La frecuencia cardíaca no funciona como un metrónomo. Incluso cuando una persona está descansando y mantiene aproximadamente las mismas pulsaciones por minuto, el tiempo que transcurre entre un latido y el siguiente cambia constantemente.

Esta variación se conoce como variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) —HRV, por sus siglas en inglés—. Lejos de ser necesariamente una irregularidad negativa, cierta variabilidad refleja la capacidad del organismo para adaptar rápidamente el funcionamiento cardiovascular a la respiración, la postura, el sueño, el ejercicio y otras demandas fisiológicas.

En diferentes investigaciones sobre Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) y Covid Persistente se han descrito alteraciones de la VFC y de otros parámetros de regulación cardiovascular compatibles con una disfunción del sistema nervioso autónomo.

Sin embargo, esto no significa que todas las personas afectadas tengan necesariamente una VFC baja ni que exista una cifra capaz de diagnosticar estas enfermedades.

De hecho, probablemente sea más correcto hablar de una regulación autonómica alterada que simplemente de una “VFC baja”.


1. ¿Qué es la variabilidad de la frecuencia cardíaca?

La VFC representa las pequeñas diferencias en la duración de los intervalos entre latidos consecutivos.

Por ejemplo, una persona puede presentar una frecuencia cardíaca media de 60 pulsaciones por minuto sin que transcurra exactamente un segundo entre todos sus latidos.

Un intervalo podría durar 0,94 segundos, el siguiente 1,03 segundos y otro 0,98 segundos.

Estas oscilaciones están moduladas, entre otros mecanismos, por el sistema nervioso autónomo.

De manera simplificada, podemos distinguir:

  • Sistema nervioso simpático, implicado en la movilización de recursos ante demandas físicas o fisiológicas.
  • Sistema nervioso parasimpático, especialmente a través del nervio vago, que participa en procesos relacionados con el descanso y la recuperación.

Ambos sistemas interactúan de manera dinámica.

Por ello, la VFC puede considerarse una ventana indirecta hacia determinados aspectos de la regulación autonómica cardiovascular.

Una mayor VFC en reposo suele asociarse, en determinados contextos, con una mayor flexibilidad autonómica.

Una VFC reducida puede indicar una regulación menos flexible, pero no permite conocer por sí sola cuál es la causa.


2. ¿Qué parámetros se utilizan para medir la VFC?

La VFC no es una única cifra.

Existen numerosos métodos matemáticos para analizar las diferencias entre los intervalos de los latidos.

RMSSD

El RMSSD analiza los cambios rápidos entre intervalos consecutivos.

Está especialmente influido por la modulación parasimpática y es uno de los parámetros más utilizados en registros cortos y dispositivos portátiles.

SDNN

El SDNN representa la desviación estándar de los intervalos normales entre latidos y proporciona información sobre la variabilidad global durante el periodo analizado.

Su interpretación depende enormemente de la duración del registro.

Por ejemplo, un SDNN calculado durante cinco minutos no puede compararse directamente con otro obtenido mediante un Holter de 24 horas.

HF

La banda de alta frecuencia (HF) está estrechamente relacionada con la respiración y con la modulación vagal cardíaca.

LF y cociente LF/HF

Históricamente se ha interpretado el cociente LF/HF como una medida del equilibrio entre actividad simpática y parasimpática.

Actualmente esta interpretación se considera demasiado simplificada.

La banda LF está influida por múltiples procesos, incluidos la regulación de la presión arterial y el barorreflejo, por lo que LF/HF no debe entenderse simplemente como un “medidor de predominio simpático”.

Las recomendaciones clásicas para el análisis de VFC ya señalaban la importancia de estandarizar duración, condiciones de registro y métodos de análisis.


3. ¿Qué se ha observado en la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica?

Las alteraciones autonómicas llevan décadas investigándose en la EM/SFC.

En 2019 se publicó una revisión sistemática y metaanálisis que reunió 64 estudios que comparaban parámetros cardíacos autonómicos entre personas con EM/SFC y controles sanos.

Los investigadores encontraron, entre otras alteraciones:

  • mayor frecuencia cardíaca en reposo;
  • mayor respuesta cardíaca durante determinadas pruebas ortostáticas;
  • menor frecuencia cardíaca máxima durante el ejercicio;
  • menor componente HF de la VFC en reposo;
  • mayor cociente LF/HF.

