El magnesio es un mineral esencial que participa en centenares de reacciones bioquímicas del organismo. Interviene en la producción y utilización de energía, la función muscular y nerviosa, la regulación de otros electrolitos, la transmisión neuronal y el funcionamiento cardiovascular.
Estas funciones hacen que resulte especialmente interesante en enfermedades como la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) y la Covid Persistente, donde pueden coexistir síntomas como fatiga, intolerancia al esfuerzo, niebla mental, alteraciones del sueño, migraña, disautonomía, dolor muscular o problemas de regulación vascular.
Sin embargo, es importante diferenciar dos cuestiones:
El magnesio participa en mecanismos biológicos relevantes para estas enfermedades, pero eso no significa que suplementarlo constituya un tratamiento específico de la EM/SFC o la Covid Persistente.
La evidencia directa sigue siendo limitada. En EM/SFC existe un pequeño ensayo clásico que encontró una señal de beneficio, pero no ha sido confirmado mediante grandes estudios modernos. En Covid Persistente existen datos más recientes que relacionan la hipomagnesemia con determinados perfiles clínicos, aunque todavía no se ha demostrado que suplementar magnesio de forma generalizada modifique el curso de la enfermedad.
1. ¿Por qué puede ser importante el magnesio?
El magnesio actúa como cofactor en numerosos sistemas enzimáticos y participa en procesos relacionados con:
- Producción y utilización de ATP.
- Función mitocondrial.
- Transmisión nerviosa.
- Contracción y relajación muscular.
- Regulación del calcio y del potasio.
- Control de la excitabilidad neuronal.
- Función cardiovascular y tono vascular.
- Metabolismo de la glucosa.
- Síntesis de proteínas, ADN y ARN.
Uno de los aspectos más importantes es su relación con el ATP, la principal moneda energética de las células.
Gran parte del ATP biológicamente activo se encuentra asociado al magnesio formando el complejo Mg-ATP. Muchas enzimas necesitan esta asociación para utilizar correctamente la energía almacenada en el ATP.
Por tanto, el magnesio no solo interviene en la generación de energía, sino también en la capacidad de las células para utilizarla.
Este aspecto resulta especialmente interesante en EM/SFC y Covid Persistente, donde diferentes líneas de investigación estudian alteraciones relacionadas con:
- Metabolismo energético.
- Respuesta al esfuerzo.
- Función mitocondrial.
- Metabolismo muscular.
- Regulación autonómica y vascular.
No obstante, de ello no puede deducirse que todas las personas con estas enfermedades tengan déficit de magnesio ni que suplementarlo corrija por sí solo estas alteraciones.
Su utilidad puede ser mayor cuando existe:
- Déficit documentado o probable.
- Ingesta dietética insuficiente.
- Malabsorción intestinal.
- Pérdidas digestivas o renales.
- Uso de medicamentos que alteran el metabolismo del magnesio.
- Una indicación concreta, como migraña o estreñimiento.
2. ¿Qué dice la evidencia científica en EM/SFC y Covid Persistente?
EM/SFC
Uno de los trabajos más conocidos sobre magnesio y síndrome de fatiga crónica fue publicado en The Lancet en 1991.
En una primera fase, los investigadores observaron concentraciones menores de magnesio eritrocitario en 20 pacientes con síndrome de fatiga crónica frente a 20 controles sanos.
Posteriormente realizaron un pequeño ensayo controlado con 32 pacientes:
- 15 recibieron sulfato de magnesio intramuscular una vez por semana durante seis semanas.
- 17 recibieron placebo.
Los pacientes tratados con magnesio comunicaron con mayor frecuencia una mejoría global y cambios favorables en algunos síntomas.
El resultado fue interesante, pero debe interpretarse con prudencia.
Se trataba de:
- Un estudio pequeño.
- Realizado hace más de tres décadas.
- Con criterios diagnósticos distintos a los actuales.
- Con magnesio intramuscular y no con las formas orales utilizadas habitualmente.
- Sin grandes ensayos posteriores que hayan reproducido de forma convincente los resultados.
Por ello, este trabajo proporciona una señal histórica de posible beneficio, pero no permite considerar el magnesio un tratamiento demostrado para la EM/SFC.
Otros estudios sobre fatiga crónica han encontrado alteraciones del estado del magnesio en determinados subgrupos, pero los resultados no han sido uniformes.
