La coenzima Q10 (CoQ10) es una molécula liposoluble que nuestro organismo produce de forma natural y que desempeña un papel fundamental en las mitocondrias, las estructuras celulares responsables de generar gran parte de la energía que utilizan nuestras células.

Su importancia se debe principalmente a dos funciones: participa directamente en la cadena de transporte de electrones y la producción de ATP, y además forma parte de los sistemas antioxidantes que protegen las membranas celulares y mitocondriales frente al estrés oxidativo.

En los suplementos podemos encontrar principalmente dos formas de CoQ10: ubiquinona, su forma oxidada, y ubiquinol, su forma reducida. Aunque con frecuencia se presenta comercialmente al ubiquinol como una versión superior, la realidad es algo más compleja: ambas formas pertenecen al mismo sistema redox y el organismo puede transformarlas continuamente una en otra.

El interés por la CoQ10 ha aumentado también en enfermedades caracterizadas por fatiga, intolerancia al esfuerzo y posibles alteraciones bioenergéticas, como el Covid Persistente y la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC). Sin embargo, la evidencia clínica disponible requiere algunos matices importantes.


1. ¿Qué es la coenzima Q10?

La CoQ10, también denominada ubiquinona-10, se encuentra prácticamente en todas las células del organismo. De ahí procede precisamente el término ubiquinona, relacionado con su presencia ubicua.

Las concentraciones más elevadas se encuentran en tejidos con grandes necesidades energéticas, como:

  • corazón;
  • músculo;
  • hígado;
  • riñones;
  • cerebro.

Aunque una pequeña cantidad puede obtenerse mediante los alimentos, la mayor parte de la CoQ10 presente en nuestro organismo se produce de forma endógena.

Sus concentraciones pueden variar con la edad, determinadas enfermedades, factores metabólicos y algunos medicamentos. Uno de los ejemplos más conocidos son las estatinas, que interfieren en la vía del mevalonato, implicada tanto en la síntesis del colesterol como en la de CoQ10.


2. CoQ10 y mitocondrias: cómo participa en la producción de ATP

La función bioenergética de la CoQ10 se encuentra en la membrana mitocondrial interna, donde actúa como transportador móvil de electrones.

De forma simplificada:

NADH → Complejo I → CoQ10 → Complejo III

y:

Succinato → Complejo II → CoQ10 → Complejo III

La CoQ10 recoge electrones procedentes fundamentalmente de los complejos I y II y los transporta hasta el complejo III.

Este flujo electrónico contribuye a generar un gradiente de protones a ambos lados de la membrana mitocondrial interna. Posteriormente, la ATP sintasa (complejo V) utiliza ese gradiente para producir ATP.

Por tanto, la CoQ10 ocupa una posición especialmente interesante: no es simplemente un antioxidante, sino una molécula integrada directamente en la maquinaria bioenergética mitocondrial.

Esto explica el interés por estudiarla en situaciones asociadas a:

  • Alteraciones del metabolismo energético;
  • Estrés oxidativo;
  • Enfermedades cardiovasculares;
  • Envejecimiento;
  • Fatiga persistente;
  • Trastornos con posible disfunción mitocondrial.

Sin embargo, que exista una justificación biológica para utilizarla no significa automáticamente que suplementar CoQ10 vaya a corregir una enfermedad mitocondrial o mejorar clínicamente cualquier enfermedad relacionada con fatiga.


3. Ubiquinona y ubiquinol: ¿cuál es la diferencia?

La CoQ10 puede existir principalmente en dos estados:

Ubiquinona → forma oxidada

Ubiquinol → forma reducida

No son dos moléculas completamente diferentes, sino dos estados redox de la misma coenzima.

Cuando la ubiquinona acepta electrones se transforma en ubiquinol, mientras que el ubiquinol puede volver a oxidarse a ubiquinona.

Por eso, describir la ubiquinona como una forma «inactiva» y el ubiquinol como la única forma «activa» resulta excesivamente simplista.

El organismo mantiene un ciclo continuo ubiquinona ↔ ubiquinol.

El ubiquinol tiene además especial relevancia como antioxidante liposoluble, contribuyendo a proteger las membranas frente a la peroxidación lipídica.


4. ¿Se absorbe mejor el ubiquinol que la ubiquinona?

En determinados estudios, el ubiquinol ha conseguido producir concentraciones plasmáticas mayores de CoQ10 que algunas formulaciones de ubiquinona.

