estudiar qué moléculas producen y cómo esas moléculas interactúan con el organismo.


7. Persistencia de SARS-CoV-2 en el Intestino

Una de las líneas de investigación que diferencia especialmente a la Covid Persistente de la EM/SFC es la posibilidad de que material viral o reservorios de SARS-CoV-2 persistan en determinados tejidos después de la infección aguda.

El aparato gastrointestinal constituye uno de los tejidos de mayor interés.

Diversos estudios han detectado ARN, proteínas o antígenos virales en tejido gastrointestinal meses después de la infección inicial en algunas personas.

Esto no significa necesariamente que exista una infección viral activa y replicativa en todos los casos.

La detección de material viral puede representar fenómenos diferentes: persistencia de antígenos, restos virales, reservorios tisulares o, potencialmente en algunos contextos, persistencia viral biológicamente activa.

La hipótesis resulta especialmente interesante porque una exposición prolongada a antígenos virales podría contribuir a mantener:

  • Activación inmunitaria.
  • Alteraciones de la mucosa.
  • Cambios en la microbiota.
  • Inflamación local.
  • Alteraciones de la barrera intestinal.

Una de las investigaciones más conocidas detectó persistencia de antígenos de SARS-CoV-2 en la mucosa intestinal de algunos pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal meses después de una Covid-19, incluso cuando las muestras nasofaríngeas ya eran negativas.

Otros trabajos han encontrado señales compatibles con persistencia viral en diferentes tejidos.

Sin embargo, todavía no sabemos con qué frecuencia ocurre este fenómeno en la población general con Covid Persistente, qué pacientes lo presentan ni hasta qué punto explica sus síntomas.

Por ello, la persistencia gastrointestinal de SARS-CoV-2 constituye actualmente una hipótesis fisiopatológica relevante y respaldada por observaciones humanas, pero no puede considerarse un mecanismo demostrado en todas las personas con Covid Persistente.


8. Barrera Intestinal, Permeabilidad y Translocación Microbiana

La microbiota no actúa de forma aislada.

Entre los microorganismos intestinales y el resto del organismo existe una compleja estructura formada por la capa de moco, el epitelio intestinal, las uniones intercelulares y diferentes componentes del sistema inmunitario.

Esta barrera intestinal permite absorber nutrientes mientras limita el paso de microorganismos y determinados productos microbianos hacia el medio interno.

Es necesario diferenciar varios fenómenos:

  • Aumento de permeabilidad intestinal: La barrera permite un paso mayor de determinadas moléculas.
  • Exposición sistémica a productos microbianos: Componentes como LPS o flagelina pueden entrar en contacto con el sistema inmunitario.
  • Translocación microbiana: Microorganismos o productos derivados de ellos atraviesan la barrera y alcanzan otros compartimentos.

Son fenómenos relacionados, pero no equivalentes.

Evidencia en EM/SFC

Los trabajos clásicos de Maes y colaboradores encontraron concentraciones elevadas de anticuerpos IgA e IgM dirigidos contra LPS de determinadas enterobacterias en personas con EM/SFC. Los autores interpretaron estos resultados como compatibles con una mayor exposición inmunitaria a productos bacterianos procedentes del intestino.

Posteriormente se han estudiado otros indicadores de integridad intestinal y exposición microbiana.

Sin embargo, la evidencia no es uniforme.

Un estudio publicado en 2026 analizó microorganismos intestinales reconocidos por IgG sistémica en personas con EM/SFC postinfecciosa. Encontró diferencias funcionales en las bacterias reconocidas por el sistema inmunitario, pero evidencia limitada de translocación microbiana tanto en los pacientes como en los controles.

Esto introduce un matiz importante: actualmente no puede afirmarse que exista translocación bacteriana generalizada en todas las personas con EM/SFC.

Evidencia en Covid Persistente

En Covid Persistente se han estudiado diferentes marcadores relacionados con daño epitelial, permeabilidad y exposición a productos bacterianos o fúngicos.

Entre ellos se encuentran:

  • I-FABP.
  • LBP.
  • sCD14.
  • β-D-glucano.
  • LPS.
  • Zonulina o péptidos de la familia de la zonulina.

Algunos estudios han encontrado alteraciones en determinados subgrupos de pacientes. No obstante, estos biomarcadores representan procesos diferentes y ninguno constituye por sí solo una prueba clínica definitiva de “intestino permeable”.

