Cuando hablamos de hidratación solemos pensar en beber más agua o tomar «electrolitos». Sin embargo, desde el punto de vista fisiológico, hidratarse no significa únicamente introducir líquido en el organismo. También importa cómo se absorbe ese líquido, cuánto sodio contiene, cómo se distribuye entre los distintos compartimentos corporales y hasta qué punto el riñón es capaz de conservar el agua.

Esta diferencia puede ser especialmente relevante en personas con disautonomía, POTS, Covid Persistente o Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC), donde pueden coexistir alteraciones del control vascular, intolerancia ortostática, bajo volumen circulante efectivo o dificultades para mantener una perfusión adecuada al ponerse de pie.

Además, algunas personas presentan sed intensa, poliuria u orina muy diluida. En estos casos es importante diferenciar un problema de volumen circulante de una alteración específica de la regulación renal del agua.

Por todo ello, agua, bebidas deportivas, preparados de electrolitos, agua con sal y soluciones de rehidratación oral (SRO u ORS, por sus siglas en inglés) no son necesariamente equivalentes.


1. Electrolitos y suero de rehidratación oral: ¿cuál es la diferencia?

Los electrolitos son minerales con carga eléctrica que participan en numerosas funciones fisiológicas. Los principales relacionados con la hidratación son:

  • Sodio: Principal catión del líquido extracelular y fundamental para mantener el volumen extracelular.
  • Potasio: Principal catión intracelular y esencial para la función neuromuscular.
  • Cloruro: Acompaña al sodio y participa en el equilibrio osmótico y ácido-base.
  • Magnesio y calcio: Importantes para numerosos procesos celulares, aunque no son los principales responsables de la expansión del volumen extracelular.

El problema es que la palabra «electrolitos» engloba productos con composiciones muy diferentes.

Un preparado deportivo puede contener pequeñas cantidades de sodio junto con magnesio, potasio y edulcorantes. Otro producto puede aportar cantidades mucho mayores de sodio. Ambos pueden comercializarse como electrolitos.

Una solución de rehidratación oral (SRO/ORS), en cambio, está formulada específicamente para favorecer la absorción intestinal de agua y electrolitos.

La fórmula de baja osmolaridad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contiene aproximadamente por litro:

ComponenteCantidad
Sodio75 mmol/L
Glucosa75 mmol/L
Cloruro65 mmol/L
Potasio20 mmol/L
Citrato10 mmol/L
Osmolaridad total245 mOsm/L

Esta formulación fue desarrollada fundamentalmente para prevenir y tratar la deshidratación asociada a diarrea y otras pérdidas gastrointestinales. Por tanto, no debe interpretarse automáticamente como la fórmula ideal para cualquier persona con POTS o disautonomía.


2. Por qué la combinación de sodio y glucosa favorece la absorción de agua

Una de las claves del funcionamiento de las soluciones de rehidratación oral se encuentra en el intestino delgado.

En la membrana de los enterocitos existe un transportador denominado SGLT1 (sodium-glucose linked transporter 1), capaz de transportar conjuntamente sodio y glucosa desde la luz intestinal hacia las células.

De forma simplificada:

Glucosa + sodio → SGLT1 → absorción intestinal → movimiento de agua

El agua acompaña a la absorción de solutos siguiendo los gradientes osmóticos.

Por eso, una solución que combina adecuadamente sodio, glucosa y agua puede favorecer una absorción intestinal muy eficiente.

Sin embargo, esto no significa que el sodio necesite obligatoriamente glucosa para absorberse. El intestino dispone de otros mecanismos de transporte de sodio y agua.

La particularidad de una ORS es que aprovecha específicamente el cotransporte sodio-glucosa para potenciar la rehidratación.

Por este mismo motivo, añadir simplemente azúcar, miel o zumo a una bebida con electrolitos no reproduce necesariamente una ORS. La cantidad y el tipo de carbohidratos importan, y una concentración excesiva de azúcares puede aumentar demasiado la osmolaridad de la bebida.