Por ejemplo, un estudio realizado en una población heterogénea con fatiga crónica, fibromialgia o espasmofilia detectó signos compatibles con déficit de magnesio mediante una prueba intravenosa de carga en 44 de 97 participantes. Sin embargo, estos resultados no pueden extrapolarse automáticamente a toda la población con EM/SFC.
Otro trabajo encontró una relación entre el estado del magnesio y parámetros del equilibrio oxidante-antioxidante en pacientes con fatiga crónica. De nuevo, estos estudios sugieren que el magnesio puede ser relevante en algunos pacientes, pero no demuestran una deficiencia universal en la enfermedad.
Covid Persistente
En Covid Persistente existen datos más recientes.
Un estudio publicado en 2023 evaluó a 125 adultos con Covid Persistente y encontró una elevada frecuencia de hipomagnesemia y déficit de 25-hidroxivitamina D. La presencia combinada de ambas alteraciones se correlacionó con un mayor número de manifestaciones clínicas.
Este hallazgo es relevante, pero demuestra una asociación, no necesariamente causalidad.
Es posible que:
- El déficit contribuya a determinados síntomas.
- La propia enfermedad altere el metabolismo o las reservas de magnesio.
- Existan factores previos que aumenten tanto el riesgo de déficit como el de una peor evolución.
- El magnesio bajo sea un marcador asociado a una mayor alteración metabólica.
Una revisión posterior destacó precisamente esta posible interacción entre magnesio y vitamina D en Covid Persistente, pero subrayó que son necesarios ensayos clínicos para determinar si corregir estas alteraciones mejora realmente los síntomas.
También se ha publicado un ensayo clínico abierto y aleatorizado en personas con Covid Persistente y alteraciones de magnesio y vitamina D. La suplementación combinada con magnesio más vitamina D se asoció con una mejoría de síntomas depresivos leves o moderados.
Sin embargo, el estudio no permite atribuir el efecto exclusivamente al magnesio porque:
- Se administraron ambos nutrientes conjuntamente.
- La población fue seleccionada por presentar alteraciones nutricionales concretas.
- El resultado estudiado fue específico y no representa toda la complejidad de la Covid Persistente.
Por tanto, estos datos apoyan la importancia de detectar y corregir déficits, pero todavía no demuestran que el magnesio sea un tratamiento general de la Covid Persistente.
3. ¿Cómo saber si existe déficit de magnesio?
Evaluar el estado corporal de magnesio no es tan sencillo como medir una sola analítica.
Solo una pequeña proporción del magnesio total del organismo circula en sangre. La mayor parte se encuentra en:
- Huesos.
- Músculos.
- Tejidos blandos.
- Compartimentos intracelulares.
Por ello, una concentración normal de magnesio sérico no siempre refleja perfectamente las reservas corporales.
Magnesio sérico
Es la prueba más utilizada y accesible.
Resulta especialmente útil para detectar una hipomagnesemia clara, pero puede ser menos sensible ante alteraciones leves o predominantemente intracelulares.
Magnesio eritrocitario
Mide el magnesio contenido en los glóbulos rojos.
Se utiliza en algunos contextos como aproximación al estado intracelular, pero no existe consenso suficiente para considerarlo una prueba definitiva.
Magnesio ionizado
Representa la fracción fisiológicamente activa circulante, aunque su disponibilidad en la práctica clínica es menor.
Pruebas de carga o retención
Se han utilizado principalmente en investigación para intentar estimar las reservas corporales.
En conjunto, la literatura científica coincide en que ningún marcador aislado representa de forma perfecta el estado total de magnesio del organismo.
Por ello, la valoración debe combinar:
- Analítica.
- Dieta.
- Medicaciones.
- Función renal.
- Síntomas.
- Presencia de pérdidas digestivas o renales.
Una revisión específicamente dedicada a la evaluación del estado del magnesio destaca precisamente estas limitaciones de las pruebas disponibles.
4. Tipos de magnesio: ¿cuál elegir?
No existe una única forma que sea superior para todo el mundo.
Las diferentes sales presentan variaciones en:
- Cantidad de magnesio elemental.
- Solubilidad.
- Tolerancia gastrointestinal.
- Molécula a la que está unido el magnesio.