9. Inflamación de la Mucosa e Interacción con el Sistema Inmunitario

El intestino contiene una de las mayores concentraciones de células inmunitarias del organismo. La interacción entre microbiota, epitelio y sistema inmunitario es continua.

Una alteración de este equilibrio podría modificar:

  • La producción de inmunoglobulinas de mucosa.
  • La activación de células inmunitarias.
  • La producción de citocinas.
  • La tolerancia frente a microorganismos comensales.
  • La respuesta frente a componentes microbianos.
  • La integridad de la barrera epitelial.

Sin embargo, no existe actualmente un patrón único de “inflamación intestinal” característico de Covid Persistente o EM/SFC.

Marcadores como la calprotectina fecal pueden resultar clínicamente útiles cuando se pretende descartar o investigar inflamación intestinal orgánica, pero no constituyen biomarcadores específicos de estas enfermedades.

La IgA secretora, EPX, citocinas fecales o defensinas pueden aportar información en contextos concretos o de investigación, pero su interpretación clínica es considerablemente menos estandarizada.

Representación del epitelio intestinal con uniones estrechas, células inmunes y vasos. Cuando estas uniones se debilitan, se produce translocación bacteriana, permitiendo el paso de toxinas y microbios al interior del organismo, lo que puede activar respuestas inflamatorias crónicas.
Representación del epitelio intestinal con uniones estrechas, células inmunes y vasos. Cuando estas uniones se debilitan, se produce translocación bacteriana, permitiendo el paso de toxinas y microbios al interior del organismo, lo que puede activar respuestas inflamatorias crónicas.

10. Intolerancias Alimentarias, SII, SIBO y Malabsorción

Los síntomas desencadenados por determinados alimentos son frecuentes en personas con trastornos gastrointestinales, pero es importante distinguir entre mecanismos diferentes.

Entre los problemas que pueden investigarse según la sintomatología se encuentran:

  • Enfermedad celíaca.
  • Intolerancia a la lactosa.
  • Malabsorción de fructosa.
  • Síndrome del Intestino Irritable.
  • Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).
  • Insuficiencia pancreática exocrina.
  • Malabsorción de ácidos biliares.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Infecciones o parasitosis intestinales cuando exista sospecha clínica.

Histamina

Algunas personas refieren síntomas relacionados con alimentos ricos en histamina o con otras aminas biógenas. La diamino oxidasa (DAO) participa en el metabolismo intestinal de la histamina, pero la interpretación de concentraciones séricas de DAO y el diagnóstico de una supuesta “intolerancia a la histamina” continúan teniendo limitaciones.

Anticuerpos IgG Frente a Alimentos

Los paneles comerciales de anticuerpos IgG frente a numerosos alimentos no deben utilizarse como prueba diagnóstica de intolerancia alimentaria.

La presencia de IgG frente a un alimento suele indicar exposición y reconocimiento inmunológico y no demuestra que ese alimento esté provocando síntomas.

Las dietas de exclusión extensas basadas únicamente en estos análisis pueden producir restricciones innecesarias.

11. Eje Intestino-Cerebro y Sistema Nervioso Autónomo

El intestino y el cerebro mantienen una comunicación bidireccional mediante una compleja red de mecanismos neuronales, inmunitarios, endocrinos y metabólicos.

En ella participan:

  • El nervio vago.
  • El sistema nervioso entérico.
  • El sistema nervioso autónomo.
  • Las hormonas gastrointestinales.
  • Las citocinas.
  • Los metabolitos bacterianos.
  • Los ácidos grasos de cadena corta.
  • El metabolismo del triptófano.

Esta relación es especialmente interesante en Covid Persistente y EM/SFC porque ambas enfermedades pueden acompañarse de síntomas neurocognitivos y alteraciones autonómicas.

Además, la relación puede funcionar en ambas direcciones.

Una alteración intestinal podría modificar señales inmunitarias o metabólicas que llegan al sistema nervioso, mientras que una disfunción autonómica puede alterar la motilidad, secreción y perfusión gastrointestinal.

Por ello, la disbiosis no debe interpretarse necesariamente como el punto inicial de todo el proceso. En algunos pacientes podría ser también una consecuencia secundaria de alteraciones inmunitarias, autonómicas, dietéticas o metabólicas.

12. ¿Qué Pruebas Digestivas Pueden Ser Útiles?

No existe actualmente un “panel intestinal de EM/SFC” ni un “panel intestinal de Covid Persistente” validado.