3. ¿Cuánto sodio aporta realmente un suero oral?

Este es uno de los datos más importantes a la hora de comparar productos.

La fórmula ORS de baja osmolaridad de la OMS contiene:

75 mmol de sodio por litro.

Cada mmol de sodio equivale aproximadamente a 23 mg, por lo que:

75 × 23 ≈ 1.725 mg de sodio por litro.

Esto equivale aproximadamente a 4,4 gramos de sal (NaCl) por litro.

Es importante distinguir entre sodio y sal, porque no son cantidades equivalentes.

Como aproximación:

1 g de sodio ≈ 2,5 g de sal

y

1 g de sal ≈ 400 mg de sodio.

Por eso, leer simplemente «500 mg» en una etiqueta no es suficiente: hay que comprobar si el fabricante está hablando de sodio, cloruro sódico o una mezcla total de minerales.

También hay que tener en cuenta el volumen de dilución.

Por ejemplo:

500 mg de sodio en 500 ml = 1.000 mg/L

mientras que:

500 mg de sodio en 1 litro = 500 mg/L

La concentración final es el doble en el primer caso.


4. Agua, electrolitos, bebidas deportivas y ORS: comparación práctica

No existe una única bebida ideal para todas las situaciones.

TipoSodioGlucosaObjetivo principal
AguaMuy bajo o nuloNoAporte de agua
Bebida deportivaBajo-variableHabitualmente síEjercicio y sudoración
Electrolitos sin azúcarMuy variableNoReposición mineral
ORS/SROAlto y definidoRehidratación
Agua + salAjustableNoAporte de agua y sodio
Cápsulas/tabletas de sal + aguaAjustableNoIncrementar el aporte de sodio

Por tanto, no puede determinarse si un producto es adecuado simplemente porque aparezca la palabra «electrolitos» en el envase.

Los datos más importantes que conviene revisar son:

  • Sodio por dosis.
  • Sodio por litro una vez preparado.
  • Cantidad de glucosa o dextrosa.
  • Hidratos de carbono totales.
  • Volumen de agua recomendado para la dilución.
  • Potasio.
  • Osmolaridad, cuando el fabricante la proporciona.

El magnesio puede tener otras funciones fisiológicas interesantes, pero no sustituye al sodio cuando el objetivo es aumentar el volumen extracelular.


5. Por qué beber mucha agua no siempre soluciona el problema

El organismo mantiene la osmolaridad plasmática dentro de un intervalo relativamente estrecho.

Cuando una persona ingiere una gran cantidad de agua, el riñón puede aumentar la eliminación de agua libre para evitar una dilución excesiva del plasma.

Por tanto, beber más y más agua no significa necesariamente conseguir una mayor expansión sostenida del volumen circulante.

Esto adquiere especial importancia cuando aparecen:

  • Sed excesiva.
  • Micciones muy frecuentes.
  • Poliuria.
  • Nicturia.
  • Orina persistentemente muy diluida.
  • Mareo o taquicardia al ponerse de pie.

Sin embargo, estos síntomas pueden tener causas diferentes.

Una persona puede presentar intolerancia ortostática por alteraciones cardiovasculares y otra puede presentar un trastorno específico de la regulación del agua.

Por eso es importante no asumir que:

Orina clara = falta de sodio.

Tampoco una sensación persistente de sed significa necesariamente que la solución sea beber cantidades cada vez mayores de agua.


6. POTS y disautonomía: sodio, líquidos y volumen circulante

Al ponerse de pie, una cantidad importante de sangre se desplaza hacia las extremidades inferiores y el territorio esplácnico.

El organismo normalmente compensa este fenómeno mediante vasoconstricción, cambios en la frecuencia cardíaca y otros mecanismos autonómicos.

En el POTS y otras formas de intolerancia ortostática, esta compensación puede ser insuficiente o anómala.