Pero esto no significa que cualquier suplemento de ubiquinol sea necesariamente superior a cualquier suplemento de ubiquinona.

La CoQ10 presenta una dificultad importante: es una molécula liposoluble, de gran tamaño y con una absorción oral relativamente limitada.

Por ello, la biodisponibilidad depende de múltiples factores:

  • Forma química.
  • Formulación.
  • Vehículo lipídico.
  • Solubilización.
  • Dispersión de los cristales.
  • Tamaño de partícula.
  • Administración junto con alimentos.
  • Dosis.
  • Variabilidad individual.

Las revisiones sobre biodisponibilidad muestran que la formulación puede ser tan importante como elegir ubiquinona o ubiquinol.

Una ubiquinona correctamente solubilizada o formulada puede alcanzar una biodisponibilidad considerable y, en determinadas circunstancias, superar a formulaciones menos eficientes de ubiquinol.

Por tanto, al comparar suplementos no debería mirarse únicamente la palabra «ubiquinol» en la etiqueta.


5. ¿Qué formulaciones pueden mejorar la absorción?

Debido a la limitada solubilidad acuosa de la CoQ10, se han desarrollado diferentes estrategias para aumentar su absorción.

Entre ellas encontramos:

  • Soluciones y dispersiones en aceites.
  • Cápsulas blandas (softgels).
  • Sistemas emulsificados.
  • Micelas.
  • Liposomas.
  • Nanoemulsiones.
  • Sistemas autoemulsionantes.

La investigación farmacéutica continúa desarrollando sistemas destinados a aumentar la cantidad de CoQ10 que llega a circulación.

Sin embargo, es importante distinguir dos conceptos:

Mayor biodisponibilidad ≠ necesariamente mayor beneficio clínico.

Una formulación puede conseguir niveles plasmáticos superiores sin que se haya demostrado que produzca una mejoría proporcional de la fatiga, del rendimiento mitocondrial o de otros síntomas.


6. CoQ10 como antioxidante mitocondrial

La CoQ10 no solo transporta electrones.

Especialmente en su forma reducida, ubiquinol, forma parte de las defensas antioxidantes liposolubles del organismo y puede ayudar a limitar la oxidación de los lípidos de las membranas.

Esto resulta particularmente relevante en la mitocondria, donde el funcionamiento de la cadena respiratoria produce inevitablemente cierta cantidad de especies reactivas de oxígeno (ROS).

Las ROS no son siempre perjudiciales: en concentraciones fisiológicas funcionan también como moléculas de señalización.

El problema aparece cuando existe un desequilibrio entre su producción y las defensas antioxidantes, generándose estrés oxidativo.

Por este motivo, el objetivo no debería entenderse como «eliminar los radicales libres», sino como favorecer un equilibrio redox adecuado.


7. ¿Funciona la CoQ10 contra la fatiga?

Una de las evidencias más interesantes procede de un metaanálisis publicado en 2022 que reunió 13 ensayos clínicos aleatorizados y 1.126 participantes.

En conjunto, la suplementación con CoQ10 se asoció con una reducción estadísticamente significativa de la fatiga frente a placebo.

El tamaño global del efecto fue moderado y existió una heterogeneidad considerable entre los estudios.

Los investigadores encontraron además asociaciones entre:

  • Dosis mayores y mayor reducción de fatiga.
  • Tratamientos más prolongados y mayor reducción de fatiga.

Un dato especialmente interesante es que el análisis encontró un efecto significativo en el subgrupo de estudios que utilizaban CoQ10 como único componente.

Esto proporciona cierto respaldo a la CoQ10 frente a la fatiga en términos generales.

Sin embargo, no permite asumir que vaya a producir el mismo efecto en todas las enfermedades caracterizadas por fatiga.


8. CoQ10 en Covid Persistente

El interés por la CoQ10 en Covid Persistente procede principalmente de la posible participación de alteraciones mitocondriales, estrés oxidativo y cambios metabólicos en algunos pacientes.

Pero aquí resulta especialmente importante diferenciar la plausibilidad biológica de los resultados clínicos.

Uno de los ensayos más relevantes evaluó 500 mg diarios de CoQ10 durante seis semanas en personas con síntomas persistentes después de la infección por SARS-CoV-2.

Fue un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y con diseño cruzado.

Participaron inicialmente 121 personas y 119 completaron ambos periodos de tratamiento.

El resultado fue negativo: la CoQ10 no redujo significativamente la cantidad o gravedad global de los síntomas del Covid Persistente frente a placebo, ni produjo una diferencia significativa en el índice de calidad de vida utilizado.

