Durante años, una de las explicaciones más repetidas para la intolerancia al esfuerzo en el Síndrome de Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica —EM/SFC— y en el Covid Persistente ha sido el desacondicionamiento físico. Según esta visión, las personas enfermas se moverían menos, perderían forma física y, como consecuencia, tendrían menor capacidad aeróbica, debilidad y fatiga.

Sin embargo, un nuevo estudio preprint de Charlton, Slaghekke, Appelman, Wüst y colaboradores, titulado Skeletal muscle properties in long COVID and ME/CFS differ from those induced by bed rest, cuestiona esta explicación simple. Los autores compararon las propiedades del músculo esquelético en personas con Covid Persistente y EM/SFC con las de personas sanas sometidas a 60 días de reposo estricto en cama, un modelo extremo de desacondicionamiento.

La conclusión principal fue clara: las alteraciones musculares observadas en Covid Persistente y EM/SFC no se parecen a las inducidas por el reposo en cama. Esto no significa que la inactividad no pueda influir, pero sí que no parece explicar por sí sola la intolerancia al esfuerzo ni el malestar post-esfuerzo.
1. Por qué este estudio es importante
El interés del estudio está en la comparación que plantea. Muchas investigaciones han demostrado que las personas con EM/SFC o Covid Persistente pueden tener menor capacidad de ejercicio, menor tolerancia al esfuerzo y empeoramiento de síntomas tras actividad física o mental. Pero quedaba una pregunta clave:
¿Estas alteraciones son consecuencia de moverse menos o reflejan una patología muscular propia?
Para responderlo, los autores compararon tres situaciones:
| Grupo estudiado | Qué representa |
|---|---|
| Personas sanas antes y después de 60 días de reposo en cama | Modelo de desacondicionamiento puro |
| Personas con Covid Persistente | Enfermedad postinfecciosa con intolerancia al esfuerzo |
| Personas con EM/SFC | Enfermedad crónica con malestar post-esfuerzo como síntoma cardinal |
La lógica es sencilla: si el problema muscular en EM/SFC y Covid Persistente fuera solo desentrenamiento, el músculo debería parecerse al de una persona sana tras dos meses de inmovilidad. Pero eso no fue lo que observaron.

2. Qué encontraron: menos capilares, más fibras glucolíticas y disfunción mitocondrial
El estudio describe un patrón muscular diferente en Covid Persistente y EM/SFC. Los pacientes no mostraban la misma atrofia muscular marcada que apareció tras el reposo en cama. En cambio, presentaban alteraciones como menor capilarización, un desplazamiento hacia fibras musculares de perfil más glucolítico y señales de disfunción mitocondrial intrínseca.
Esto es importante porque cada hallazgo apunta a una dimensión distinta del problema.
Los capilares musculares son los pequeños vasos que permiten que el oxígeno y los nutrientes lleguen desde la sangre hasta las fibras musculares. Si hay menos capilares o una peor relación entre capilares y fibras musculares, el oxígeno puede llegar peor al tejido, aunque la saturación de oxígeno en sangre sea normal.
Las fibras glucolíticas son fibras que dependen más de vías rápidas de producción de energía y menos del metabolismo aeróbico mitocondrial. Pueden generar energía de forma rápida, pero se fatigan antes y son menos eficientes para esfuerzos sostenidos.
La disfunción mitocondrial intrínseca sugiere que la maquinaria celular encargada de producir energía puede estar alterada dentro del propio músculo, y no solo por falta de entrenamiento o por una menor actividad física.

3. Qué diferencia hay con el reposo en cama
En las personas sanas sometidas a reposo en cama, el patrón fue más compatible con el desacondicionamiento clásico: pérdida de masa muscular, atrofia y reducción de la capacidad oxidativa relacionada con la caída del VO₂máx.
En cambio, en Covid Persistente y EM/SFC, el patrón no fue el mismo. Los pacientes tenían baja capacidad funcional, pero sin reproducir el fenotipo típico de inmovilidad prolongada. Esto permite separar dos conceptos que a menudo se confunden:
| Concepto | Qué implica |
|---|---|
| Desacondicionamiento | El músculo pierde capacidad por inactividad |
| Alteración músculo-metabólica | El músculo cambia por una fisiopatología propia |
| PEM | El esfuerzo provoca empeoramiento desproporcionado de síntomas |
| Baja capacidad aeróbica | Puede tener causas distintas según el contexto |
La conclusión práctica es muy relevante: una persona con EM/SFC o Covid Persistente puede tener baja capacidad física sin que eso signifique que su problema principal sea estar desentrenada.
4. Covid Persistente y EM/SFC: parecidos, pero no idénticos
El estudio encontró un solapamiento importante entre Covid Persistente y EM/SFC, pero no exactamente el mismo patrón. Ambos grupos mostraban diferencias respecto al reposo en cama, pero la EM/SFC parecía presentar algunas alteraciones más marcadas, especialmente en capilarización y metabolismo oxidativo.
Esto podría deberse a varias razones. Una posibilidad es que la EM/SFC, al ser normalmente una enfermedad de mayor duración, represente una fase más consolidada de alteración músculo-vascular-metabólica. Otra posibilidad es que EM/SFC y Covid Persistente compartan mecanismos, pero no sean idénticos en todos los pacientes.

