1. Introducción

Un estudio publicado en abril de 2026 en Pediatric Research, revista del grupo Nature, aporta nuevas evidencias de que el Covid Persistente puede asociarse a alteraciones vasculares e inmunológicas medibles incluso en niños, adolescentes y adultos jóvenes.

El trabajo se titula Endovascular profiles linked to neutrophil activation in children and young adults with long COVID y fue publicado el 22 de abril de 2026.

La importancia del estudio reside en que analiza una población joven, donde es menos probable que los hallazgos vasculares se expliquen por envejecimiento, diabetes, aterosclerosis u otras enfermedades cardiovasculares previas. Los autores estudiaron microcoágulos, marcadores endoteliales, P-selectina, ADN libre circulante y activación de neutrófilos en pacientes jóvenes con Covid Persistente.


2. Objetivo del estudio

El objetivo principal fue investigar si niños y adultos jóvenes con Covid Persistente presentan un perfil endovascular alterado, es decir, cambios relacionados con el endotelio, los vasos sanguíneos, la coagulación y la inflamación vascular.

Los autores analizaron especialmente la relación entre:

  • Microcoágulos de fibrina-amiloide, que son agregados anómalos de proteínas de coagulación.
  • P-selectina, un marcador relacionado con activación plaquetaria y/o endotelial.
  • ADN libre circulante, utilizado como marcador indirecto de NETosis intravascular.
  • Neutrófilos, células inmunitarias que pueden liberar NETs y favorecer daño vascular.
  • Complejos inmunes con proteína Spike, como posible desencadenante de activación neutrofílica y daño endotelial.
  • Marcadores de angiogénesis y remodelado vascular, como FGF-2, HB-EGF y VEGF-C.

3. Población estudiada

El estudio incluyó 84 participantes de Estados Unidos y Canadá:

  • 61 niños, adolescentes y adultos jóvenes con Covid Persistente.
  • 23 controles pediátricos sanos.
  • La edad máxima fue de 25 años.
  • La edad mediana del grupo con Covid Persistente fue de 15 años.
  • La edad mediana del grupo control fue de 10 años.

Además, un 15% de los pacientes con Covid Persistente tenía proteína Spike detectable en sangre, por lo que los autores diferenciaron entre pacientes Spike positivos y Spike negativos.


4. Qué pruebas realizaron

El estudio no utilizó pruebas clínicas habituales como TAC, resonancia, ecocardiograma o prueba de esfuerzo. Fue principalmente un estudio de laboratorio sobre sangre y plasma.

Las pruebas principales fueron:

  • Cuestionario de síntomas Long COVID SBQ-LC
    Se utilizó para valorar síntomas cardiovasculares, respiratorios y circulatorios.
  • Detección de proteína Spike en plasma mediante Simoa
    Permitió clasificar a los pacientes como Spike positivos o Spike negativos.
  • Tinción con Thioflavin T y microscopía fluorescente
    Se utilizó para detectar y cuantificar microcoágulos de fibrina-amiloide en plasma.
  • Paneles multiplex de citocinas y factores endovasculares
    Midieron marcadores relacionados con endotelio, angiogénesis, coagulación e inflamación vascular.
  • ADN libre circulante, cfDNA
    Se usó como marcador indirecto de NETosis intravascular.
  • Ensayo microfluídico de NETosis
    Permitió medir la formación espontánea de NETs por neutrófilos aislados.
  • Cultivo in vitro con células endoteliales humanas HUVEC
    Sirvió para comprobar si los neutrófilos activados podían dañar células endoteliales.
  • Ensayo de LDH
    Se utilizó como indicador de lesión o muerte celular endotelial.
  • Ensayo de permeabilidad con HRP
    Midió si la barrera endotelial se volvía más permeable.
  • Análisis estadísticos multivariantes
    Incluyeron correlaciones, LASSO, PCA y clustering para identificar biomarcadores predictivos y posibles subgrupos dentro del Covid Persistente.

El propio artículo describe que las muestras de sangre se usaron para detección de Spike, caracterización de microcoágulos, análisis de citocinas, cuantificación de cfDNA y ensayos mecanísticos in vitro.


5. Síntomas cardiovasculares observados

Los síntomas cardiopulmonares y circulatorios fueron frecuentes en los participantes con Covid Persistente:

  • Mareo al ponerse de pie: 77%.
  • Disnea al subir escaleras: 67%.
  • Palpitaciones: 63%.
  • Sensación de desmayo: 57%.
  • Opresión torácica: 43%.
  • Manos o pies fríos durante más tiempo de lo normal: 43%.
  • Dolor torácico: 43%.
  • Hinchazón de piernas o pies: 27%.