- Coste.
| Forma | Características | Posible utilidad |
|---|---|---|
| Bisglicinato | Generalmente bien tolerado y poco laxante | Suplementación general, sensibilidad digestiva, uso nocturno |
| Malato | Unido a ácido málico | Interés teórico en fatiga y metabolismo energético |
| L-treonato | Investigado por sus posibles efectos cerebrales | Cognición y sueño |
| Citrato | Buena solubilidad y efecto osmótico | Suplementación y estreñimiento |
| Taurato | Unido a taurina | Interés cardiovascular teórico |
| Cloruro | Buena solubilidad | Reposición de magnesio |
| Óxido | Alto contenido nominal pero menor biodisponibilidad relativa | Principalmente efecto laxante |
Bisglicinato de magnesio
El magnesio está unido al aminoácido glicina.
Suele utilizarse porque generalmente presenta:
- Buena tolerancia digestiva.
- Menor tendencia a producir diarrea que otras formas.
Puede ser una opción práctica para personas con sensibilidad gastrointestinal o que desean tomar el suplemento por la tarde o noche.
Se promociona frecuentemente para relajación y sueño, pero no existe evidencia sólida que demuestre que sea específicamente superior a otras formas en EM/SFC, Covid Persistente o insomnio.
Magnesio malato
Combina magnesio con ácido málico, un compuesto relacionado con el metabolismo energético.
Por esta razón suele utilizarse cuando predominan:
- Fatiga.
- Molestias musculares.
- Sensación de baja energía.
La lógica bioquímica resulta interesante, pero es importante no exagerar la evidencia:
No existen ensayos clínicos sólidos que demuestren que el magnesio malato mejore el malestar postesfuerzo o la disfunción energética específica de la EM/SFC.
Su interés en este contexto es principalmente mecanístico y práctico.
Magnesio L-treonato
El L-treonato es una de las formas que más interés ha generado en relación con el sistema nervioso.
Se desarrolló con el objetivo de aumentar la disponibilidad de magnesio en el cerebro.
En 2024 se publicó un ensayo aleatorizado en adultos con problemas de sueño autoinformados. El estudio encontró mejoras en determinados parámetros relacionados con el sueño y el funcionamiento diurno.
En 2026 se publicó otro ensayo en adultos sanos con insatisfacción subjetiva con su sueño. Tras seis semanas de suplementación se observaron mejoras en diversas medidas de:
- Cognición global.
- Memoria de trabajo.
- Tiempo de reacción.
- Algunos parámetros subjetivos del sueño.
Sin embargo, este estudio no se realizó en pacientes con EM/SFC ni Covid Persistente.
Por ello, el L-treonato puede resultar especialmente interesante desde el punto de vista teórico cuando predominan:
- Niebla mental.
- Dificultades cognitivas.
- Alteraciones del sueño.
Pero todavía no puede afirmarse que trate específicamente estos síntomas en EM/SFC o Covid Persistente.
Además:
- Suele ser más caro.
- Aporta relativamente poco magnesio elemental en comparación con otras formas.
Citrato de magnesio
Es una forma ampliamente utilizada y con buena solubilidad.
Tiene un efecto osmótico intestinal, por lo que puede ser útil cuando existe:
- Necesidad de suplementación.
- Estreñimiento concomitante.
Sin embargo, puede producir:
- Diarrea.
- Heces blandas.
- Dolor abdominal.
Esto puede ser relevante en personas con disautonomía o hipovolemia, ya que las pérdidas de líquidos pueden empeorar los síntomas ortostáticos.
Magnesio taurato
Combina magnesio con taurina.
La taurina participa en procesos relacionados con:
- Regulación osmótica.
- Función cardiovascular.
- Metabolismo del calcio.
- Función neuromuscular.
Por ello, esta forma se promociona frecuentemente para salud cardiovascular y regulación autonómica.
Sin embargo, actualmente no existen pruebas suficientes de que el taurato sea superior a otras formas en POTS, EM/SFC o Covid Persistente.
Su interés es principalmente fisiológico y teórico.
5. ¿Qué forma puede encajar mejor según los síntomas?