Por tanto, actualmente no puede afirmarse que la CoQ10 aislada sea un tratamiento eficaz para el Covid Persistente.

Esto tampoco demuestra que carezca de utilidad en todos los subgrupos de pacientes. El Covid Persistente es una enfermedad extraordinariamente heterogénea y el ensayo evaluó fundamentalmente resultados clínicos globales durante un periodo relativamente corto.

Pero, con los datos disponibles, la evidencia clínica específica en Covid Persistente es considerablemente más débil que la plausibilidad mecanística.


9. CoQ10 en EM/SFC: el interés de combinarla con NADH

En EM/SFC existe una evidencia clínica particularmente interesante con la combinación de CoQ10 + NADH.

El NADH es la forma reducida del dinucleótido de nicotinamida y adenina y constituye una fuente fundamental de electrones para el complejo I de la cadena respiratoria mitocondrial.

Conceptualmente, ambos compuestos actúan en puntos relacionados del metabolismo energético:

NADH → Complejo I → CoQ10 → Complejo III

Esto proporciona una justificación bioquímica interesante para estudiar la combinación.

Uno de los ensayos más importantes fue publicado en 2021 y estudió 207 pacientes con EM/SFC.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir durante 12 semanas:

200 mg/día de CoQ10 + 20 mg/día de NADH

o placebo.

Los investigadores observaron señales favorables en diferentes variables relacionadas con la fatiga cognitiva, la puntuación global de fatiga, calidad de vida y algunos parámetros del sueño.

Los resultados son interesantes porque se trata de un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo con un tamaño de muestra relativamente importante para EM/SFC.

Sin embargo, existe una limitación fundamental: se administraron CoQ10 y NADH simultáneamente.

Por tanto, el estudio no permite saber qué proporción del posible beneficio corresponde a la CoQ10, cuál al NADH o si existe realmente un efecto sinérgico entre ambos.

La conclusión más prudente es que CoQ10 + NADH constituye una estrategia prometedora estudiada específicamente en EM/SFC, pero todavía hacen falta ensayos independientes que confirmen la magnitud y reproducibilidad del beneficio.


10. Covid Persistente frente a EM/SFC: ¿por qué parecen diferentes los resultados?

A primera vista puede resultar llamativo encontrar resultados favorables en algunos estudios de EM/SFC mientras que el ensayo de CoQ10 a dosis altas en Covid Persistente fue negativo.

Pero los estudios no son directamente comparables.

En EM/SFC se utilizó:

CoQ10 + NADH durante 12 semanas

mientras que en el ensayo de Covid Persistente se administró:

CoQ10 sola, 500 mg/día durante 6 semanas.

Además, las poblaciones, criterios diagnósticos, duración de enfermedad y variables evaluadas eran diferentes.

Por tanto, no podemos concluir que la CoQ10 «funcione en EM/SFC pero no en Covid Persistente».

Lo que podemos afirmar actualmente es que:

  • Existe una señal clínica interesante para CoQ10 + NADH en EM/SFC.
  • Un ensayo relativamente importante de CoQ10 aislada en Covid Persistente fue negativo.
  • Todavía desconocemos qué subgrupos de pacientes podrían responder mejor.

11. ¿Qué dosis de CoQ10 se han estudiado?

No existe una única dosis óptima establecida para todas las situaciones.

Los estudios clínicos han utilizado cantidades muy diferentes, aunque un rango frecuente se encuentra aproximadamente entre:

100–300 mg/día.

En EM/SFC se han utilizado 200 mg/día de CoQ10 junto con 20 mg de NADH.

En el ensayo de Covid Persistente se utilizaron 500 mg/día de CoQ10.

El hecho de que una dosis de 500 mg no consiguiera un beneficio significativo en Covid Persistente también recuerda que más dosis no significa necesariamente mayor eficacia.

La respuesta puede depender de la enfermedad, la formulación, la absorción, la duración del tratamiento y las características metabólicas de cada persona.


12. Cómo tomar CoQ10 para favorecer su absorción

Al tratarse de una molécula liposoluble, generalmente tiene sentido administrarla junto con una comida que contenga grasa.

También pueden ser útiles algunas consideraciones prácticas:

  • Elegir formulaciones diseñadas para favorecer la solubilización.
  • Fomarla con alimentos.
  • Valorar dividir dosis elevadas.
  • Mantener el tratamiento durante varias semanas antes de valorar el resultado.
  • No comparar productos exclusivamente por los miligramos indicados en la etiqueta.