En determinados pacientes pueden existir:

  • Menor retorno venoso.
  • Reducción de la precarga cardíaca.
  • Alteraciones del tono vascular.
  • Hipovolemia relativa.
  • Acumulación excesiva de sangre en extremidades o territorio esplácnico.
  • Taquicardia compensatoria.

Por este motivo, aumentar conjuntamente el aporte de líquidos y sodio constituye una de las principales estrategias no farmacológicas utilizadas en determinados pacientes con POTS.

El consenso de expertos del National Institutes of Health (NIH) sobre POTS recoge como objetivos habituales aproximadamente 2-3 litros de agua al día y 8-10 gramos de sal (NaCl) al día, aunque estas cantidades deben individualizarse y todavía no se ha establecido cuál es la ingesta óptima de sodio para todos los pacientes.

El consenso de la Heart Rhythm Society también contempla, en pacientes seleccionados, una ingesta de hasta 2-3 litros de agua y 10-12 gramos de NaCl al día.

Estas cantidades se refieren a gramos de sal (NaCl), no gramos de sodio.

Por ejemplo:

10 g de sal ≈ 4 g de sodio.

Estas recomendaciones terapéuticas para determinados pacientes con POTS son diferentes de las recomendaciones poblacionales de limitar el sodio destinadas a prevenir hipertensión y enfermedad cardiovascular.

Además, no deben aplicarse automáticamente a todas las personas con POTS. La presión arterial, función renal, enfermedades concomitantes, medicación y balance de líquidos pueden modificar considerablemente las necesidades individuales.


7. ¿Qué evidencia existe sobre las soluciones ORS en POTS?

Existe evidencia experimental de que una solución de rehidratación oral puede producir efectos hemodinámicos beneficiosos en POTS.

Un estudio publicado en The Journal of Pediatrics evaluó el efecto agudo de una ORS en jóvenes con POTS sometidos a estrés ortostático.

Los investigadores observaron una mejoría de la tolerancia ortostática y de determinados parámetros relacionados con el flujo cerebral después de la administración de la solución.

Esto resulta fisiológicamente plausible: una ORS proporciona simultáneamente agua, sodio y glucosa, facilitando una rápida absorción intestinal.

Sin embargo, hay que interpretar estos resultados con prudencia.

El estudio fue pequeño y evaluó fundamentalmente efectos agudos, por lo que no demuestra que una determinada ORS sea el tratamiento óptimo a largo plazo para todas las personas con POTS.

La fórmula de la OMS, además, fue diseñada principalmente para tratar la deshidratación gastrointestinal y no específicamente para el POTS.

Por tanto, en POTS el aspecto fundamental puede no ser simplemente «tomar ORS», sino conseguir una estrategia individualizada que proporcione cantidades apropiadas de agua y sodio.


8. ¿Suero oral, electrolitos o agua con sal: cuál elegir?

La elección depende fundamentalmente del objetivo.

Deshidratación por diarrea o vómitos

Una solución de rehidratación oral correctamente formulada tiene una ventaja fisiológica clara porque está específicamente diseñada para reponer agua y electrolitos y aprovechar el transporte sodio-glucosa.

Ejercicio, calor o sudoración

Un preparado convencional de electrolitos puede ser suficiente, siempre que reponga adecuadamente las pérdidas producidas.

POTS o intolerancia ortostática

Puede ser importante aumentar conjuntamente sodio y líquidos, pero la cantidad adecuada debe individualizarse.

Una ORS puede resultar útil en determinadas circunstancias, pero no es obligatorio utilizar exactamente la fórmula de la OMS para conseguir un mayor aporte de sodio y agua.

Poliuria y orina extremadamente diluida

No conviene asumir que la solución consiste simplemente en beber más agua o tomar más electrolitos.

Hay que investigar por qué el riñón está produciendo grandes cantidades de orina diluida.

Tratamiento con desmopresina

La situación es diferente porque la desmopresina disminuye la eliminación renal de agua.

