Un estudio publicado en 2026 en Brain, Behavior, & Immunity – Health encuentra elevación de P-selectina, ICAM-1 y otros marcadores vasculares en pacientes con Covid Persistente neuropsiquiátrico.
El Covid Persistente no solo se manifiesta con fatiga, disautonomía o intolerancia al esfuerzo. En muchas personas también aparecen síntomas neurocognitivos y neuropsiquiátricos, como niebla mental, dificultad para encontrar palabras, pérdida de fluidez verbal, problemas de memoria, ansiedad o depresión. Aunque durante años estos síntomas se han interpretado de formas muy diversas, cada vez hay más estudios que apuntan a una posible participación del sistema vascular, el endotelio, las plaquetas y la inflamación persistente.
En este contexto, el estudio de McAlpine et al. (2026), titulado “Vascular inflammation in neuropsychiatric long COVID”, aporta una nueva pieza al puzzle. El trabajo analiza si las personas con Covid Persistente neuropsiquiátrico presentan una firma específica de inflamación vascular y si estos biomarcadores se relacionan con síntomas cognitivos y emocionales.
La importancia del estudio está en que no se limita a medir marcadores clásicos de coagulación, como el dímero D o el fibrinógeno. En su lugar, evalúa moléculas relacionadas con la interacción entre endotelio, plaquetas, leucocitos e inflamación vascular. Esto resulta especialmente relevante porque muchos pacientes con Covid Persistente pueden tener síntomas compatibles con hipoperfusión, disfunción microvascular o activación plaquetaria, aunque las pruebas convencionales de trombosis sean normales.
1. Por qué estudiar inflamación vascular en Covid Persistente
El cerebro depende de una red vascular extremadamente fina. Para que las neuronas funcionen correctamente, no basta con que el tejido cerebral esté estructuralmente conservado; también es necesario que exista una adecuada perfusión, intercambio de oxígeno, regulación endotelial y comunicación entre vasos sanguíneos, células inmunes y sistema nervioso.
Tras la infección por SARS-CoV-2 se han descrito diferentes mecanismos que podrían afectar a esta red vascular: activación endotelial, inflamación sistémica persistente, alteración plaquetaria, microagregados, disfunción de la barrera hematoencefálica, daño microvascular e hipoperfusión tisular. Estos procesos podrían contribuir a síntomas como la niebla mental, la fatiga cognitiva, la intolerancia al esfuerzo, la disautonomía o la sensación de enlentecimiento mental.
El estudio de McAlpine et al. parte de esta hipótesis: en un subgrupo de pacientes con Covid Persistente neuropsiquiátrico podría existir una alteración persistente del eje endotelio-plaquetas-leucocitos, capaz de afectar a la función cerebral incluso sin producir una trombosis clásica detectable en análisis convencionales.
2. Diseño del estudio
El estudio incluyó una cohorte principal con tres grupos:
- 50 personas con Covid Persistente neuropsiquiátrico, con síntomas persistentes o nuevos tras la infección.
- 28 personas con COVID agudo.
- 29 controles recuperados, es decir, personas que habían pasado COVID-19 pero no presentaban Covid Persistente.
Además, los autores analizaron una segunda cohorte independiente procedente de Johns Hopkins, formada por:
- 114 personas con Covid Persistente de más larga evolución.
- 31 controles recuperados.
Esta segunda cohorte permite explorar si los biomarcadores vasculares se mantienen en fases más tardías o si tienden a normalizarse con el paso del tiempo. Sin embargo, es importante señalar que no se trata de un seguimiento longitudinal de las mismas personas, sino de una comparación entre grupos distintos.
3. Qué biomarcadores analizaron
Los investigadores midieron 14 biomarcadores plasmáticos relacionados con inflamación vascular, adhesión celular, activación plaquetaria, coagulación y respuesta inflamatoria. Entre los más relevantes destacan:
- sP-selectina: marcador relacionado con activación plaquetaria y endotelial. También se asocia a la formación de agregados plaqueta-leucocito.
- sICAM-1: molécula de adhesión intercelular. Refleja activación endotelial y facilita la adhesión de leucocitos al endotelio.
- sL-selectina: relacionada con el tráfico, rodamiento y adhesión de leucocitos.
- ADAMTS13: enzima implicada en la regulación del factor von Willebrand y la homeostasis vascular.
- Dímero D: producto de degradación de fibrina, usado habitualmente como marcador de activación coagulación/fibrinólisis.
- Fibrinógeno: proteína de coagulación y reactante de fase aguda.
- Alfa-1-glicoproteína ácida: proteína de fase aguda vinculada a inflamación sistémica.
- Alfa-2-macroglobulina: proteína plasmática relacionada con inflamación, proteasas y coagulación.