La evaluación debería partir de los síntomas y buscar primero enfermedades gastrointestinales conocidas y tratables.

Pruebas Clínicas Según los Síntomas

Dependiendo del cuadro clínico pueden valorarse:

  • Hemograma y bioquímica general.
  • Hierro, ferritina, vitamina B12 y folato cuando exista sospecha de déficit o malabsorción.
  • Serología de enfermedad celíaca.
  • Calprotectina fecal cuando sea necesario investigar inflamación intestinal.
  • Elastasa pancreática fecal ante sospecha de insuficiencia pancreática.
  • Estudio microbiológico o parasitológico de heces cuando esté indicado.
  • Test de aliento para lactosa o fructosa en pacientes seleccionados.
  • Test de aliento para SIBO cuando exista una sospecha clínica razonable.
  • Gastroscopia o colonoscopia cuando los síntomas, signos de alarma o resultados analíticos lo justifiquen.

Análisis de Microbiota

Las técnicas de secuenciación 16S o metagenómica permiten estudiar la composición de la microbiota.

Son herramientas extremadamente útiles en investigación, pero su interpretación individual todavía presenta limitaciones importantes.

Encontrar una bacteria por debajo o por encima del rango proporcionado por un laboratorio no significa necesariamente que esa alteración sea patológica ni que exista que “corregirla” de manera aislada.

También existen importantes diferencias entre laboratorios, técnicas de secuenciación, bases de datos y poblaciones de referencia.

Marcadores de Permeabilidad y Translocación

En investigación se utilizan marcadores como:

  • I-FABP.
  • LBP.
  • sCD14.
  • LPS.
  • Anticuerpos frente a LPS.
  • Anticuerpos frente a flagelina.
  • EndoCAb.
  • β-D-glucano.
  • Pruebas funcionales de permeabilidad mediante azúcares.

Estos marcadores pueden ser interesantes para estudiar mecanismos fisiopatológicos, pero no constituyen actualmente un panel clínico validado para diagnosticar “intestino permeable” en Covid Persistente o EM/SFC.

¿Y la Zonulina?

La zonulina se comercializa con frecuencia como marcador de permeabilidad intestinal, tanto en sangre como en heces.

Sin embargo, existe un problema metodológico importante: investigaciones sobre algunos de los ELISA comerciales más utilizados han demostrado que no detectan específicamente la pre-haptoglobina-2, identificada originalmente como zonulina, sino otras proteínas o péptidos relacionados.

Por este motivo, una concentración elevada de “zonulina” comercial debe interpretarse con mucha cautela y no puede considerarse por sí sola una demostración de aumento de permeabilidad intestinal.

13. Tratamiento: ¿Se Puede Modificar la Microbiota y la Barrera Intestinal?

Actualmente no existe un tratamiento intestinal que haya demostrado modificar de forma consistente el curso de la Covid Persistente o la EM/SFC.

Esto no significa que los síntomas gastrointestinales no deban tratarse.

El enfoque más razonable consiste en identificar qué alteración concreta presenta cada paciente y actuar sobre ella.

Alimentación y Fibra

Cuando existe tolerancia, una alimentación variada que proporcione diferentes fuentes de fibra puede favorecer la diversidad metabólica de la microbiota y la producción de ácidos grasos de cadena corta.

Las fibras fermentables incluyen:

  • Inulina.
  • Fructooligosacáridos (FOS).
  • Galactooligosacáridos (GOS).
  • Almidón resistente.
  • Beta-glucanos.
  • Goma guar parcialmente hidrolizada (PHGG).

No todas se toleran igual.

En personas con SII, distensión o SIBO, aumentar rápidamente determinadas fibras fermentables puede empeorar temporalmente los síntomas.

La goma guar parcialmente hidrolizada, comercializada también en determinados preparados como Sunfiber, presenta características diferentes a la goma guar convencional y ha despertado interés por su tolerabilidad y sus efectos prebióticos.

Dieta Baja en FODMAP

La dieta baja en FODMAP puede reducir síntomas en determinadas personas con SII.

Sin embargo, está diseñada fundamentalmente como una intervención temporal seguida de una fase de reintroducción y personalización.

Mantener indefinidamente una dieta muy restrictiva puede reducir la variedad alimentaria y modificar desfavorablemente determinados componentes de la microbiota.

Probióticos

Los efectos de los probióticos son específicos de cepa.

No es correcto asumir que todos los productos que contienen Lactobacillus o Bifidobacterium producirán el mismo efecto.

