Los antioxidantes son moléculas capaces de neutralizar especies reactivas de oxígeno y nitrógeno (ROS/RNS), compuestos altamente reactivos que se generan de forma natural en el metabolismo celular, especialmente en la mitocondria y durante la respuesta inmunitaria.

En condiciones normales existe un equilibrio entre la producción de radicales libres (necesarios para señalización celular y defensa frente a patógenos) y los sistemas antioxidantes endógenos (glutatión, enzimas dependientes de selenio, vías reguladas por Nrf2, etc.). Cuando este equilibrio se rompe aparece el estrés oxidativo, capaz de dañar membranas celulares, proteínas, ADN (incluido el ADN mitocondrial) y contribuir a disfunción endotelial y neurológica.

En COVID persistente y EM/SFC suele observarse una convergencia de disfunción mitocondrial, inflamación crónica, posible reactivación viral y alteración microvascular. En este contexto, los antioxidantes se entienden mejor como moduladores del eje inmuno-mitocondrial-vascular, más que como “vitaminas generales”.


Antioxidantes principales

Nota: las dosis son orientativas y deben ajustarse a tolerancia, comorbilidades y medicación concomitante. En presencia de alta sensibilidad, suele ser útil iniciar con dosis más bajas e incrementar gradualmente.

Núcleo mitocondrial-redox

1) Glutatión y precursores (NAC + glicina)

Regulador central del equilibrio redox, esencial para defensa antiviral, función mitocondrial y actividad de células NK.

Dosis orientativa:

  • NAC: 600–1.800 mg/día
  • Glicina: 1–3 g/día
  • Glutatión liposomal: 250–500 mg/día

MCAS: el NAC puede inducir liberación de histamina o malestar digestivo en personas sensibles. El síndrome de activación mastocitaria (MCAS) es un trastorno caracterizado por liberación inapropiada de mediadores inflamatorios por los mastocitos (histamina, triptasa, prostaglandinas, entre otros), que puede producir síntomas multisistémicos como flushing, taquicardia, intolerancia digestiva, niebla mental o empeoramiento de la disautonomía. En sospecha de MCAS, introducir de forma progresiva y vigilar tolerancia.

2) Sulforafano

Activador de Nrf2, aumentando enzimas antioxidantes endógenas y protegiendo endotelio y sistema nervioso.

Dosis orientativa:

  • Sulforafano activo: 30–60 mg/día

3) Melatonina

Antioxidante mitocondrial directo e inmunomodulador con evidencia en COVID y fatiga crónica.

Dosis orientativa:

  • 1–5 mg nocturnos (fisiológico)
  • 5–20 mg nocturnos (antioxidante/inmunitario)
  • Hasta 40 mg bajo supervisión médica

MCAS: en algunos pacientes puede asociarse a inestabilidad autonómica o sedación intensa.

4) Coenzima Q10 (ubiquinol)

Mejora la producción de ATP y puede reducir fatiga muscular y cognitiva.

Dosis orientativa:

  • 100–300 mg/día
  • Hasta 400 mg/día en fatiga severa

5) Precursores de NAD⁺ (NADH, NMN, NR)

Restauran metabolismo energético celular y pueden modular inflamación asociada a disfunción mitocondrial.

Dosis orientativa:

  • NADH: 10–40 mg/día
  • NMN: 250–500 mg/día
  • NR: 300–600 mg/día

MCAS: ocasionalmente pueden producir sensación de activación o nerviosismo.

6) Ácido alfa-lipoico

Regenera glutatión y protege sistema nervioso frente a daño oxidativo.

Dosis orientativa:

  • 300–600 mg/día
  • Hasta 1.200 mg/día en estrés oxidativo elevado

7) Urolitina A

La urolitina A es un metabolito derivado de los elagitaninos presentes en alimentos como la granada, nueces y algunos frutos rojos, cuya conversión depende en gran medida de la microbiota intestinal. En los últimos años ha despertado interés por su capacidad para estimular la mitofagia, el proceso de “reciclaje” mediante el cual la célula elimina mitocondrias dañadas y favorece la renovación del pool mitocondrial.

Este mecanismo puede ser especialmente relevante en contextos de estrés oxidativo crónico y disfunción mitocondrial, donde la acumulación de mitocondrias disfuncionales contribuye a la reducción de la eficiencia energética celular y al aumento de especies reactivas de oxígeno (ROS). A diferencia de antioxidantes clásicos que actúan como “captadores directos” de radicales libres, la urolitina A actúa principalmente mejorando la calidad mitocondrial, lo que puede contribuir de forma indirecta a reducir el estrés oxidativo.