Los autores son prudentes y no plantean una causa única. Más bien sugieren que las alteraciones musculares en estas enfermedades no pueden atribuirse simplemente a inactividad física.

5. Por qué podría haber menos capilares
La menor capilarización puede tener varias explicaciones posibles. El estudio no demuestra una causa definitiva, pero el hallazgo encaja con hipótesis ya presentes en EM/SFC y Covid Persistente: disfunción endotelial, hipoperfusión, mala extracción periférica de oxígeno, inflamación persistente o alteración de la respuesta vascular al esfuerzo.
En condiciones normales, el músculo puede aumentar o mantener su red capilar mediante señales como el flujo sanguíneo, el ejercicio tolerado, el óxido nítrico y factores angiogénicos como VEGF. Pero si el entorno biológico está alterado —por inflamación, disfunción endotelial, estrés oxidativo o PEM repetido—, el músculo podría no adaptarse de forma normal.
Esto conecta con una idea cada vez más importante: en estas enfermedades, el problema puede no ser solo que “falte oxígeno” en sangre, sino que el oxígeno no llegue, no se distribuya o no se use correctamente en el tejido.

6. Por qué aumentaría el perfil glucolítico
El cambio hacia fibras más glucolíticas puede interpretarse como una adaptación a un entorno donde el metabolismo oxidativo funciona peor. Si el músculo no puede depender de forma eficiente de las mitocondrias y del oxígeno, tiende a usar más glucólisis.
Esto puede tener consecuencias directas sobre los síntomas. Un músculo más glucolítico puede responder a esfuerzos breves, pero tolera peor la actividad sostenida. También puede fatigarse antes y producir una sensación de esfuerzo desproporcionado.
En términos sencillos:
El músculo podría estar funcionando más como un sistema de emergencia que como un sistema de resistencia.
Eso encajaría con la experiencia de muchas personas con EM/SFC o Covid Persistente: pueden realizar una actividad puntual, pero luego aparece un empeoramiento retardado (PEM), con fatiga profunda, dolor, niebla mental, hipersensibilidad sensorial o empeoramiento autonómico.

7. La relación con la disfunción mitocondrial
La mitocondria es esencial para producir ATP, la principal moneda energética de la célula. En enfermedades con intolerancia al esfuerzo, se ha propuesto desde hace años que podría existir una alteración mitocondrial. Sin embargo, los resultados han sido variables dependiendo del tejido estudiado y de la metodología.
El valor de los estudios recientes es que se están centrando más en músculo esquelético, que es el tejido directamente implicado en el esfuerzo físico. En una revisión de Scheibenbogen y Wirth (2025), los autores destacan que la evidencia acumulada apunta a un papel fisiopatológico relevante del músculo en EM/SFC y post-COVID, aunque la disfunción mitocondrial no siempre se detecta de forma clara en leucocitos.
Esto es importante: estudiar mitocondrias en sangre no necesariamente refleja lo que ocurre en el músculo. Una persona puede tener resultados no concluyentes en células sanguíneas y, aun así, presentar alteraciones energéticas relevantes en músculo esquelético.

8. Cómo encaja con el PEM
El malestar post-esfuerzo, o PEM, es uno de los síntomas más característicos de la EM/SFC y también aparece en un subgrupo de personas con Covid Persistente. No se trata de cansancio normal tras actividad, sino de un empeoramiento desproporcionado y a menudo retardado tras esfuerzo físico, cognitivo o emocional.
El estudio de Appelman et al., 2024, publicado en Nature Communications, es especialmente relevante en este punto. En personas con Covid Persistente, los autores tomaron biopsias musculares antes y después de inducir PEM mediante una prueba de esfuerzo. Encontraron que, tras el esfuerzo, empeoraban alteraciones musculares, metabólicas y tisulares, incluyendo datos de miopatía inducida por ejercicio, infiltración tisular y depósitos amiloides en músculo.

Este estudio aportó una idea muy potente: el PEM tiene correlatos biológicos medibles en el músculo. No es solo una sensación subjetiva de fatiga.
El nuevo preprint de Charlton et al. añade otra pieza: esas alteraciones musculares no se explican bien como simple reposo, inmovilidad o baja forma física.

9. Qué dicen otros estudios similares
Una revisión de Charlton et al., 2025, publicada en Trends in Endocrinology & Metabolism, resume los mecanismos musculares propuestos en Covid Persistente. Los autores destacan tres grandes componentes: disfunción mitocondrial intrínseca, alteraciones endoteliales y desplazamiento hacia fibras musculares más glucolíticas.

