Una revisión sistemática publicada en 2025 reunió los resultados de 118 estudios sobre el flujo sanguíneo cerebral, la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica y la intolerancia ortostática. Sus conclusiones respaldan que una proporción importante de las personas con EM/SFC presenta una regulación anormal del riego cerebral, especialmente al permanecer sentadas o de pie.

El mareo, la dificultad para pensar, la debilidad, la visión borrosa o la sensación de desmayo al mantenerse erguido son síntomas frecuentes en la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica —EM/SFC—.

Aunque tradicionalmente estos síntomas se han relacionado con alteraciones de la presión arterial o de la frecuencia cardiaca, cada vez existe más evidencia de que el problema puede encontrarse también en la cantidad de sangre que llega al cerebro.

Una revisión sistemática publicada en 2025 en la revista Journal of Translational Medicine analizó conjuntamente la evidencia disponible sobre el flujo sanguíneo cerebral en personas con EM/SFC, intolerancia ortostática o ambas condiciones [1].


1. ¿Qué estudiaron los investigadores?

La revisión sistemática de Christopoulos y colaboradores, publicada en 2025 en Journal of Translational Medicine [1], trató de responder a tres preguntas principales:

  • ¿Está reducido el flujo sanguíneo cerebral en la EM/SFC?
  • ¿Está reducido en las personas con intolerancia ortostática?
  • ¿La combinación de EM/SFC e intolerancia ortostática produce una reducción adicional del flujo cerebral?

Para ello, los autores realizaron una búsqueda en PubMed, MEDLINE, Embase y la Biblioteca Cochrane, incluyendo estudios publicados hasta el 14 de febrero de 2025.

Tras examinar 14.928 publicaciones, seleccionaron 118 estudios, que reunían en conjunto a 9.185 participantes. La edad media era de aproximadamente 39 años y el 73,8 % de la muestra estaba formada por mujeres [1].

Los trabajos incluidos se dividieron en tres grupos:

  • 26 estudios centrados en la EM/SFC.
  • 81 estudios sobre diferentes formas de intolerancia ortostática.
  • 11 estudios que analizaron conjuntamente la EM/SFC y la intolerancia ortostática.

2. ¿Qué es el flujo sanguíneo cerebral?

El flujo sanguíneo cerebral es la cantidad de sangre que llega al cerebro durante un periodo determinado. Esta sangre transporta oxígeno, glucosa y otros nutrientes imprescindibles para que las neuronas puedan funcionar correctamente.

El organismo dispone de mecanismos de autorregulación cerebral que intentan mantener relativamente estable este flujo, incluso cuando cambiamos de postura.

Al pasar de estar tumbados a sentados o de pie, parte de la sangre se desplaza hacia las piernas y el abdomen por efecto de la gravedad. En una persona sana, el sistema nervioso autónomo compensa rápidamente este desplazamiento mediante cambios en:

  • El tono de los vasos sanguíneos.
  • La frecuencia cardiaca.
  • El volumen de sangre expulsado en cada latido.
  • El gasto cardiaco.
  • La resistencia vascular.

Cuando esta compensación resulta insuficiente, puede disminuir la sangre que llega al cerebro y aparecer intolerancia ortostática.


3. Resultados en los estudios de EM/SFC

Entre los 26 estudios centrados específicamente en la EM/SFC incluidos en la revisión de Christopoulos y colaboradores [1]:

  • 12 estudios encontraron una reducción significativa del flujo cerebral frente a los controles sanos.
  • 10 estudios no observaron diferencias estadísticamente significativas.
  • 4 estudios detectaron aumentos del flujo en determinadas regiones cerebrales o circunstancias experimentales.

A primera vista, estos resultados pueden parecer contradictorios. Sin embargo, una parte importante de esta variabilidad puede explicarse por las diferencias entre las técnicas y los protocolos utilizados.

Muchos de los estudios que no encontraron hipoperfusión midieron el flujo mientras los participantes se encontraban tumbados y en reposo. Esta posición reduce el estrés gravitacional y puede ocultar una alteración que solo aparece al sentarse, ponerse de pie o realizar una prueba de inclinación.

Por tanto, la revisión no permite afirmar que todas las personas con EM/SFC tengan permanentemente un flujo cerebral reducido en reposo. Lo que sí indica es que en un subgrupo importante existe una regulación anómala de la circulación cerebral, especialmente ante los cambios posturales.