Este patrón encaja con síntomas de intolerancia ortostática, disautonomía, mala perfusión o alteraciones microvasculares, aunque el estudio no diagnostica directamente POTS ni disautonomía.


6. Hallazgo principal: más microcoágulos en Covid Persistente

Uno de los resultados centrales fue que los pacientes jóvenes con Covid Persistente presentaban más microcoágulos de fibrina-amiloide que los controles sanos.

Los autores observaron:

  • Aumento de la carga total de microcoágulos: p = 0,0003.
  • Aumento del número de microcoágulos por cm²: p = 0,0073.
  • Aumento del tamaño medio de los microcoágulos: p = 0,0051.
  • La mayoría de los microcoágulos tenían entre 10 y 50 µm².
  • Algunos microcoágulos superaban los 500 µm².

Este hallazgo es relevante porque los microcoágulos ya se habían descrito en adultos con Covid Persistente, pero este estudio los detecta también en población pediátrica y joven.


7. P-selectina: por qué es importante

Uno de los datos más llamativos del estudio es que la P-selectina se relacionó con la carga o número de microcoágulos.

La P-selectina es una molécula expresada por plaquetas activadas y células endoteliales. Participa en la adhesión entre plaquetas, leucocitos y endotelio, y puede contribuir a procesos de tromboinflamación, activación neutrofílica y formación de NETs.

En este estudio, la carga de microcoágulos se correlacionó con marcadores como:

  • P-selectina, relacionada con activación plaquetaria y/o endotelial.
  • FGF-2, relacionado con angiogénesis y remodelado vascular.
  • HB-EGF, relacionado con reparación, proliferación y respuesta endotelial.

Esto sugiere que los microcoágulos no serían un hallazgo aislado, sino parte de un patrón más amplio de activación vascular, plaquetaria e inflamatoria.

La interpretación debe ser prudente: una P-selectina elevada no demuestra por sí sola la presencia de microcoágulos, pero sí puede indicar un estado de activación plaquetaria o endotelial. En el contexto del Covid Persistente, este hallazgo encaja con una hipótesis tromboinflamatoria.


8. Activación de neutrófilos y NETosis

Otro hallazgo relevante fue el aumento de marcadores relacionados con NETosis.

Los neutrófilos son células inmunitarias que pueden liberar estructuras llamadas NETs, o trampas extracelulares de neutrófilos. Estas redes pueden ayudar a atrapar patógenos, pero también pueden favorecer inflamación vascular, daño endotelial y fenómenos trombóticos.

En el estudio se observó:

  • Aumento del ADN libre circulante en Covid Persistente frente a controles: p = 0,0033.
  • Aumento muy significativo de la NETosis espontánea ex vivo en neutrófilos de pacientes con Covid Persistente: p < 0,0001.
  • Correlación entre ADN libre circulante y proteínas como SAA y SAP, relacionadas con inflamación y estructuras amiloides.

Esto conecta tres elementos relevantes:

  • Microcoágulos.
  • Inflamación amiloide.
  • Activación neutrofílica.

9. Spike, complejos inmunes y daño endotelial

El estudio también incluyó experimentos in vitro para explorar un posible mecanismo.

Los autores observaron que:

  • La proteína Spike aislada no parecía dañar claramente el endotelio en ese modelo.
  • Los complejos inmunes formados por Spike y anticuerpos sí podían activar neutrófilos.
  • Los neutrófilos activados inducían NETosis.
  • Esa NETosis se asociaba con daño de células endoteliales humanas.
  • También se observó aumento de la permeabilidad de la barrera endotelial.

El modelo propuesto sería:

Complejos Spike-anticuerpo → activación de neutrófilos → NETosis → daño endotelial y aumento de permeabilidad vascular.

Este punto es importante porque no plantea necesariamente que la Spike actúe sola como tóxico directo, sino que podría formar parte de un proceso inmunológico más complejo mediado por anticuerpos, neutrófilos y endotelio.


10. Otros estudios similares

Este artículo encaja con una línea creciente de estudios que relacionan Covid Persistente con microcoágulos, activación plaquetaria, endotelio, complemento y NETosis.

10.1. Thierry / Pretorius et al., 2025: microcoágulos y NETs

Un estudio publicado en Journal of Medical Virology en 2025 analizó la relación entre microcoágulos y NETs en Covid Persistente.