La siguiente tabla es una orientación práctica y no implica que exista evidencia específica para tratar la EM/SFC o la Covid Persistente con cada una de estas formas.
| Objetivo | Forma que podría considerarse | Evidencia |
|---|---|---|
| Fatiga y metabolismo energético | Malato | Principalmente teórica |
| Niebla mental y cognición | L-treonato | Preliminar en otras poblaciones |
| Sueño | Bisglicinato o L-treonato | Limitada |
| Calambres y tensión muscular | Formas bien toleradas | Mayor utilidad si existe déficit |
| Estreñimiento | Citrato u óxido | Bien establecido por efecto osmótico |
| Migraña | Diferentes formas orales | Evidencia clínica moderada |
| Disautonomía | Individualizar según tolerancia | Sin evidencia específica |
| Sensibilidad digestiva | Bisglicinato | Buena tolerabilidad relativa |
Magnesio, sueño y cognición
El magnesio participa en la regulación de la excitabilidad neuronal y en sistemas relacionados con los receptores NMDA.
Estos receptores intervienen en:
- Plasticidad sináptica.
- Aprendizaje.
- Memoria.
Por ello se ha propuesto que determinadas formas, especialmente el L-treonato, podrían tener interés neurológico.
No obstante, la evidencia general sobre magnesio y sueño sigue siendo heterogénea.
Una revisión sistemática encontró asociaciones entre el estado del magnesio y diferentes características del sueño, pero los ensayos de suplementación mostraban resultados menos consistentes.
Los estudios recientes con L-treonato aportan resultados interesantes, pero todavía deben replicarse y estudiarse específicamente en poblaciones con EM/SFC y Covid Persistente.
Magnesio y migraña
La migraña es uno de los ámbitos en los que la evidencia sobre magnesio es más consistente.
Una revisión científica reciente resume múltiples mecanismos por los que el magnesio podría influir en la fisiopatología de la migraña y revisa los estudios clínicos disponibles sobre suplementación.
Esto puede ser especialmente relevante porque la migraña puede coexistir con:
- EM/SFC.
- Covid Persistente.
- POTS y otras disautonomías.
Por tanto, una persona con estas enfermedades y migraña frecuente puede tener una razón adicional para valorar el magnesio, independientemente de su posible efecto sobre la enfermedad de base.
Magnesio, endotelio y microcirculación
El magnesio participa en la regulación del calcio intracelular y del músculo liso vascular.
Puede influir sobre:
- Tono vascular.
- Vasodilatación.
- Presión arterial.
- Función endotelial.
Un umbrella meta-análisis publicado en 2024 que integró datos de revisiones de ensayos aleatorizados encontró reducciones pequeñas pero estadísticamente significativas de la presión arterial sistólica y diastólica con suplementación de magnesio.
Este aspecto resulta interesante porque en EM/SFC y Covid Persistente se investigan alteraciones relacionadas con:
- Disfunción endotelial.
- Regulación microvascular.
- Alteraciones del flujo sanguíneo.
- Hipoperfusión en determinados contextos.
Pero es importante no extrapolar más allá de los datos:
No se ha demostrado que el magnesio corrija específicamente la disfunción microvascular o la hipoperfusión propias de estas enfermedades.
Además, en personas con:
- Hipotensión.
- Hipotensión ortostática.
- Determinados fenotipos de disautonomía.
Un efecto vasodilatador adicional puede no ser beneficioso y debe individualizarse.
6. Dosis, magnesio elemental y cómo leer correctamente una etiqueta
Uno de los errores más frecuentes consiste en confundir la cantidad total del compuesto con la cantidad de magnesio elemental.
Por ejemplo:
1.000 mg de bisglicinato de magnesio
no significa necesariamente:
1.000 mg de magnesio elemental.
La mayor parte del peso corresponde a la molécula a la que está unido el mineral.
Por eso hay que fijarse en la línea de la etiqueta que indique:
“Magnesio: X mg”
o
“Aporta X mg de magnesio elemental”.
Las necesidades diarias totales dependen de edad y sexo y deben contabilizar el magnesio procedente tanto de alimentos como de suplementos.
En la práctica, la tolerancia gastrointestinal suele ser uno de los factores que limita la dosis de los suplementos.
¿Es mejor dividir la dosis?
Puede ser útil dividir el aporte entre dos tomas para:
- Mejorar la tolerancia gastrointestinal.
- Reducir el riesgo de diarrea.
- Repartir el aporte a lo largo del día.
Por ejemplo:
- Una toma por la mañana.
- Otra toma por la noche.