En este contexto, aumentar indiscriminadamente los líquidos puede resultar contraproducente.


9. Orina muy diluida, poliuria y vasopresina

La concentración de la orina depende en gran medida de la arginina-vasopresina (AVP), tradicionalmente denominada hormona antidiurética o ADH.

Cuando aumenta la necesidad de conservar agua, la vasopresina actúa sobre el riñón aumentando la reabsorción de agua y permitiendo producir una orina más concentrada.

Los síndromes de poliuria-polidipsia incluyen principalmente:

  • Deficiencia de arginina-vasopresina, anteriormente denominada diabetes insípida central.
  • Resistencia a arginina-vasopresina, anteriormente denominada diabetes insípida nefrogénica.
  • Polidipsia primaria.

Una orina clara aislada no permite diagnosticar ninguno de estos trastornos.

El primer paso es determinar si existe poliuria real y si esa poliuria es hipotónica.

Entre las pruebas que pueden utilizarse se encuentran:

PruebaUtilidad
Volumen de orina de 24 horasConfirma la magnitud de la diuresis
Osmolaridad urinariaDetermina la concentración de la orina
Osmolaridad plasmáticaValora el estado osmótico sistémico
Sodio plasmáticoAyuda a valorar el balance de agua
GlucosaPermite detectar una posible diuresis osmótica
Calcio y potasioSus alteraciones pueden afectar a la concentración urinaria
Función renalEvalúa la capacidad renal
CopeptinaMarcador estable relacionado con la secreción de AVP

La copeptina ha mejorado considerablemente el diagnóstico diferencial de los síndromes de poliuria-polidipsia.

Sin embargo, su interpretación depende del contexto y del protocolo empleado. En determinados casos se utilizan pruebas estimuladas con solución salina hipertónica o arginina para diferenciar una deficiencia de AVP de una polidipsia primaria.

Por tanto, POTS, hipovolemia y alteraciones de vasopresina son fenómenos diferentes, aunque puedan coexistir en una misma persona.


10. Desmopresina: una precaución especialmente importante

La desmopresina es un potente fármaco antidiurético que reproduce determinadas acciones de la vasopresina y reduce la eliminación renal de agua.

Esto modifica considerablemente la estrategia de hidratación.

Cuando una persona toma desmopresina, aumentar indiscriminadamente el consumo de agua, bebidas o soluciones de rehidratación puede favorecer una retención excesiva de agua.

El resultado puede ser una disminución del sodio plasmático o hiponatremia, que en casos graves puede convertirse en una complicación importante.

Por ello, las recomendaciones generales de aumentar líquidos utilizadas en algunos pacientes con POTS no deben trasladarse automáticamente a una persona tratada con desmopresina.

Entre los posibles síntomas de hiponatremia se encuentran:

  • Cefalea.
  • Náuseas o vómitos.
  • Aumento rápido de peso.
  • Debilidad.
  • Somnolencia o letargo.
  • Confusión.
  • Calambres o espasmos musculares.

Los casos graves pueden producir manifestaciones neurológicas importantes.

La cantidad de líquidos y sodio en personas tratadas con desmopresina debe establecerse de forma individualizada y, cuando corresponda, acompañarse de controles de sodio plasmático y otros parámetros del balance hídrico.


11. Más sodio no significa necesariamente mejor hidratación

Otro error frecuente consiste en pensar que, si algo de sodio ayuda, cuanto más sodio se tome mejor.

No necesariamente.

La respuesta depende de múltiples factores:

  • Cantidad total de sodio.
  • Cantidad total de agua.
  • Concentración de la bebida.
  • Osmolaridad.
  • Función renal.
  • Presión arterial.
  • Pérdidas gastrointestinales o por sudor.
  • Regulación hormonal del agua y del sodio.
  • Medicamentos.
  • Enfermedades concomitantes.