Los autores encontraron que:

  • Los microcoágulos circulantes están estructuralmente asociados con NETs.
  • La cantidad de microcoágulos está elevada en pacientes con Covid Persistente.
  • Los marcadores de NETosis se relacionan con el tamaño y número de microcoágulos.

Este trabajo es muy parecido al estudio de Pediatric Research en la parte de microcoágulos y neutrófilos, aunque el artículo de 2026 añade población joven, biomarcadores endoteliales y experimentos de daño endotelial.

10.2. Buonsenso et al., 2024: plaquetas activadas en niños con Covid Persistente

Un estudio pediátrico publicado en The Pediatric Infectious Disease Journal en 2024 analizó la activación plaquetaria en niños con Covid Persistente.

El estudio comparó:

  • 14 niños con Covid Persistente.
  • 14 controles sanos.

Los autores analizaron marcadores de activación plaquetaria mediante citometría de flujo, incluyendo:

  • P-selectina / CD62P.
  • CD63.
  • PAC-1.

Este trabajo es relevante porque, aunque no mide microcoágulos, sí apoya la existencia de activación plaquetaria en Covid Persistente pediátrico. Por tanto, complementa el estudio de 2026, donde la P-selectina aparece vinculada a la carga de microcoágulos.

10.3. Cervia-Hasler et al., 2024: complemento, coagulación y tromboinflamación

El estudio de Cervia-Hasler et al., publicado en Science en 2024, identificó una firma inmunológica en Long COVID activo caracterizada por alteraciones del complemento, coagulación, plaquetas y tromboinflamación.

Los autores observaron que el Long COVID activo se asociaba con:

  • Disregulación del sistema del complemento terminal.
  • Activación de las vías alternativa y clásica del complemento.
  • Alteraciones en coagulación.
  • Signos de activación plaquetaria.
  • Aumento de agregados monocito-plaqueta.

Este estudio no midió microcoágulos con Thioflavin T, pero es importante porque aporta una visión sistémica de tromboinflamación en Long COVID activo.

10.4. Kruger / Pretorius et al., 2022: proteómica de microcoágulos de fibrina-amiloide

Uno de los estudios clave de la hipótesis de microcoágulos fue publicado en Cardiovascular Diabetology en 2022.

Los autores analizaron microcoágulos de fibrina-amiloide en Long COVID/PASC y encontraron moléculas atrapadas dentro de esos depósitos, incluyendo:

  • α2-antiplasmina.
  • Fibrinógeno.
  • Factor von Willebrand.
  • PF4.
  • SAA.

Este hallazgo es importante porque sugiere que los microcoágulos podrían ser resistentes a la fibrinólisis y estar relacionados con inflamación, activación plaquetaria y daño endotelial.

10.5. Pretorius et al., 2022: microcoágulos y plaquetas hiperactivadas

Otro estudio publicado en Cardiovascular Diabetology en 2022 analizó síntomas, comorbilidades, microcoágulos de fibrina-amiloide y patología plaquetaria en personas con Long COVID/PASC.

El estudio incluyó:

  • Datos de 845 pacientes sudafricanos con Long COVID/PASC.
  • Análisis de sangre en 80 pacientes.
  • Evaluación de microcoágulos y patología plaquetaria mediante un sistema de puntuación previamente publicado.

Los autores reportaron microcoágulos de fibrina-amiloide y patología plaquetaria significativa en los casos analizados.

10.6. Kuchler et al., 2023: disfunción endotelial y microcirculación

Un estudio publicado en Angiogenesis en 2023 analizó la función endotelial y la microcirculación en síndrome post-COVID.

Los autores concluyeron que:

  • La disfunción endotelial prolongada es un rasgo del síndrome post-COVID.
  • Las alteraciones de la microcirculación podrían contribuir a los síntomas persistentes.
  • Algunos parámetros vasculares podrían llegar a ser relevantes como biomarcadores clínicos o de seguimiento terapéutico.

Este estudio no se centra en microcoágulos, pero sí refuerza la idea de que el endotelio y la microcirculación pueden estar alterados en Covid Persistente.

10.7. Turner et al., 2023: revisión sobre coagulación y endotelitis trombótica

Una revisión publicada en Trends in Endocrinology & Metabolism en 2023 sintetizó la hipótesis de que Long COVID puede implicar alteraciones de coagulación, inflamación endotelial, plaquetas hiperactivadas y microcoágulos fibrinaloides.