  • Estimula la mitofagia y la renovación mitocondrial.
  • Puede mejorar la función y eficiencia energética celular.
  • Contribuye a reducir el estrés oxidativo mitocondrial de forma indirecta.
  • Puede modular vías de inflamación metabólica asociadas a disfunción mitocondrial.

Dosis orientativa: Urolitina A 250–500 mg/día.

MCAS: no se describe como liberadora de histamina; la evidencia clínica en perfiles de alta sensibilidad es limitada, por lo que conviene introducirla de forma progresiva y vigilar tolerancia individual.

8) Ergotioneína

Aminoácido sulfurado antioxidante con transportador humano específico (OCTN1), lo que permite su acumulación selectiva en tejidos vulnerables como cerebro, hígado, riñón, médula ósea y células inmunes. Esta característica la diferencia de la mayoría de antioxidantes clásicos, que dependen de difusión pasiva o transportadores compartidos.

Se caracteriza por:

  • Alta estabilidad redox (resistente a autooxidación)
  • Protección mitocondrial frente a estrés oxidativo
  • Quelación de metales pro-oxidantes (hierro y cobre)
  • Posible modulación inflamatoria de bajo grado
  • Acumulación en células sometidas a estrés oxidativo

A diferencia de otros antioxidantes más reactivos, no actúa como “scavenger” potente inmediato, sino como citoprotector estable y acumulativo, con potencial relevancia en estrés oxidativo crónico.

Dosis orientativa:

  • 5–30 mg/día

MCAS: no descrita como liberadora de histamina. Evidencia clínica aún limitada; introducir de forma progresiva y vigilar tolerancia individual.

Nivel de evidencia: emergente, principalmente preclínico, con estudios observacionales y de seguridad en humanos.

9) Taurina

Aminoácido sulfonado con papel clave en regulación mitocondrial, homeostasis del calcio intracelular y estabilidad de membranas celulares. No actúa como antioxidante directo potente, pero reduce daño oxidativo de forma indirecta y mejora la resiliencia celular frente a estrés metabólico.

En COVID persistente y EM/SFC puede ser relevante en:

  • Disfunción mitocondrial
  • Fatiga muscular
  • Alteración autonómica (POTS, disautonomía)
  • Estrés oxidativo crónico

Dosis orientativa:

  • 500–2.000 mg/día
  • Hasta 3.000 mg/día en algunos protocolos

MCAS: generalmente bien tolerada; introducir progresivamente en perfiles muy sensibles.


Segundo nivel: antiviral, neuroinflamación y mastocitos

10) Quercetina

Antioxidante con actividad antiviral y efecto estabilizador mastocitario.

Dosis orientativa:

  • 500–1.000 mg/día
  • Hasta 1.500 mg/día en protocolos antivirales

11) Luteolina

Neuroantiinflamatoria y estabilizadora mastocitaria, asociada a mejoría cognitiva en algunos perfiles.

Dosis orientativa:

  • 100–500 mg/día

12) Apigenina

La apigenina es un flavonoide presente especialmente en manzanilla, perejil y apio. Destaca por combinar un perfil antioxidante y antiinflamatorio con posibles efectos neuroprotectores y moduladores de mastocitos. A nivel mecanístico, se ha descrito su capacidad para reducir especies reactivas (ROS), modular vías inflamatorias (por ejemplo NF-κB) y contribuir a un entorno celular menos pro-oxidante.

  • Puede reducir estrés oxidativo y modular vías inflamatorias.
  • Perfil de interés en neuroinflamación (microglía) en modelos experimentales.
  • Potencial efecto estabilizador mastocitario (según evidencia preclínica).

Dosis orientativa: Apigenina 50–150 mg/día.

MCAS: generalmente bien tolerada; en algunos perfiles puede producir sedación leve (por interacción con sistemas GABAérgicos). Introducir de forma progresiva y vigilar tolerancia individual.

13) Fisetina

La fisetina es un flavonoide presente en alimentos como fresas, manzana y caqui. Además de su acción antioxidante y antiinflamatoria, ha ganado interés por su posible efecto senolítico (capacidad de reducir carga de células senescentes en determinados modelos), un mecanismo que puede contribuir a disminuir señales proinflamatorias y pro-oxidantes en situaciones de inflamación de bajo grado persistente.