En conjunto, los resultados fueron interpretados como evidencia de una regulación autonómica cardíaca alterada en EM/SFC.

No obstante, existía considerable variabilidad entre estudios y no todas las variables estaban alteradas en todos los pacientes.

Otro estudio publicado en 2020 evaluó a 45 mujeres con EM/SFC y 25 controles sanos.

Las pacientes mostraron una reducción de varios parámetros temporales y frecuenciales de VFC. Además, un menor RMSSD y otros indicadores autonómicos se asociaron con mayor intensidad de la fatiga.

Los autores plantearon que la alteración autonómica podría contribuir a la gravedad sintomática, aunque este tipo de estudio no permite demostrar causalidad.

Por tanto, la evidencia disponible respalda que la alteración autonómica es frecuente en EM/SFC, pero no existe un único perfil de VFC que caracterice a todos los pacientes.


4. ¿Qué se ha observado en el Covid Persistente?

También se han descrito alteraciones de la regulación autonómica cardiovascular en personas con Covid Persistente.

Sin embargo, aquí es especialmente importante diferenciar entre estudios individuales y el conjunto de la evidencia.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 incluyó 11 estudios y 1.162 participantes, de los cuales 593 presentaban condición post-Covid.

El análisis encontró una tendencia hacia una menor VFC en Covid Persistente.

Sin embargo, las diferencias agrupadas no alcanzaron significación estadística para:

  • SDNN;
  • RMSSD;
  • cociente LF/HF.

Además, la heterogeneidad entre estudios fue moderada o alta y nueve de los once trabajos incluidos presentaban un riesgo de sesgo elevado.

Por tanto, este metaanálisis no permite afirmar que todas las personas con Covid Persistente tengan una VFC significativamente menor que los controles.

Lo que sí sugiere es que existe una señal compatible con alteraciones de la función autonómica neurocardíaca en determinados subgrupos de pacientes.


5. La postura puede revelar alteraciones que no aparecen en reposo

Un aspecto particularmente interesante es que la disfunción autonómica puede hacerse más evidente cuando el organismo debe responder a un desafío fisiológico.

Un estudio publicado en Scientific Reports en junio de 2026 evaluó a 39 personas con Covid Persistente y 22 controles durante una prueba de mesa basculante.

Los pacientes mostraron una respuesta autonómica diferente durante la posición vertical, acompañada de alteraciones en determinados parámetros de VFC y en la regulación de la presión arterial.

Curiosamente, el patrón observado no consistió simplemente en una mayor activación simpática.

Durante la fase vertical se detectó una respuesta simpática atenuada, junto con una adaptación autonómica alterada al estrés ortostático.

Este hallazgo es importante porque demuestra que hablar de un simple “exceso de simpático” puede ser demasiado simplista.

Dependiendo del paciente y de la situación fisiológica, puede existir una combinación de hiperactivación compensatoria, respuesta insuficiente frente a determinados estímulos o alteraciones del barorreflejo.


6. ¿Por qué puede alterarse la VFC?

No existe una única explicación.

En EM/SFC y Covid Persistente podrían intervenir simultáneamente diferentes mecanismos.

Alteraciones de la modulación autonómica

Una disminución de determinadas influencias parasimpáticas o cambios en la respuesta simpática pueden modificar los intervalos entre latidos.

Pero la regulación autonómica no puede reducirse a una simple competición entre “simpático” y “parasimpático”.

Intolerancia ortostática

Al ponerse de pie, una parte importante de la sangre se desplaza hacia las extremidades inferiores y la circulación esplácnica.

El organismo debe reaccionar rápidamente:

  • aumentando el tono vascular;
  • modificando la frecuencia cardíaca;
  • manteniendo la presión arterial;
  • conservando una perfusión cerebral adecuada.

En presencia de POTS, hipotensión ortostática, hipovolemia relativa o alteraciones vasculares, estas respuestas pueden cambiar sustancialmente.

Barorreflejo

Los barorreceptores detectan cambios en la presión arterial y ajustan continuamente la actividad autonómica.

Una regulación barorrefleja alterada puede afectar tanto la presión arterial como la VFC.

Inflamación y activación inmunitaria

Las señales inflamatorias pueden modificar la comunicación entre el sistema inmunitario, el cerebro y el sistema nervioso autónomo.