Por ejemplo, 200 mg de una formulación con mala biodisponibilidad no tienen por qué producir una exposición sistémica mayor que una cantidad inferior de otra formulación optimizada.


13. ¿Ubiquinona o ubiquinol?

No existe una respuesta universal.

Ubiquinona

Tiene como ventajas:

  • mucha experiencia de uso;
  • amplia literatura clínica;
  • normalmente menor precio;
  • buenas formulaciones pueden conseguir una biodisponibilidad elevada.

Ubiquinol

Puede resultar especialmente interesante cuando:

  • se busca maximizar la absorción;
  • existe edad avanzada;
  • una formulación concreta dispone de buenos datos farmacocinéticos;
  • la ubiquinona no ha producido resultados;
  • la diferencia de precio no supone un problema.

Pero no debería asumirse que:

ubiquinol = siempre mejor que ubiquinona.

Una comparación más adecuada sería:

forma química + formulación + dosis + biodisponibilidad.

Y todavía queda una cuestión adicional: incluso cuando un producto produce niveles plasmáticos superiores, necesitamos demostrar que eso se traduce en resultados clínicos mejores.


14. ¿Qué es MitoQ?

MitoQ es un derivado sintético de la CoQ10 diseñado específicamente para favorecer su acumulación dentro de las mitocondrias.

La molécula incorpora un catión lipofílico denominado trifenilfosfonio (TPP+), que facilita su acumulación impulsada por el potencial eléctrico de la membrana mitocondrial interna.

Esto diferencia claramente MitoQ de tomar simplemente una dosis superior de CoQ10.

La idea resulta atractiva: si queremos actuar sobre el estrés oxidativo mitocondrial, podemos intentar llevar el antioxidante directamente hasta la mitocondria.

Sin embargo:

un mejor direccionamiento mitocondrial no implica automáticamente un mejor resultado clínico.


15. ¿Es MitoQ mejor que CoQ10?

Actualmente no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que MitoQ sea globalmente superior a CoQ10 o ubiquinol.

Un pequeño estudio realizado en hombres sanos de mediana edad comparó seis semanas de:

  • MitoQ: 20 mg/día
  • CoQ10: 200 mg/día

Ambos suplementos redujeron modestamente determinados parámetros relacionados con la producción mitocondrial de peróxido de hidrógeno.

Sin embargo, ninguno produjo mejoras significativas en la respiración mitocondrial ni en marcadores de densidad mitocondrial.

MitoQ produjo algunos efectos antioxidantes adicionales, pero el estudio no demuestra una superioridad clínica.

Además, se realizó en hombres sanos, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse directamente a Covid Persistente o EM/SFC.

Por tanto, MitoQ debe considerarse una estrategia mitocondrial farmacológicamente interesante, pero con muchísima menos evidencia clínica específica en Covid Persistente y EM/SFC que la que a veces sugiere su comercialización.


16. CoQ10, ubiquinol o MitoQ: comparación práctica

Podemos resumir las diferencias de esta manera:

CaracterísticaUbiquinonaUbiquinolMitoQ
Es CoQ10 fisiológicaDerivado de CoQ10
EstadoOxidadoReducidoModificado
Participa en el ciclo normal CoQ10No exactamente de la misma forma
BiodisponibilidadMuy dependiente de formulaciónFrecuentemente elevadaMolécula diferente
Direccionamiento específico a mitocondriaNoNo
Evidencia clínica generalMayorModerada/ampliaMucho menor
Evidencia específica en EM/SFCPrincipalmente combinada con NADHLimitadaMuy limitada
Evidencia en Covid PersistenteEnsayo de CoQ10 negativoInsuficienteInsuficiente
Precio habitualMenorMayorMucho mayor

En términos de evidencia, CoQ10 convencional y ubiquinol disponen de mucha más experiencia clínica humana.

MitoQ presenta una tecnología de direccionamiento mitocondrial muy interesante, pero todavía no ha demostrado ser clínicamente superior.


17. ¿Tiene sentido medir CoQ10 en sangre?

Es posible medir la concentración plasmática de CoQ10 y esta determinación puede utilizarse en investigación o en determinadas situaciones clínicas.

Sin embargo, hay que interpretar el resultado con cautela.

La CoQ10 circula principalmente asociada a lipoproteínas, por lo que su concentración plasmática puede estar influida por los niveles de lípidos.