- Fetuina: proteína hepática implicada en metabolismo, inflamación y regulación vascular.
Además de los análisis sanguíneos, los participantes realizaron evaluaciones neuropsicológicas y escalas de síntomas, incluyendo medidas de fluidez verbal, aprendizaje verbal, memoria, ansiedad y depresión.
4. Principales resultados
El hallazgo central fue que las personas con Covid Persistente neuropsiquiátrico presentaban elevación de varios marcadores vinculados a adhesión endotelial, adhesión leucocitaria y activación plaquetaria.
En concreto, frente a los controles recuperados, el grupo con Covid Persistente mostró elevación de:
- sP-selectina.
- sICAM-1.
- sL-selectina.
- ADAMTS13.
Este patrón sugiere una alteración persistente en la comunicación entre vasos sanguíneos, plaquetas y células inmunes. No se trataría necesariamente de una trombosis clásica, sino de una forma de inflamación vascular y adhesión celular que podría alterar la microcirculación y la función cerebral.
Uno de los aspectos más importantes del estudio es que los marcadores convencionales de coagulación, como dímero D y fibrinógeno, no diferenciaron claramente a los pacientes con Covid Persistente de los controles recuperados. Esto refuerza una idea cada vez más presente en la literatura: puede existir activación endotelial, plaquetaria o microvascular sin que necesariamente aparezcan alteraciones llamativas en las pruebas habituales de trombosis.
5. Relación con niebla mental y síntomas cognitivos
El estudio no solo encontró diferencias analíticas. También observó asociaciones entre algunos biomarcadores vasculares y el rendimiento cognitivo.
Uno de los resultados más relevantes fue que una mayor sP-selectina se asoció con peor rendimiento en tareas de fluidez verbal y aprendizaje verbal. Esto es especialmente interesante porque muchos pacientes con Covid Persistente describen precisamente dificultades para encontrar palabras, lentitud mental, problemas de memoria reciente o sensación de “niebla mental”.
También se observó que niveles más bajos de alfa-1-glicoproteína ácida se asociaban con peor memoria verbal, aprendizaje verbal, fluidez, depresión y ansiedad.
Estos resultados no demuestran causalidad. Es decir, no prueban que la P-selectina elevada sea la causa directa de la niebla mental. Sin embargo, sí sugieren que la inflamación vascular podría estar relacionada con la función cerebral y con síntomas neuropsiquiátricos en Covid Persistente.
6. Por qué importa que el dímero D y el fibrinógeno fueran normales
En la práctica clínica, muchas veces se utilizan marcadores como dímero D, fibrinógeno, plaquetas o tiempos de coagulación para descartar fenómenos trombóticos relevantes. Sin embargo, estos marcadores están diseñados para detectar sobre todo procesos de coagulación sistémica, trombosis activa o degradación de fibrina.
El estudio de McAlpine et al. muestra que el problema puede estar en otro nivel. La elevación de P-selectina, ICAM-1, L-selectina y ADAMTS13 apunta más hacia:
- Activación plaquetaria.
- Activación endotelial.
- Adhesión de leucocitos al endotelio.
- Interacción plaqueta-leucocito.
- Inflamación vascular de bajo o moderado grado.
- Posibles alteraciones microvasculares no detectables con pruebas convencionales.
Por tanto, un dímero D normal no excluye necesariamente una alteración vascular más fina. Este punto es importante porque muchos pacientes con Covid Persistente presentan síntomas compatibles con hipoperfusión, disautonomía o intolerancia al esfuerzo, pero con pruebas de coagulación ordinarias dentro de rango.
7. Un patrón diferente al COVID agudo
El estudio también comparó a los pacientes con Covid Persistente con personas en fase de COVID agudo. Como era esperable, algunos biomarcadores inflamatorios y vasculares estaban más elevados durante la infección aguda.
Sin embargo, no todos los marcadores seguían el mismo patrón. Algunos, como fetuina, sL-selectina y alfa-2-macroglobulina, aparecían más elevados en Covid Persistente que en COVID agudo.
Esto sugiere que el Covid Persistente no es simplemente una versión leve o prolongada del COVID agudo. Podría tener una firma biológica propia, caracterizada por una regulación anómala de la inflamación vascular, la adhesión celular y la interacción entre sistema inmune y vasos sanguíneos.
8. Qué ocurrió en la cohorte de más larga evolución
En la cohorte independiente de Johns Hopkins, formada por personas con Covid Persistente de más larga duración, los autores no encontraron diferencias claras en los biomarcadores vasculares frente a controles recuperados.
Este resultado puede interpretarse de varias maneras. Una posibilidad es que estos marcadores tiendan a normalizarse con el tiempo en algunos pacientes. Otra posibilidad es que existan subgrupos distintos dentro del Covid Persistente: algunos con inflamación vascular más activa y otros con síntomas mantenidos por mecanismos diferentes.