Se han propuesto como posibles mecanismos relacionados con la disautonomía tanto en EM/SFC como en Covid Persistente.

No obstante, todavía no puede determinarse cuánto contribuye cada mecanismo a la alteración de la VFC.

Regulación vascular y volumen circulante

Un volumen sanguíneo efectivo reducido o una alteración de la vasoconstricción pueden aumentar la necesidad de compensación cardiovascular.

Esto podría contribuir a mantener una frecuencia cardíaca más elevada o modificar la dinámica autonómica.

Sueño

Durante determinadas fases del sueño aumenta normalmente la modulación parasimpática.

El sueño fragmentado, el dolor, las alteraciones respiratorias o los despertares frecuentes pueden reducir la VFC nocturna.

Este factor es especialmente relevante cuando se interpretan datos de relojes y anillos inteligentes.


7. La respiración modifica directamente la VFC

Uno de los principales componentes de la variabilidad cardíaca de corto plazo está relacionado con la respiración.

En términos generales, la frecuencia cardíaca:

  • aumenta ligeramente durante la inspiración;
  • disminuye durante la espiración.

Este fenómeno recibe el nombre de arritmia sinusal respiratoria.

Por este motivo, modificar conscientemente la velocidad de la respiración puede producir cambios muy importantes en la VFC en pocos minutos.

Esto tiene una consecuencia importante:

una subida inmediata de la VFC durante ejercicios respiratorios no demuestra necesariamente que se haya corregido la disautonomía subyacente.

Parte del cambio puede ser simplemente consecuencia directa del patrón respiratorio utilizado.


8. La VFC baja no significa necesariamente “estrés psicológico”

Esta es probablemente una de las interpretaciones más problemáticas de algunas aplicaciones comerciales.

Una VFC reducida puede producirse durante situaciones de estrés emocional, pero también debido a:

  • infección;
  • fiebre;
  • inflamación;
  • dolor;
  • falta de sueño;
  • deshidratación;
  • ejercicio;
  • hipovolemia;
  • intolerancia ortostática;
  • alteraciones respiratorias;
  • determinados medicamentos;
  • cambios hormonales.

En otras palabras, el dispositivo detecta un cambio fisiológico, pero no conoce su causa.

En una persona con EM/SFC o Covid Persistente puede existir un considerable estrés fisiológico incluso encontrándose emocionalmente tranquila.

Por ello, interpretar automáticamente una VFC baja como ansiedad o estrés psicológico resulta incorrecto.


9. ¿Existe relación entre la VFC y el malestar postesfuerzo?

El malestar postesfuerzo (PEM) es uno de los síntomas cardinales de la EM/SFC y aparece también en una proporción de personas con Covid Persistente.

Consiste en un empeoramiento desproporcionado de los síntomas después de una actividad física, cognitiva, emocional, sensorial u ortostática que supera la capacidad disponible del organismo.

Puede aparecer inmediatamente, pero frecuentemente presenta un componente retardado.

En algunas personas, alrededor de estos episodios pueden observarse:

  • disminución de la VFC;
  • aumento de la frecuencia cardíaca en reposo;
  • peor recuperación nocturna;
  • alteración del sueño;
  • aumento de la respuesta cardíaca ante esfuerzos pequeños.

Pero la VFC no constituye actualmente un detector validado de PEM.


10. Un estudio de 2026 encontró que la VFC matutina puede anticipar empeoramientos

Un estudio especialmente interesante publicado en npj Digital Medicine en marzo de 2026 analizó información de 4.244 personas con enfermedades crónicas complejas.

Los participantes realizaban cada mañana una medición de 60 segundos mediante fotopletismografía y posteriormente registraban síntomas como fatiga, niebla mental y episodios de empeoramiento o crashes.

Los investigadores observaron que, dentro de una misma persona:

  • una frecuencia cardíaca matutina más elevada;
  • y una VFC matutina más baja

se asociaban con un mayor empeoramiento sintomático posteriormente durante ese mismo día.

Añadir los datos fisiológicos a los síntomas del día anterior mejoró modestamente la capacidad predictiva de los modelos.

Este resultado es particularmente interesante porque el valor informativo procedía de comparar cada persona consigo misma, en lugar de establecer un único valor normal para toda la población.