Además:

tener más CoQ10 circulando en sangre no demuestra necesariamente que exista más CoQ10 funcional dentro de las mitocondrias de los tejidos.

Esto vuelve a poner de manifiesto la diferencia entre un biomarcador farmacocinético y un resultado clínico.


18. Seguridad, efectos adversos e interacciones

La CoQ10 presenta en general un buen perfil de seguridad en los estudios clínicos.

Los efectos adversos descritos suelen ser leves y pueden incluir:

  • Molestias gastrointestinales.
  • Náuseas.
  • Diarrea.
  • Pérdida de apetito.
  • Cefalea.
  • Ocasionalmente insomnio.

Si produce sensación de activación o interfiere con el sueño, puede ser preferible administrarla durante la mañana o a primera hora de la tarde.

También deben considerarse posibles interacciones farmacológicas.

Una de las más conocidas es con warfarina, ya que existe preocupación por una posible disminución de su efecto anticoagulante.

También se recomienda precaución en personas que utilizan determinados tratamientos para la diabetes o algunos tratamientos oncológicos.

La existencia de una interacción potencial no significa que la CoQ10 esté contraindicada en todas estas situaciones, sino que puede ser necesario consultar con el profesional sanitario responsable y realizar una monitorización adecuada.


19. Entonces, ¿merece la pena la CoQ10 en Covid Persistente o EM/SFC?

La CoQ10 tiene una base biológica especialmente interesante en enfermedades caracterizadas por fatiga e intolerancia al esfuerzo porque participa directamente en la cadena respiratoria mitocondrial y en el control del estrés oxidativo.

Pero debemos separar tres niveles de evidencia:

Mecanismo biológico

Es sólido. La CoQ10 es esencial para el transporte mitocondrial de electrones y participa en las defensas antioxidantes.

Evidencia general contra la fatiga

Es razonablemente favorable. Un metaanálisis de 13 ensayos clínicos encontró una reducción significativa de la fatiga frente a placebo.

Evidencia específica en Covid Persistente y EM/SFC

Es mucho más heterogénea.

En EM/SFC, la combinación CoQ10 + NADH dispone de ensayos clínicos prometedores, incluido un estudio aleatorizado con 207 pacientes.

En Covid Persistente, en cambio, un ensayo aleatorizado con 500 mg/día de CoQ10 no consiguió demostrar una mejoría significativa frente a placebo.

Por tanto, la CoQ10 puede considerarse una estrategia complementaria razonable desde el punto de vista bioenergético, pero no constituye actualmente un tratamiento demostrado para Covid Persistente o EM/SFC.


20. Conclusiones

La coenzima Q10 es mucho más que un antioxidante. Constituye una pieza fundamental de la cadena respiratoria mitocondrial, transportando electrones hacia el complejo III y contribuyendo indirectamente a la generación del gradiente utilizado para fabricar ATP.

La distinción entre ubiquinona y ubiquinol es real desde el punto de vista químico, pero ambas formas se interconvierten continuamente en el organismo. Por ello, no resulta correcto asumir que el ubiquinol sea siempre superior.

En la práctica, probablemente sea más útil valorar:

forma química + formulación + biodisponibilidad + dosis + tolerancia

que fijarse exclusivamente en si un suplemento contiene ubiquinona o ubiquinol.

En relación con la fatiga, la evidencia global es moderadamente favorable. En EM/SFC, la combinación de CoQ10 200 mg + NADH 20 mg ha mostrado resultados prometedores en ensayos controlados.

En Covid Persistente, sin embargo, un ensayo relativamente grande con 500 mg diarios de CoQ10 no encontró una mejoría significativa frente a placebo, por lo que no podemos extrapolar los resultados obtenidos en otros tipos de fatiga.

Finalmente, MitoQ representa una estrategia diferente y tecnológicamente interesante al dirigir un derivado de CoQ10 hacia las mitocondrias, pero todavía no existen datos suficientes para considerarlo clínicamente superior a CoQ10 o ubiquinol.

La CoQ10 sigue siendo, por tanto, uno de los suplementos mitocondriales con mayor fundamento bioquímico y una cantidad considerable de investigación clínica, pero sus posibles beneficios en Covid Persistente y EM/SFC deben interpretarse dentro de las limitaciones actuales de la evidencia.


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Nota: Este artículo tiene carácter informativo y divulgativo. La suplementación no sustituye la valoración médica ni constituye un tratamiento establecido para Covid Persistente o EM/SFC.


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