En cualquier caso, esta parte del estudio debe interpretarse con cautela, porque no demuestra evolución individual. Para saber si estos biomarcadores suben, bajan o se normalizan en cada paciente harían falta estudios longitudinales con mediciones repetidas en las mismas personas.
9. Relación con microcirculación y microagregados
El estudio de McAlpine et al. no demuestra directamente la existencia de microcoágulos o microagregados. No utiliza técnicas de microscopía de fibrina amiloide ni métodos específicos para visualizar microagregados circulantes.
Sin embargo, sus resultados son compatibles con un entorno biológico que podría favorecer alteraciones microvasculares:
- P-selectina elevada, compatible con activación plaquetaria y endotelial.
- ICAM-1 elevada, compatible con adhesión leucocitaria y activación endotelial.
- L-selectina elevada, compatible con alteraciones del tráfico leucocitario.
- ADAMTS13 elevado, relacionado con la regulación del eje von Willebrand-hemostasia.
Este patrón no equivale a trombosis clásica, pero sí apunta a una alteración del sistema vascular-inmunitario. Por eso, el estudio encaja con otros trabajos sobre Covid Persistente que describen disfunción endotelial, activación plaquetaria, microcoágulos fibrinaloides, agregados plaqueta-leucocito o alteraciones de la microcirculación.
La diferencia es que McAlpine et al. se centran específicamente en el vínculo entre inflamación vascular y síntomas neuropsiquiátricos. Su aportación principal no es demostrar microcoágulos, sino mostrar que los biomarcadores del eje endotelio-plaquetas-leucocitos pueden estar alterados y relacionarse con función cognitiva.
10. Implicaciones clínicas
Este estudio no establece todavía un protocolo diagnóstico ni terapéutico. No obstante, sugiere que en pacientes con Covid Persistente neuropsiquiátrico podría ser insuficiente valorar únicamente marcadores convencionales como dímero D, fibrinógeno o hemograma.
En determinados perfiles clínicos, especialmente cuando predominan niebla mental, fatiga, disautonomía, intolerancia ortostática, dolor, empeoramiento post-esfuerzo o síntomas compatibles con hipoperfusión, podría tener sentido investigar marcadores más específicos del eje vascular-inmunitario, como:
- sP-selectina.
- sICAM-1.
- sVCAM-1.
- sL-selectina.
- ADAMTS13.
- Factor von Willebrand.
- Trombomodulina soluble.
- PAI-1.
- PF4/CXCL4.
- CD40L soluble.
- Agregados plaqueta-leucocito por citometría, si estuvieran disponibles.
Estos marcadores no deben interpretarse de forma aislada. Una P-selectina o una ICAM-1 elevadas no diagnostican por sí solas Covid Persistente ni demuestran microcoágulos. Pero pueden aportar información sobre la existencia de activación vascular, adhesión celular o inflamación endotelial persistente.
Del mismo modo, cualquier estrategia con antiagregantes, anticoagulantes, estatinas, antiinflamatorios o antivirales debe individualizarse y realizarse bajo supervisión médica. La investigación actual todavía no permite establecer un tratamiento universal para este perfil.
11. Qué líneas terapéuticas sugieren estos hallazgos
El estudio de McAlpine et al. no prueba ningún tratamiento concreto, pero sí ayuda a orientar futuras líneas terapéuticas. Si el Covid Persistente neuropsiquiátrico se asocia en parte a inflamación vascular, activación plaquetaria y adhesión leucocitaria, entonces tendría sentido estudiar tratamientos dirigidos al eje endotelio-plaquetas-inmunidad.
La primera línea de interés sería la modulación endotelial y plaquetaria. Aquí entrarían estrategias como antiagregantes plaquetarios, sulodexida, estatinas u omega-3, especialmente en pacientes con datos de activación plaquetaria, P-selectina elevada, moléculas de adhesión aumentadas o alteraciones compatibles con disfunción endotelial. No obstante, estas opciones no deben interpretarse como recomendaciones generales, porque su uso depende del perfil clínico, del riesgo hemorrágico y de la valoración médica individual.
Una segunda línea sería la dirigida a microagregados, hipofibrinólisis o microcoágulos. Algunos estudios sobre Covid Persistente han descrito microcoágulos fibrinaloides, alteraciones de fibrinólisis o agregados plaqueta-leucocito. En este contexto se han propuesto estrategias como sulodexida, heparina de bajo peso molecular, antiagregación combinada o enzimas fibrinolíticas. Sin embargo, la evidencia clínica sigue siendo limitada y estas aproximaciones requieren especial prudencia por el riesgo de sangrado.