Sin embargo, el estudio no demuestra que una reducción de la VFC cause el empeoramiento ni permite afirmar que detecte específicamente PEM.

Debe interpretarse como un posible biomarcador digital de fluctuaciones fisiológicas individuales.


11. ¿Puede utilizarse la VFC para hacer pacing?

Potencialmente puede aportar información adicional.

El pacing consiste en adaptar las demandas físicas, cognitivas, emocionales y ortostáticas a la capacidad disponible con el objetivo de reducir el riesgo de desencadenar PEM.

La VFC podría utilizarse junto con:

  • frecuencia cardíaca en reposo;
  • síntomas al despertar;
  • calidad del sueño;
  • tolerancia ortostática;
  • actividad realizada durante los días anteriores;
  • presencia de infecciones;
  • menstruación;
  • cambios de medicación.

Por ejemplo, una disminución persistente respecto a la VFC habitual acompañada de mayor frecuencia cardíaca en reposo y empeoramiento sintomático podría indicar un periodo de peor recuperación.

Sin embargo, una lectura aislada tiene poca utilidad.

Tampoco debería permitirse que un algoritmo determine automáticamente cuánta actividad debe realizar una persona.

La percepción sintomática y la evolución clínica continúan siendo fundamentales.


12. ¿Son fiables los relojes y anillos?

Depende del dispositivo y de las condiciones de medición.

Electrocardiograma

El ECG mide directamente la actividad eléctrica del corazón y permite determinar con precisión los intervalos entre latidos.

Continúa siendo la referencia para una medición cardíaca clínica precisa.

Bandas pectorales

Algunas bandas registran señales eléctricas similares a un ECG simplificado y pueden proporcionar mediciones bastante precisas de los intervalos RR en reposo.

Relojes y anillos

La mayoría de relojes y anillos utilizan fotopletismografía (PPG).

Una fuente de luz detecta pequeños cambios de volumen sanguíneo periférico producidos por cada pulsación.

El algoritmo utiliza esas señales para estimar el intervalo entre pulsos.

La medición puede verse afectada por:

  • movimiento;
  • contacto insuficiente del sensor;
  • temperatura cutánea;
  • perfusión periférica;
  • artefactos;
  • posición del dispositivo.

Por ello, los dispositivos de consumo son especialmente útiles para analizar tendencias longitudinales, más que para interpretar una medición aislada como si fuera un análisis clínico.


13. ¿Por qué Garmin, Oura, Whoop o Apple pueden mostrar cifras diferentes?

Porque no todos utilizan el mismo método.

Pueden variar:

  • el momento de la noche en que realizan las mediciones;
  • la duración de las ventanas analizadas;
  • los algoritmos de eliminación de artefactos;
  • el parámetro utilizado;
  • la forma de presentar los resultados.

Algunos muestran directamente RMSSD.

Otros realizan transformaciones estadísticas.

Otros integran la VFC dentro de índices propietarios de recuperación o estrés.

Por tanto:

una VFC de 30 ms en un dispositivo no siempre es directamente comparable con 30 ms obtenidos mediante otro sistema.


14. ¿Cuál es una VFC normal?

No existe una única cifra normal aplicable a todo el mundo.

La VFC depende de numerosas variables:

  • edad;
  • genética;
  • condición física;
  • frecuencia cardíaca basal;
  • hora del día;
  • postura;
  • respiración;
  • medicamentos;
  • duración del registro;
  • calidad del sueño;
  • enfermedades;
  • actividad física previa.

Dos personas pueden encontrarse perfectamente estables con valores muy diferentes.

Por ello, en seguimiento doméstico suele ser mucho más informativo observar:

la desviación respecto a la propia línea basal.

Por ejemplo, puede tener mayor importancia que una persona pase de una VFC nocturna habitual de 45 ms a 25 ms durante varios días que el hecho de que otra persona tenga habitualmente 25 ms encontrándose estable.


15. ¿Cómo registrar la VFC de manera más útil?

Para comparar correctamente los datos conviene mantener condiciones similares.

Idealmente:

  1. Utilizar siempre el mismo dispositivo.
  2. Comparar mediciones realizadas aproximadamente a la misma hora.
  3. Utilizar la misma postura.
  4. Evitar movimiento durante registros cortos.
  5. Registrar también la frecuencia cardíaca.
  6. Anotar síntomas.
  7. Observar tendencias de varios días o semanas.
  8. Registrar cambios de medicación.
  9. Anotar infecciones, menstruación o circunstancias excepcionales.
  10. Interpretar conjuntamente actividad previa, sueño y síntomas.

