🔗 Leer el estudio original en bioRxiv (preprint)

Un nuevo estudio liderado por la Dra. Resia Pretorius, investigadora especializada en hemorreología y microcoagulación, aporta datos relevantes para comprender por qué muchas personas con COVID persistente y síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS) presentan síntomas clínicos importantes a pesar de tener pruebas analíticas convencionales dentro de la normalidad.

Fatiga intensa, intolerancia ortostática, disfunción cognitiva o sensación de mala perfusión periférica son síntomas frecuentes en estas condiciones. Sin embargo, los parámetros habituales de coagulación, inflamación o metabolismo suelen no mostrar alteraciones claras, lo que ha dificultado durante años su caracterización biológica.

El trabajo, publicado como preprint en bioRxiv, sugiere que parte de esta discrepancia puede explicarse porque las alteraciones no se reflejan en la cantidad de proteínas circulantes, sino en cambios estructurales y funcionales a nivel microscópico, que escapan a las pruebas de laboratorio de uso clínico habitual.

¿Quién es la Dra. Resia Pretorius?

La Dra. Resia Pretorius es una investigadora sudafricana especializada en hemorreología (el comportamiento de la sangre en la microcirculación), coagulación y biología vascular. Es profesora en la Universidad de Stellenbosch y una de las principales referentes internacionales en el estudio de microcoágulos fibrinoides y alteraciones microvasculares en enfermedades crónicas.

Desde el inicio de la pandemia, su grupo ha publicado numerosos trabajos describiendo la presencia de microcoágulos resistentes a la fibrinólisis en el COVID persistente y su posible relación con hipoxia tisular, disfunción endotelial y síntomas sistémicos. El estudio comentado aquí amplía esa línea de investigación al comparar, por primera vez, perfiles moleculares de microcoágulos en COVID persistente, POTS pre-COVID y COVID persistente con POTS.


1) Por qué puedes estar muy mal aunque las analíticas salgan “normales”

¿Qué son los microcoágulos?

Un microcoágulo es un agregado muy pequeño de proteínas de la sangre, especialmente de fibrinógeno, una proteína clave en la coagulación. A diferencia de los trombos clásicos (como los que causan una trombosis venosa o una embolia), estos microcoágulos:

  • No obstruyen grandes vasos, sino capilares.
  • No suelen elevar el dímero-D.
  • No se detectan en las pruebas rutinarias de coagulación.

Su relevancia clínica es que pueden dificultar el paso de la sangre por los capilares, los vasos más pequeños y los responsables del intercambio de oxígeno y nutrientes con los tejidos. Cuando este intercambio falla, aparecen síntomas como fatiga, intolerancia al esfuerzo, empeoramiento con el frío o la inmovilidad y niebla mental.

No es solo cuántos microcoágulos hay

Durante un tiempo se asumió que el problema era tener “demasiados” microcoágulos. Sin embargo, este estudio introduce un matiz clave: en muchos pacientes, el número total de microcoágulos no es el factor más importante.

Lo que cambia de forma más clara es cómo están formadas las proteínas dentro del microcoágulo.

Proteínas normales en cantidad, alteradas en estructura

Las proteínas no funcionan solo por estar presentes, sino por su forma. Una proteína puede estar en niveles normales en sangre y, aun así, haber sufrido cambios químicos que alteran su comportamiento. Estos cambios se llaman modificaciones post-traduccionales (PTMs).

Las PTMs pueden:

  • Hacer que una proteína sea más rígida o pegajosa.
  • Volverla resistente a la degradación normal.
  • Favorecer su agregación con otras proteínas.

Esto ayuda a entender por qué una persona puede tener fibrinógeno, coagulación y dímero-D “normales” y, aun así, presentar problemas microvasculares persistentes.


2) Qué investigó exactamente este estudio

El trabajo analizó muestras de plasma de cuatro grupos:

  • Controles sanos
  • POTS pre-COVID (PC-POTS)
  • COVID persistente
  • COVID persistente con POTS (LC-POTS)

Los investigadores:

  1. Cuantificaron microcoágulos fibrinoides.
  2. Analizaron las proteínas atrapadas dentro de ellos.
  3. Estudiaron en detalle las modificaciones post-traduccionales de esas proteínas.

3) El número de microcoágulos no discrimina bien

Aunque los grupos con enfermedad tienden a presentar más microcoágulos que los controles, el estudio muestra que estas diferencias no siempre son estadísticamente significativas y no permiten distinguir con claridad entre POTS, COVID persistente y LC-POTS.

Conclusión importante: contar microcoágulos puede aportar información, pero no explica por sí solo la gravedad ni el tipo de enfermedad.


4) El hallazgo principal: las PTMs distinguen los subtipos

El análisis de las modificaciones post-traduccionales dentro de los microcoágulos es el elemento más discriminativo del estudio.

COVID persistente

  • Alteraciones del fibrinógeno.
  • Procesos de oxidación y glicación (AGEs).
  • Microcoágulos más resistentes a la fibrinólisis.

Este patrón es coherente con un estado procoagulante, metabólico y oxidativo sostenido.

POTS pre-COVID

  • Menor protagonismo del fibrinógeno.
  • Mayor afectación de proteínas inmunes y metabólicas.
  • Señales del sistema del complemento.

Esto sugiere mecanismos más inmuno-metabólicos que trombóticos clásicos.

COVID persistente con POTS

Presenta un perfil mixto que combina características de ambos grupos.


5) Microcoágulos fibrinoides: no son trombos clásicos

El estudio describe estos microcoágulos como estructuras con propiedades especiales, algunas de tipo amiloide, resistentes a degradación y con capacidad de atrapar proteínas inflamatorias y metabólicas.

Esto explicaría la hipoperfusión capilar persistente sin alteraciones en las pruebas habituales de trombosis.


6) Implicaciones clínicas

Este trabajo ayuda a explicar:

  • Por qué las analíticas rutinarias pueden ser normales.
  • Por qué pacientes con diagnósticos similares evolucionan de forma distinta.
  • Por qué algunos tratamientos funcionan en unos pacientes y no en otros.

Muchas pruebas clínicas miden cantidad, pero no estructura ni función.


7) Implicaciones terapéuticas (con cautela)

El estudio no evalúa tratamientos, pero sus hallazgos son coherentes con un enfoque más personalizado:

  • En perfiles tipo COVID persistente, abordar metabolismo, estrés oxidativo, endotelio y equilibrio coagulación-fibrinólisis.
  • En POTS pre-COVID, priorizar vías inmunes, autonómicas y metabólicas.
  • En LC-POTS, considerar estrategias combinadas y escalonadas.

Cualquier decisión sobre antiagregantes o anticoagulantes debe individualizarse y supervisarse médicamente.


Conclusión

Este nuevo estudio liderado por la Dra. Pretorius sugiere que, en COVID persistente y POTS, la clave no es solo la presencia de microcoágulos, sino su firma molecular. Las modificaciones post-traduccionales dentro de los microcoágulos fibrinoides podrían explicar síntomas persistentes con analíticas normales y ayudar a diferenciar subtipos de enfermedad.


Referencia del estudio

Booyens, J., et al. (2025). Post-translational modifications within fibrinaloid microclot complexes distinguish pre-COVID POTS, Long COVID, and Long COVID-POTS and reveal disease-specific molecular pathways. bioRxiv (preprint).
Acceder al artículo original en bioRxiv


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