Una tercera línea sería la inflamación vascular. Citoquinas como IL-6, TNF-α o mediadores de fase aguda pueden activar endotelio, plaquetas y moléculas de adhesión como ICAM-1 y VCAM-1. Por ello, se están estudiando o planteando fármacos con efecto antiinflamatorio vascular, como estatinas, colchicina o antiinflamatorios selectivos en perfiles concretos. Aun así, todavía no existe un protocolo validado para tratar Covid Persistente solo en función de estos marcadores.
Una cuarta línea sería la reactivación viral o persistencia antigénica. En algunos subgrupos de pacientes se han descrito señales compatibles con reactivación de herpesvirus, especialmente EBV, HHV-6 o CMV. En estos casos, antivirales como valaciclovir o valganciclovir podrían tener interés en perfiles muy seleccionados, pero requieren una selección cuidadosa, seguimiento analítico y vigilancia de efectos adversos, especialmente en el caso de antivirales con potencial mielotóxico.
Una quinta línea es la disautonomía y la perfusión. Aunque no es el objetivo principal del estudio de McAlpine et al., muchos síntomas cognitivos pueden empeorar por hipoperfusión cerebral, bajo volumen efectivo, taquicardia, hipotensión ortostática o fallo de precarga. En estos casos pueden ser relevantes medidas como hidratación, sal, compresión, pacing, ivabradina, midodrina o fludrocortisona, siempre según el patrón clínico y bajo supervisión médica.
Por último, en algunos pacientes puede existir un componente de activación mastocitaria, permeabilidad vascular o inflamación neuroinmune. En estos perfiles podrían estudiarse antihistamínicos H1/H2, cromoglicato, montelukast o flavonoides como quercetina/luteolina, aunque esta línea no deriva directamente del estudio de McAlpine et al. y debe reservarse para pacientes con síntomas compatibles.
La propuesta más prudente no es aplicar un único tratamiento a todos los pacientes, sino avanzar hacia una medicina estratificada: identificar qué personas tienen predominio de activación plaquetaria, inflamación endotelial, hipofibrinólisis, reactivación viral, disautonomía o activación mastocitaria, y adaptar el tratamiento al perfil biológico y clínico de cada caso.
En este sentido, marcadores como P-selectina, ICAM-1, VCAM-1, ADAMTS13, vWF, trombomodulina, PAI-1, PF4/CXCL4, CD40L soluble, dímero D, fibrinógeno, citoquinas inflamatorias y pruebas de respuesta frente a herpesvirus podrían ayudar a definir subgrupos, aunque todavía no forman parte de un protocolo clínico universalmente validado.
12. Qué no demuestra el estudio
El trabajo de McAlpine et al. es relevante, pero tiene límites claros:
- No demuestra que la inflamación vascular sea la causa única de los síntomas.
- No prueba directamente la presencia de microcoágulos.
- No establece un tratamiento específico.
- No define puntos de corte clínicos para diagnosticar Covid Persistente.
- No demuestra que todos los pacientes con Covid Persistente tengan este patrón.
- La cohorte de larga evolución no permite conocer la evolución individual de cada paciente.
Por tanto, el estudio debe entenderse como una pieza más dentro de un modelo complejo, en el que pueden participar inflamación vascular, disfunción endotelial, activación plaquetaria, alteración inmune, persistencia viral, disautonomía y cambios metabólicos.
13. Conclusión
El estudio de McAlpine et al. aporta evidencia de que el Covid Persistente neuropsiquiátrico puede asociarse a una firma de inflamación vascular y adhesión celular, caracterizada por elevación de marcadores como sP-selectina, sICAM-1, sL-selectina y ADAMTS13.
Lo más relevante es que algunos de estos marcadores se relacionaron con peor rendimiento cognitivo, especialmente en tareas de fluidez y aprendizaje verbal. Esto sugiere que la alteración vascular no sería solo un hallazgo analítico, sino que podría tener relación con síntomas funcionales reales, como la niebla mental y la dificultad para encontrar palabras.
El estudio también muestra que los marcadores clásicos de coagulación, como dímero D y fibrinógeno, pueden no estar alterados. Esto refuerza la necesidad de estudiar el Covid Persistente con herramientas más finas que las pruebas habituales de trombosis.
En conjunto, el trabajo apoya un modelo en el que el eje endotelio-plaquetas-leucocitos-inflamación podría contribuir a los síntomas neurocognitivos y emocionales de una parte de los pacientes con Covid Persistente.
La conclusión más prudente sería que el Covid Persistente neuropsiquiátrico no debe interpretarse únicamente como un problema psicológico o inespecífico. En al menos un subgrupo de pacientes, puede existir una base biológica medible relacionada con inflamación vascular, activación plaquetaria y disfunción endotelial.
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