Una tendencia suele aportar mucha más información que una lectura aislada.


16. ¿Puede mejorarse la VFC?

Una VFC baja no debería considerarse una enfermedad independiente que haya que “subir” a toda costa.

El objetivo debería ser identificar, cuando sea posible, qué circunstancias están modificando la regulación autonómica.

Dependiendo de cada persona, puede ser relevante abordar:

  • intolerancia ortostática;
  • volumen circulante;
  • trastornos del sueño;
  • dolor;
  • problemas respiratorios;
  • infecciones intercurrentes;
  • medicamentos;
  • sobreesfuerzo;
  • PEM.

Las técnicas de respiración lenta o biofeedback pueden aumentar determinados parámetros de VFC durante o después de la sesión.

Esto no significa necesariamente que hayan corregido el proceso fisiopatológico responsable de una disautonomía.

Del mismo modo, no debería recomendarse ejercicio progresivo simplemente con el objetivo de aumentar la VFC en pacientes que experimentan PEM.


17. Principales limitaciones de la investigación

La literatura sobre VFC presenta importantes problemas metodológicos.

Los estudios utilizan:

  • registros de diferente duración;
  • distintos dispositivos;
  • diferentes posturas;
  • respiración libre o controlada;
  • criterios diagnósticos diferentes;
  • distintos grados de gravedad;
  • horarios diferentes;
  • métodos estadísticos no equivalentes.

Además, medicamentos capaces de modificar la frecuencia cardíaca o la actividad autonómica no siempre se controlan adecuadamente.

Esto explica en parte por qué los resultados de distintos estudios pueden parecer contradictorios.

También debemos recordar que una misma enfermedad puede producir diferentes fenotipos autonómicos.

Una persona con POTS hiperadrenérgico, otra con hipotensión ortostática y otra con una respuesta simpática insuficiente durante la bipedestación podrían presentar patrones diferentes pese a compartir un diagnóstico de Covid Persistente o EM/SFC.


18. ¿Es la VFC un biomarcador de EM/SFC o Covid Persistente?

Por el momento, no.

No existe:

  • un punto de corte diagnóstico;
  • un patrón exclusivo de estas enfermedades;
  • una sensibilidad y especificidad suficientes;
  • ni una metodología estandarizada capaz de diferenciarlas de otras patologías.

Numerosas enfermedades, infecciones y situaciones fisiológicas pueden modificar la VFC.

Por tanto, una VFC baja no permite diagnosticar EM/SFC ni Covid Persistente.

Lo que sí puede representar es una señal objetiva complementaria de alteración de la regulación autonómica.


19. Conclusión

La variabilidad de la frecuencia cardíaca constituye una herramienta interesante para estudiar uno de los sistemas que parecen estar alterados tanto en la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica como en el Covid Persistente: la regulación autonómica cardiovascular.

En EM/SFC, revisiones sistemáticas han identificado alteraciones consistentes en varios parámetros de frecuencia cardíaca y VFC, aunque no existe un único patrón presente en todos los pacientes.

En Covid Persistente, los estudios individuales también han identificado alteraciones autonómicas, especialmente durante desafíos como la bipedestación, pero el metaanálisis disponible muestra una señal más heterogénea y no permite afirmar que todos los pacientes presenten una reducción significativa de RMSSD o SDNN.

Por tanto, probablemente sea más apropiado hablar de disregulación autonómica que simplemente de “baja VFC”.

La mayor utilidad práctica de los dispositivos portátiles podría encontrarse en otro lugar: utilizar a cada persona como su propio control.

Observar conjuntamente la evolución de:

  • VFC;
  • frecuencia cardíaca;
  • sueño;
  • actividad;
  • postura;
  • síntomas;
  • y episodios de PEM

puede permitir detectar patrones individuales que no serían visibles mediante una única medición clínica.

La investigación publicada en 2026 empieza precisamente a apuntar en esta dirección: la VFC podría no convertirse en un biomarcador diagnóstico universal, pero sí formar parte de un conjunto de biomarcadores digitales longitudinales capaces de reflejar cambios fisiológicos dentro de cada paciente.


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