En enero de 2025 se publicó un informe de caso (case report) que describe la evolución de una mujer con COVID persistente de larga duración que experimentó una mejoría funcional notable tras 8 semanas de tratamiento con enoxaparina. Este caso es especialmente relevante porque aporta datos objetivos (pasos, distancia caminada, velocidad de marcha y escala FUNCAP), además de una reducción marcada del malestar post-esfuerzo (PEM).
Referencia: Wright C, Kell D, Pretorius R, Putrino D. “Treatment of Long COVID With Enoxaparin”. Cardiopulmonary Physical Therapy Journal. 2025;36(1):70–73. DOI: 10.1097/CPT.0000000000000276.
Enlace al artículo (texto completo): https://journals.lww.com/cptj/fulltext/2025/01000/treatment_of_long_covid_with_enoxaparin.10.aspx

Contexto: por qué este caso importa
El COVID persistente es una condición multisistémica compleja asociada a síntomas como fatiga extrema, intolerancia al esfuerzo, disfunción cognitiva, disautonomía (incluyendo POTS) y, en muchos pacientes, PEM. Diversos autores han propuesto que, en un subgrupo de personas, la enfermedad podría estar impulsada por inflamación vascular e hipercoagulabilidad, con formación de microcoágulos fibrinoides que reducirían el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno a los tejidos, afectando a la producción de energía celular.
En este marco, el artículo advierte de forma explícita que no se debería recomendar ejercicio (ni “rehabilitación” basada en incremento de carga) si existe PEM y no se aborda antes la patología subyacente, porque el empeoramiento post-esfuerzo puede perpetuar o agravar la discapacidad.

¿Qué es la enoxaparina?
La enoxaparina es una heparina de bajo peso molecular (HBPM), un anticoagulante que potencia la acción de la antitrombina e inhibe principalmente el factor Xa (y en menor medida el factor IIa/trombina) en la cascada de coagulación. Teóricamente, al actuar “aguas arriba” de la formación de fibrina, podría reducir la formación de microcoágulos fibrinoides. Este uso, en COVID persistente, se considera una hipótesis terapéutica que requiere investigación adicional.

Presentación del caso
La paciente era una mujer de 43 años con COVID persistente durante 21 meses, con síntomas predominantes de:
- Fatiga extrema
- Intolerancia al ejercicio
- Malestar post-esfuerzo (PEM)
- Disfunción cognitiva
- Síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS)
Antes de la infección por SARS-CoV-2, no tenía comorbilidades ni medicación habitual, con un IMC de 20,8 y práctica regular de ejercicio vigoroso. Tuvo infección inicial en marzo de 2022 y reinfección en diciembre de 2022 (confirmadas por test de antígeno). El PEM se manifestó temprano: describió una semana de incapacitación tras un intento de 15 minutos de pesas ligeras.
En cuanto a pruebas, se describió función pulmonar globalmente buena, con una ligera reducción de DLCO (81%), analíticas estándar dentro de rango y algunos datos compatibles con inflamación/coagulación (por ejemplo, fibrinógeno ligeramente elevado). Se menciona que la medición directa de microcoágulos no estaba disponible para la paciente.

Tratamientos previos y situación funcional
La paciente recibió medicación orientada sobre todo a síntomas (por ejemplo, para POTS y sueño), y también probó suplementos. La nattoquinasa/serrapeptasa no se asoció a mejoras percibidas. Con el tiempo, la paciente redujo progresivamente su nivel de actividad. Desde enero de 2023 monitorizó pasos con un dispositivo wearable, lo que permitió registrar la evolución objetiva de su actividad.
Intervención: enoxaparina durante 8 semanas
A los 22 meses tras la infección inicial, se inició enoxaparina 20 mg/día por vía subcutánea. El seguimiento objetivo se realizó a las 8 semanas (mes 24). Se evaluaron pasos diarios, velocidad de marcha, duración y distancia de ejercicio mensual, y escalas de PEM y capacidad funcional.

Resultados objetivos (antes vs después)
Los autores reportan una mejoría marcada en capacidad funcional y PEM. En la tabla del artículo se recoge lo siguiente:

| Medida | Antes | Después (8 semanas) |
|---|---|---|
| Pasos/día (media) | 3.196 | 6.403 |
| Velocidad de marcha (min/km) | 28′09 | 16′12 |
| Duración de ejercicio (h/mes) | 4,8 | 16,7 |
| Distancia de ejercicio (km/mes) | 8,4 | 52,7 |
| PEM: duración (días) | 4,9 | 1,3 |
| PEM: severidad (escala del artículo) | 5 | 1 |
| FUNCAP (capacidad funcional) | 3,3 (afectación moderada) | 5,07 (afectación leve) |
En conjunto, el caso muestra un incremento relevante de actividad (pasos y distancia), mejora de velocidad de marcha, y una reducción muy marcada del PEM, tanto en duración como en severidad.

Mejorías clínicas subjetivas reportadas
Además de las métricas objetivas, la paciente refirió mejoras importantes:
- Mejor energía y tolerancia al esfuerzo (con descenso de síntomas dentro de las primeras 2 semanas)
- Reducción de cefalea y acúfenos (de diario a intermitente y menos intrusivo)
- Mejor control de la intolerancia ortostática (reducción importante de la dosis de midodrina)
- Mejoría cognitiva (capacidad de leer y usar ordenador: de <1 hora a ~5 horas)
- Menor necesidad de descanso/sueño diurno
- Sin eventos adversos reportados durante el periodo descrito
El artículo incluye también una “perspectiva de la paciente” en la que describe el cambio como “día y noche”, con recuperación de rol familiar y vuelta parcial al trabajo.

Discusión: hipótesis fisiopatológica
Los autores plantean que la enoxaparina, al inhibir la cascada de coagulación, podría haber reducido la formación de microcoágulos (o el estado hipercoagulable que los favorece), mejorando la perfusión microvascular y, con ello, la disponibilidad de oxígeno y energía. Este marco explicativo es coherente con modelos que conectan:
- Inflamación vascular + hipercoagulabilidad
- Microcoágulos → obstrucción microcapilar
- Hipoperfusión → fatiga, intolerancia al esfuerzo y síntomas neurocognitivos
- Asociación con disautonomía/POTS

Limitaciones: lo que este caso NO demuestra
Aunque el caso es llamativo, es importante mantener rigor:
- Es un informe de un solo paciente: no permite generalizar resultados.
- No es un ensayo clínico aleatorizado: no puede establecer causalidad con certeza absoluta.
- Enoxaparina tiene riesgos (especialmente sangrado) y su uso debe ser estrictamente médico.
- No se confirmó por laboratorio la presencia de microcoágulos en esta paciente (no estaba disponible).
El propio artículo concluye que son necesarios estudios mecanísticos y después ensayos clínicos para aclarar el papel de la enoxaparina en COVID persistente y definir qué subgrupos podrían beneficiarse.

Conclusión
Este caso publicado aporta una señal clínica relevante: en una paciente con COVID persistente de larga duración, con PEM severo y POTS, el tratamiento con enoxaparina (HBPM) a 20 mg/día durante 8 semanas se asoció a una mejoría funcional marcada, duplicando pasos diarios y reduciendo de forma importante el PEM.
Aun así, se trata de una prueba de concepto, no de una recomendación general. Su valor principal es que apoya la necesidad de investigar estrategias dirigidas a la fisiopatología vascular/microcirculatoria en subgrupos de COVID persistente, especialmente cuando hay PEM.
Artículo original: Treatment of Long COVID With Enoxaparin (Wright et al., 2025)


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