También pueden combinarse diferentes formas.
Por ejemplo:
- Malato por la mañana.
- Bisglicinato por la noche.
O:
- L-treonato para un objetivo relacionado con cognición o sueño.
- Otra forma para completar la cantidad de magnesio elemental.
Lo importante es sumar siempre el magnesio elemental total diario de todos los productos utilizados.
7. Efectos adversos, contraindicaciones e interacciones
Los efectos secundarios más frecuentes de los suplementos de magnesio son gastrointestinales:
- Diarrea.
- Heces blandas.
- Náuseas.
- Dolor abdominal.
El riesgo depende de:
- Dosis.
- Forma química.
- Sensibilidad individual.
Insuficiencia renal
Los riñones eliminan el exceso de magnesio.
Cuando la función renal está significativamente reducida puede producirse acumulación y hipermagnesemia, que puede ser grave.
Hipotensión y disautonomía
Dado que el magnesio puede influir modestamente sobre la regulación vascular y la presión arterial, conviene individualizar su uso en personas con:
- Presión arterial baja.
- Hipotensión ortostática.
- Disautonomía con tendencia a hipovolemia.
Diarrea crónica
Las formas más laxantes pueden empeorar:
- Pérdida de líquidos.
- Pérdida de electrolitos.
- Hipovolemia.
Esto puede ser especialmente problemático en personas con POTS o intolerancia ortostática.
Interacciones
El magnesio puede disminuir la absorción intestinal de determinados medicamentos al unirse a ellos.
Entre los más importantes se encuentran:
- Tetraciclinas.
- Quinolonas.
- Bisfosfonatos.
Por ello suele recomendarse separar las tomas.
Además, determinados medicamentos pueden alterar el estado del magnesio, como algunos:
- Diuréticos.
- Inhibidores de la bomba de protones utilizados durante periodos prolongados.
Cuando se toman múltiples medicamentos es recomendable revisar las interacciones de forma individual.
8. Conclusiones
El magnesio es un mineral esencial para numerosos procesos que resultan especialmente interesantes en el contexto de la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica y la Covid Persistente, entre ellos:
- Producción y utilización de ATP.
- Metabolismo energético.
- Función neuromuscular.
- Excitabilidad neuronal.
- Regulación del calcio.
- Tono vascular.
- Función cardiovascular.
En EM/SFC existe un pequeño ensayo clásico de 1991 que encontró una señal de beneficio con magnesio intramuscular, pero sus resultados no se han confirmado mediante grandes ensayos modernos.
En Covid Persistente existen datos más recientes que relacionan la hipomagnesemia y el déficit de vitamina D con una mayor carga de síntomas en determinados pacientes. También existe un ensayo preliminar con suplementación combinada de magnesio y vitamina D, pero todavía no permite considerar el magnesio un tratamiento específico de la enfermedad.
Respecto a las diferentes formas:
- Bisglicinato: Suele presentar buena tolerancia gastrointestinal.
- Malato: Tiene interés teórico en metabolismo energético, pero sin evidencia específica sólida en EM/SFC.
- L-treonato: Cuenta con estudios recientes sobre cognición y sueño, aunque no realizados específicamente en EM/SFC ni Covid Persistente.
- Citrato: Puede resultar útil cuando existe estreñimiento, pero tiene mayor efecto laxante.
- Taurato: Presenta interés cardiovascular teórico, pero poca evidencia clínica específica.
- Cloruro: Es una forma soluble utilizada para reposición.
- Óxido: Se emplea con frecuencia por su bajo coste y su efecto intestinal, aunque su biodisponibilidad relativa es menor.
Más que preguntar:
“¿Cuál es el mejor magnesio para la EM/SFC o la Covid Persistente?”
probablemente sea más útil plantear:
¿Existe una razón concreta para suplementar magnesio y qué forma encaja mejor con los síntomas, la tolerancia digestiva y las características individuales del paciente?
El magnesio puede ser especialmente relevante cuando existe un déficit documentado o probable, una ingesta insuficiente o una indicación concreta como migraña, estreñimiento o determinados síntomas neuromusculares.
Pero debe entenderse como un cofactor dentro de un sistema biológico complejo, y no como un tratamiento aislado capaz de corregir por sí solo la fisiopatología de la EM/SFC o la Covid Persistente.
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