También señalan que el desencadenante exacto del PEM sigue sin estar completamente definido, pero que el daño muscular rápido y la infiltración de células inmunes podrían contribuir a los síntomas tras esfuerzo.
En conjunto, estos estudios apuntan a un modelo en el que la intolerancia al esfuerzo no depende de un único órgano. El músculo, la microcirculación, el endotelio, las mitocondrias, el sistema inmune y el sistema nervioso autónomo podrían formar parte de un mismo circuito patológico.
10. Implicaciones para la rehabilitación
Estos hallazgos no significan que toda actividad física sea perjudicial ni que el músculo no pueda mejorar. Pero sí cuestionan los enfoques de ejercicio progresivo que parten de una premisa simplista: “el paciente está desentrenado y necesita aumentar actividad de forma gradual”.
Si el problema fuera solo desacondicionamiento, el músculo debería responder de manera relativamente predecible al entrenamiento. Pero si existe PEM, disfunción mitocondrial, menor capilarización o mala extracción de oxígeno, forzar el aumento de actividad puede provocar empeoramiento.
La implicación práctica sería:
La rehabilitación en EM/SFC y Covid Persistente debe respetar el umbral individual, evitar el PEM y adaptarse a la fisiología alterada del paciente.
En vez de aumentar actividad por calendario, puede ser más razonable trabajar con estrategias de pacing, control de frecuencia cardiaca, ejercicios en posición sentada o tumbada, intervalos muy breves, descanso suficiente y progresión solo cuando no haya empeoramiento al día siguiente ni en las 48-72 horas posteriores.

11. ¿Se pueden recuperar los capilares?
En principio, sí. La red capilar del músculo es plástica y puede modificarse con estímulos adecuados. En personas sanas, el ejercicio aeróbico tolerado puede favorecer la angiogénesis muscular. Pero en EM/SFC y Covid Persistente no se puede asumir que la respuesta sea igual.
Si el esfuerzo desencadena PEM, inflamación, daño muscular o empeoramiento autonómico, el estímulo deja de ser adaptativo y puede convertirse en agresivo. Por eso, la pregunta no es solo “cómo aumentar capilares”, sino cómo crear un entorno en el que el músculo pueda adaptarse sin dañarse.
Esto podría requerir abordar factores como disautonomía, hipovolemia, inflamación, sueño, déficits nutricionales, intolerancia ortostática, activación inmune persistente o alteraciones vasculares.

12. Qué no demuestra el estudio
Aunque el estudio es muy relevante, conviene no sobreinterpretarlo.
Primero, es un preprint, es decir, todavía no ha pasado revisión por pares. Segundo, no demuestra una causa única para las alteraciones musculares. Tercero, no implica que todos los pacientes con EM/SFC o Covid Persistente tengan exactamente el mismo patrón. Y cuarto, no convierte la biopsia muscular en una prueba diagnóstica de uso clínico habitual.
Lo que sí aporta es una evidencia importante contra una explicación reduccionista: la idea de que la baja capacidad física en estas enfermedades se debe simplemente a moverse poco.
13. Conclusión
El estudio de Charlton, Appelman, Wüst y colaboradores refuerza una idea cada vez más respaldada por la investigación reciente: en EM/SFC y Covid Persistente, el músculo no se comporta como el de una persona simplemente desentrenada.
Aunque los pacientes pueden tener baja capacidad aeróbica y menor tolerancia al esfuerzo, sus alteraciones musculares parecen seguir un patrón distinto al del reposo prolongado. Menor capilarización, mayor perfil glucolítico y disfunción mitocondrial intrínseca apuntan a una alteración músculo-vascular-metabólica más compleja.
Esto cambia la forma de entender la enfermedad. No se trata solo de recuperar forma física. Se trata de comprender por qué el esfuerzo, que en una persona sana genera adaptación, en estos pacientes puede desencadenar deterioro, daño muscular y PEM.
La conclusión más prudente sería:
El desacondicionamiento puede existir como consecuencia secundaria, pero no parece ser la explicación principal ni suficiente de la intolerancia al esfuerzo en EM/SFC y Covid Persistente.

Bibliografía
Charlton, B. T., Slaghekke, A., Appelman, B., et al. (2025). Skeletal muscle properties in long COVID and ME/CFS differ from those induced by bed rest. medRxiv. Preprint, no revisado por pares. https://doi.org/10.1101/2025.05.02.25326885
Appelman, B., Charlton, B. T., Goulding, R. P., et al. (2024). Muscle abnormalities worsen after post-exertional malaise in long COVID. Nature Communications, 15, 17. https://doi.org/10.1038/s41467-023-44432-3
Charlton, B. T., et al. (2025). Skeletal muscle adaptations and post-exertional malaise in long COVID. Trends in Endocrinology & Metabolism, 36(7), 614–622. https://doi.org/10.1016/j.tem.2024.11.008
Scheibenbogen, C., & Wirth, K. J. (2025). Key Pathophysiological Role of Skeletal Muscle Disturbance in Post COVID and Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome (ME/CFS): Accumulated Evidence. Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle. https://doi.org/10.1002/jcsm.13669

Deja una respuesta