Existe además una diferencia fundamental entre las recomendaciones poblacionales de sodio destinadas a prevenir enfermedad cardiovascular y las estrategias terapéuticas individualizadas utilizadas en determinados pacientes con POTS o hipovolemia.

Una ingesta elevada de sodio no debe generalizarse a toda la población.

Hay que tener especial precaución en personas con:

  • Insuficiencia renal.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hipertensión no controlada.
  • Edemas importantes.
  • Enfermedad hepática avanzada.
  • Alteraciones del sodio plasmático.
  • Tratamientos que modifican el equilibrio de agua y electrolitos.

12. Cómo comparar correctamente dos productos de electrolitos

Antes de elegir un producto conviene ignorar temporalmente las afirmaciones comerciales del envase y revisar directamente su composición.

1. Mirar el sodio

Es probablemente el dato más importante cuando el objetivo es favorecer el volumen extracelular.

2. Calcular el sodio por litro

No basta con comparar los miligramos «por sobre».

Hay que considerar en cuánto líquido se diluyen.

La fórmula es sencilla:

Sodio por litro = sodio de la dosis ÷ volumen preparado en litros

Por ejemplo:

500 mg en 500 ml = 1.000 mg/L

mientras que:

500 mg en 1 litro = 500 mg/L

3. Comprobar si contiene glucosa

La glucosa puede favorecer el cotransporte intestinal de sodio mediante SGLT1.

Los edulcorantes sin calorías proporcionan sabor dulce, pero no sustituyen fisiológicamente a la glucosa en este mecanismo.

4. Revisar los hidratos de carbono totales

Más azúcar no significa necesariamente mejor hidratación.

Una concentración excesiva puede aumentar demasiado la osmolaridad de la solución.

5. No centrarse únicamente en potasio y magnesio

Son electrolitos importantes, pero una bebida rica en magnesio y potasio puede contener muy poco sodio.

Si el objetivo es aumentar el volumen extracelular, el contenido real de sodio es especialmente relevante.


Conclusión

Los electrolitos y las soluciones de rehidratación oral no son equivalentes.

Una bebida puede contener potasio, magnesio y pequeñas cantidades de sodio y comercializarse como «electrolitos», mientras que una ORS utiliza concentraciones concretas de sodio y glucosa para favorecer de forma eficiente la absorción intestinal de agua y sales.

En POTS y otras formas de disautonomía, aumentar el aporte de líquidos y sodio constituye una estrategia no farmacológica reconocida para determinados pacientes. Los consensos clínicos contemplan cantidades de líquidos y sal considerablemente superiores a las recomendaciones poblacionales habituales, aunque deben individualizarse y todavía existen incertidumbres sobre la cantidad óptima.

También existe evidencia preliminar de que las soluciones de rehidratación oral pueden mejorar de forma aguda la tolerancia ortostática en POTS, pero esto no significa que la ORS de la OMS sea necesariamente la fórmula óptima para su utilización crónica.

Por otra parte, una producción persistentemente elevada de orina muy diluida requiere estudiar otras posibilidades. Los síndromes de poliuria-polidipsia relacionados con la arginina-vasopresina son diferentes de la hipovolemia asociada al POTS y requieren una evaluación específica.

Finalmente, las recomendaciones de aumentar líquidos deben aplicarse con especial cautela en personas tratadas con desmopresina, porque una ingesta excesiva de agua puede favorecer retención hídrica e hiponatremia.

Por tanto, el objetivo no debería ser simplemente «beber más» o «tomar más electrolitos», sino utilizar la combinación adecuada de agua y solutos para la situación fisiológica concreta de cada persona.


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Una respuesta a «Electrolitos y sueros de rehidratación oral: por qué no todas las fórmulas hidratan igual»

  1. Avatar de Marina Zapata
    Marina Zapata

    Excelente el contenido de información en la página web,estaba confundida respeto a cual de los dos componentes le ayudaría más a mi cuerpo.
    La información es clara y con datos precisos.

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