En EM/SFC existen pequeños ensayos con determinadas cepas, pero la evidencia continúa siendo insuficiente para establecer un tratamiento probiótico estándar.

Prebióticos y Sinbióticos

Los prebióticos proporcionan sustratos utilizados selectivamente por determinados microorganismos intestinales.

Los sinbióticos combinan probióticos y prebióticos.

Existe investigación preliminar en Covid Persistente y EM/SFC, pero todavía no sabemos qué combinaciones, dosis o perfiles de pacientes podrían beneficiarse de manera reproducible.

Butirato y Tributirina

El butirato posee funciones biológicas relevantes sobre los colonocitos, la barrera intestinal y la regulación inmunitaria.

La tributirina es un precursor de butirato diseñado para facilitar su liberación gastrointestinal.

Su plausibilidad biológica resulta interesante, especialmente ante los hallazgos sobre bacterias productoras de butirato en EM/SFC, pero no existe actualmente evidencia suficiente para afirmar que suplementar butirato o tributirina mejore la enfermedad sistémica.

Glutamina y Zinc-Carnosina

La glutamina constituye un sustrato metabólico importante para diferentes células intestinales y la zinc-carnosina se ha estudiado por sus posibles efectos sobre la mucosa gastrointestinal.

Sin embargo, la existencia de mecanismos biológicamente plausibles no equivale a disponer de ensayos que demuestren eficacia específica en Covid Persistente o EM/SFC.

Por tanto, deben considerarse intervenciones dirigidas a problemas gastrointestinales concretos y no tratamientos demostrados de estas enfermedades.

Polifenoles

Compuestos como quercetina, luteolina, curcumina y otros polifenoles pueden interactuar con microbiota, vías inflamatorias y metabolismo celular.

Sin embargo, la evidencia clínica específica sobre su capacidad para corregir la disbiosis de Covid Persistente o EM/SFC es todavía limitada.

SIBO

Cuando existe SIBO diagnosticado, el tratamiento debe dirigirse específicamente al sobrecrecimiento y a los factores que puedan favorecer su recurrencia.

No debería asumirse que una persona presenta SIBO simplemente porque tenga disbiosis, distensión abdominal o EM/SFC.

Del mismo modo, no existe evidencia suficiente para recomendar de manera general tratamientos antimicrobianos prolongados únicamente para “corregir la microbiota”.

Trasplante de Microbiota Fecal

El trasplante de microbiota fecal (FMT) ha revolucionado el tratamiento de determinadas infecciones recurrentes por Clostridioides difficile y se investiga en numerosas enfermedades.

También se está estudiando experimentalmente en EM/SFC.

Sin embargo, fuera de sus indicaciones establecidas, continúa siendo un procedimiento experimental y no puede considerarse actualmente un tratamiento demostrado para EM/SFC o Covid Persistente.


14. ¿Qué Evidencia Clínica Existe de Tratamientos Dirigidos al Intestino?

La evidencia terapéutica es considerablemente menor que la evidencia observacional que relaciona estas enfermedades con alteraciones intestinales.

Esta diferencia es importante: demostrar que la microbiota está alterada no implica automáticamente que modificarla vaya a mejorar la enfermedad.

Lactobacillus casei Shirota en EM/SFC

Rao y colaboradores realizaron en 2009 un pequeño estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 39 personas con síndrome de fatiga crónica.

Tras ocho semanas de tratamiento con Lactobacillus casei Shirota observaron modificaciones de algunas poblaciones bacterianas y una reducción de determinados síntomas de ansiedad.

El estudio no demostró una mejoría global de la EM/SFC ni permite establecer esta cepa como tratamiento de la enfermedad.

Bifidobacterium infantis 35624

Un ensayo publicado por Groeger y colaboradores estudió Bifidobacterium infantis 35624 en diferentes poblaciones, incluyendo personas con síndrome de fatiga crónica.

Se observaron cambios en determinados marcadores inflamatorios.

El resultado resulta interesante desde el punto de vista inmunológico, pero no demuestra por sí mismo una mejoría del PEM, capacidad funcional u otros síntomas nucleares de la EM/SFC.

Intervenciones Dirigidas a la Disbiosis

Un pequeño estudio abierto publicado en 2018 investigó un tratamiento dirigido a la disbiosis en EM/SFC y observó cambios en determinados síntomas neuropsicológicos.

Al tratarse de un estudio pequeño y abierto, sus resultados deben considerarse exploratorios.