Los autores plantean que estos mecanismos podrían converger en una especie de endotelitis trombótica, con afectación de vasos sanguíneos y coagulación como posible vía común para múltiples síntomas del Covid Persistente.


11. Cómo se integran estos hallazgos

La imagen conjunta que emerge de estos estudios es la de un posible eje patológico formado por:

  • Persistencia antigénica o complejos inmunes, en algunos pacientes.
  • Activación de neutrófilos y NETosis.
  • Activación plaquetaria, con marcadores como P-selectina, PF4 o CD62P.
  • Alteración endotelial, con cambios en moléculas de adhesión, angiogénesis y permeabilidad vascular.
  • Microcoágulos de fibrina-amiloide, potencialmente resistentes a la degradación.
  • Alteración de la microcirculación y posible hipoperfusión tisular.

Este modelo podría ayudar a explicar síntomas como:

  • Fatiga intensa.
  • Disnea.
  • Dolor u opresión torácica.
  • Intolerancia ortostática.
  • Palpitaciones.
  • Niebla mental.
  • Frialdad distal.
  • Empeoramiento post-esfuerzo.

Sin embargo, todavía no está demostrado que los microcoágulos sean la causa única o principal del Covid Persistente. Probablemente sean una pieza más dentro de un cuadro más amplio que incluye inmunidad, sistema nervioso autónomo, metabolismo energético, reactivaciones virales, inflamación y alteraciones vasculares.


12. Implicaciones clínicas

El estudio aporta datos interesantes, pero no implica que todos los pacientes deban recibir anticoagulantes o antiagregantes. Los propios autores advierten que no se puede asumir que tratar los microcoágulos con anticoagulación sea seguro o eficaz sin ensayos clínicos adecuados.

Desde el punto de vista clínico, estos hallazgos podrían justificar estudiar mejor marcadores de activación vascular y plaquetaria, como:

  • Marcadores de activación plaquetaria: P-selectina, PF4, β-tromboglobulina, CD62P plaquetario.
  • Marcadores endoteliales: vWF, factor VIII, ICAM-1, VCAM-1, E-selectina.
  • Marcadores de coagulación: fibrinógeno, dímero D, tromboelastografía o ROTEM.
  • Marcadores de NETosis: cfDNA, MPO-DNA, elastasa neutrofílica.
  • Detección directa de microcoágulos: Thioflavin T + microscopía fluorescente.

Aun así, muchas de estas pruebas siguen siendo de investigación y no forman parte del diagnóstico clínico estándar de Covid Persistente.


13. Limitaciones del estudio

El artículo tiene varias limitaciones importantes:

  • Tamaño muestral reducido. Aunque los resultados son interesantes, se necesita replicación en cohortes mayores.
  • Ausencia de grupo post-COVID recuperado. Comparar con controles sanos no permite saber si los hallazgos son específicos del Covid Persistente o también aparecen tras COVID recuperado.
  • Diseño transversal. No permite saber si los microcoágulos y la activación neutrofílica son causa, consecuencia o marcador acompañante.
  • Técnicas no estandarizadas clínicamente. La detección de microcoágulos con Thioflavin T no es todavía una prueba diagnóstica rutinaria.
  • No demuestra eficacia terapéutica. El estudio no prueba tratamientos ni permite concluir que anticoagulantes, antiagregantes u otros fármacos sean beneficiosos.

14. Conclusión

El estudio de Pediatric Research publicado en abril de 2026 aporta evidencia de que niños, adolescentes y adultos jóvenes con Covid Persistente pueden presentar un perfil vascular e inmunológico alterado, caracterizado por microcoágulos de fibrina-amiloide, P-selectina elevada, activación neutrofílica, NETosis y signos de daño endotelial.

Su principal aportación es integrar varias piezas que ya habían aparecido en estudios previos de adultos: microcoágulos, plaquetas, endotelio, neutrófilos y tromboinflamación. Además, lo hace en población joven, lo que reduce la probabilidad de que estos hallazgos se deban simplemente a envejecimiento o enfermedad cardiovascular previa.

En conjunto, este trabajo refuerza la idea de que una parte del Covid Persistente puede tener una base vascular, plaquetaria e inmunotrombótica. Aun así, estos hallazgos deben interpretarse con prudencia: todavía no existe una prueba clínica estándar para microcoágulos ni un tratamiento validado específicamente dirigido a ellos.


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