  • Actividad antioxidante y antiinflamatoria (modulación de vías como NF-κB en modelos experimentales).
  • Interés por su potencial efecto senolítico (evidencia principalmente preclínica).
  • Puede contribuir indirectamente a reducir un entorno pro-oxidante asociado a inflamación crónica.

Dosis orientativa: Fisetina 100–300 mg/día (uso continuo), o esquemas intermitentes más altos en protocolos específicos (bajo supervisión).

MCAS: en general bien tolerada, pero puede dar molestia digestiva en personas sensibles; introducir gradualmente y ajustar dosis según tolerancia.

14) Resveratrol / pterostilbeno

Modulan sirtuinas, protegen endotelio y muestran actividad antiviral in vitro frente a herpesvirus.

Dosis orientativa:

  • Resveratrol: 150–500 mg/día
  • Pterostilbeno: 50–150 mg/día

MCAS: en algunos pacientes puede aparecer cefalea o activación digestiva leve.

15) Curcumina biodisponible

Inhibidor de NF-κB y citocinas inflamatorias, con efecto neuroprotector.

Dosis orientativa:

  • Extractos estándar: 500–1.500 mg/día
  • Formas liposomales/micronizadas: 250–500 mg/día

MCAS: puede empeorar síntomas digestivos o reflujo en personas muy reactivas.

16) EGCG (té verde)

Antioxidante vascular y modulador metabólico con potencial antiviral.

Dosis orientativa:

  • EGCG: 200–400 mg/día

MCAS: puede activar síntomas en perfiles histamínicos sensibles.


Tercer nivel: soporte vascular, inmunitario y de membranas

17) Astaxantina

Protege membranas neuronales y musculares frente a peroxidación lipídica y puede mejorar tolerancia al esfuerzo.

Dosis orientativa:

  • 6–12 mg/día
  • Hasta 24 mg/día en contextos específicos

18) Omega-3 (EPA + DHA)

Precursores de resolvinas antiinflamatorias con efecto neuroprotector y endotelial.

Dosis orientativa:

  • 1–3 g/día (EPA + DHA combinados)
  • Hasta 4 g/día con supervisión

MCAS: algunos pacientes presentan intolerancia digestiva o reflujo según la pureza del aceite.

19) Vitamina C

Apoya función inmunitaria y protege el endotelio frente al estrés oxidativo.

Dosis orientativa:

  • 500–1.000 mg/día
  • 2–3 g/día en estrés oxidativo elevado (en tomas divididas)

20) Vitamina E (tocoferoles/tocotrienoles)

Protege lípidos de membrana y actúa en sinergia con vitamina C y CoQ10.

Dosis orientativa:

  • 100–300 UI/día

21) Zinc

Mineral esencial para inmunidad antiviral y función de células NK.

Dosis orientativa:

  • 15–30 mg/día (mantenimiento)
  • Hasta 40–50 mg/día a corto plazo

MCAS: puede causar náuseas gástricas si se toma en ayunas.

22) Selenio

Cofactor clave de la glutatión peroxidasa y modulador de la respuesta frente a infecciones virales.

Dosis orientativa:

  • 100–200 µg/día

23) PEA (palmitoiletanolamida)

Modulador neuroinmune con acción estabilizadora mastocitaria y antiinflamatoria.

Dosis orientativa:

  • 600–1.200 mg/día

24) Spermidina

Inductor de autofagia mitocondrial y procesos de limpieza celular.

Dosis orientativa:

  • 1–6 mg/día

25) Hidroxitirosol y polifenoles de oliva

Protectores endoteliales con efecto antiinflamatorio sistémico y microvascular, relevantes en disfunción vascular de CP y EM/SFC.

Dosis orientativa:

  • Hidroxitirosol: 5–25 mg/día
  • Extracto de oliva estandarizado: 250–500 mg/día

Conclusión clínica

En COVID persistente y EM/SFC, los antioxidantes pueden modular el eje mitocondrial-inmune-vascular: apoyar la producción de energía, reducir estrés oxidativo, contribuir a la regulación de la respuesta antiviral y proteger endotelio y sistema nervioso.

La utilidad real suele depender de una combinación dirigida y de la tolerancia individual, especialmente en perfiles con sospecha de MCAS.


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