Intervención Sobre Permeabilidad Intestinal

Maes y Leunis publicaron en 2008 un estudio en personas con síndrome de fatiga crónica y elevación de anticuerpos frente a LPS.

Tras una intervención que combinaba diferentes medidas dietéticas y nutricionales observaron una disminución de estos marcadores paralela a mejoría clínica.

El estudio resulta interesante históricamente, pero su diseño no permite determinar qué componente produjo los cambios ni demostrar que esta estrategia sea eficaz para la población general con EM/SFC.

Sinbióticos en Síndrome de Fatiga Post-COVID

Un pequeño ensayo aleatorizado y controlado con placebo estudió durante tres meses una combinación sinbiótica que incluía Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus plantarum, Bifidobacterium lactis, Bifidobacterium longum, fructooligosacáridos y zinc en adultos con síndrome de fatiga post-COVID.

Los autores observaron cambios favorables en algunas variables clínicas, tolerancia al ejercicio y parámetros metabólicos.

El reducido tamaño de la muestra obliga a considerar estos resultados preliminares y pendientes de replicación.

Dietas Fermentadas

También se están desarrollando ensayos para estudiar si una dieta rica en alimentos fermentados puede modificar la microbiota y determinados síntomas de Covid Persistente.

Hasta disponer de resultados completos, este enfoque debe considerarse experimental en el contexto específico de la enfermedad.

Resumen de la Evidencia

IntervenciónPoblaciónEvidenciaHallazgos principales
L. casei ShirotaEM/SFCPequeño RCTCambios microbianos y reducción de ansiedad.
B. infantis 35624EM/SFCEnsayo clínicoCambios en marcadores inflamatorios.
Tratamiento dirigido a disbiosisEM/SFCEstudio abiertoCambios exploratorios en síntomas neuropsicológicos.
Intervención dirigida a permeabilidad/LPSEM/SFCEstudio no controladoCambios en anticuerpos anti-LPS asociados a mejoría clínica.
SinbióticoFatiga post-COVIDPequeño RCTResultados preliminares favorables en algunas variables.
Dieta fermentadaCovid PersistenteInvestigación clínicaEvidencia todavía en desarrollo.
FMTEM/SFCExperimentalNo establecido como tratamiento.

En conjunto, los estudios proporcionan señales interesantes, pero todavía no una estrategia terapéutica intestinal demostrada para Covid Persistente o EM/SFC.


15. Conclusiones

El aparato gastrointestinal parece formar parte de la fisiopatología de algunos subgrupos de personas con Covid Persistente y EM/SFC, pero la relación es considerablemente más compleja que la idea de que ambas enfermedades estén causadas simplemente por una “disbiosis” o un “intestino permeable”.

La investigación actual apunta hacia diferentes mecanismos potencialmente interrelacionados:

  • Alteraciones de la composición y función de la microbiota.
  • Reducción de determinadas funciones metabólicas, incluida la producción de butirato en algunos estudios de EM/SFC.
  • Alteraciones del metabolismo microbiano del triptófano.
  • Interacción anómala entre microbiota y sistema inmunitario.
  • Alteraciones de la integridad de la barrera intestinal en determinados subgrupos.
  • Exposición inmunitaria a productos microbianos.
  • Comunicación alterada dentro del eje intestino-cerebro.
  • Influencia bidireccional del sistema nervioso autónomo sobre la función gastrointestinal.
  • Posible persistencia de componentes de SARS-CoV-2 en el aparato gastrointestinal en un subgrupo de personas con Covid Persistente.

Al mismo tiempo, la evidencia obliga a ser prudentes.

No existe una firma de microbiota diagnóstica, no existe un test único validado de intestino permeable y tampoco existe todavía un tratamiento dirigido a la microbiota que haya demostrado modificar de forma consistente el curso de la Covid Persistente o la EM/SFC.

Esto no resta importancia al aparato digestivo.

Al contrario, identificar y tratar problemas concretos como SII, enfermedad celíaca, intolerancias específicas, SIBO, malabsorción, insuficiencia pancreática, inflamación intestinal o alteraciones nutricionales puede mejorar de manera importante la salud digestiva y la calidad de vida.

El gran reto de la investigación futura será determinar qué alteraciones intestinales son realmente causales, cuáles aparecen como consecuencia de la enfermedad, qué subgrupos de pacientes las presentan y si intervenir específicamente sobre ellas puede producir beneficios más allá del aparato gastrointestinal.


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