4. Resultados en la intolerancia ortostática

Los resultados fueron más homogéneos en los estudios sobre intolerancia ortostática.

De los 81 estudios incluidos en este grupo, 56 encontraron una reducción significativa del flujo sanguíneo cerebral frente a los controles, lo que representa aproximadamente el 69 % de los trabajos [1].

Las alteraciones se observaron especialmente durante:

  • La bipedestación.
  • Las pruebas de inclinación.
  • Los cambios posturales.
  • Otras situaciones de estrés ortostático.

La intolerancia ortostática es un término amplio que describe la aparición o el empeoramiento de síntomas al permanecer erguido y su mejoría al sentarse o tumbarse.

Puede incluir, entre otras alteraciones:

  • El síndrome de taquicardia postural ortostática —POTS—.
  • La hipotensión ortostática.
  • La hipotensión ortostática retardada.
  • El síncope vasovagal.
  • La intolerancia ortostática sin cambios diagnósticos en el pulso o la presión arterial.

Este último grupo es especialmente importante. Una persona puede presentar una reducción significativa del flujo cerebral al estar erguida sin cumplir los criterios clásicos de POTS o hipotensión ortostática.


5. EM/SFC e intolerancia ortostática: una combinación especialmente relevante

La revisión incluyó 11 estudios que analizaron específicamente a personas con EM/SFC e intolerancia ortostática [1].

De ellos:

  • 7 estudios encontraron un flujo cerebral inferior al de los controles sanos.
  • 4 estudios no observaron diferencias significativas.

Además, algunos trabajos compararon directamente a pacientes con EM/SFC que presentaban intolerancia ortostática con pacientes que no la presentaban.

En cuatro estudios se observó una reducción adicional del flujo sanguíneo cerebral en las personas que tenían conjuntamente EM/SFC e intolerancia ortostática [1].

Esto sugiere que la intolerancia ortostática puede constituir uno de los principales factores asociados a la hipoperfusión cerebral en la EM/SFC.

No significa necesariamente que sea la única causa de los síntomas cognitivos o neurológicos, pero sí que podría contribuir de forma importante a:

  • El mareo.
  • La debilidad.
  • La niebla mental.
  • La visión borrosa.
  • El empeoramiento al permanecer sentado o de pie.
  • La necesidad de tumbarse.

6. Puede existir hipoperfusión con frecuencia cardiaca y tensión aparentemente normales

Uno de los hallazgos más relevantes es que la medición de la frecuencia cardiaca y la presión arterial puede no ser suficiente para detectar todos los casos de intolerancia ortostática.

En el estudio de van Campen, Verheugt, Rowe y Visser, publicado en 2020 en Clinical Neurophysiology Practice [2], se evaluó a 429 personas con EM/SFC mediante una prueba de inclinación.

El flujo sanguíneo cerebral se calculó utilizando ecografía Doppler extracraneal de las arterias carótidas y vertebrales. Esta técnica permite estimar la cantidad total de sangre que entra en el cerebro.

Durante la prueba, la reducción media del flujo cerebral fue aproximadamente:

  • Del 26 % en el conjunto de pacientes con EM/SFC.
  • Del 7 % en los controles sanos.

Los investigadores consideraron que la caída era anormal en aproximadamente el 90 % de los pacientes [2].

La alteración apareció tanto en quienes presentaban:

  • POTS.
  • Hipotensión ortostática retardada.
  • Una respuesta aparentemente normal de la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Por tanto, algunos pacientes presentaban una hipoperfusión cerebral importante sin cumplir los criterios clásicos de POTS o hipotensión ortostática.

Además, cuanto mayor era la caída del flujo cerebral, mayor era el número de síntomas ortostáticos experimentados durante la prueba [2].

Este resultado ayuda a explicar por qué algunas personas presentan mareo, niebla mental o debilidad intensa durante una prueba de inclinación, aunque el informe pueda considerarse normal si únicamente se analizan el pulso y la tensión arterial.


7. Incluso sentarse puede reducir el flujo cerebral

Las pruebas ortostáticas convencionales pueden resultar demasiado agresivas para las personas con EM/SFC grave o muy grave. Por este motivo, algunos investigadores han estudiado protocolos menos exigentes.

En el estudio de van Campen, Rowe y Visser, publicado en 2020 en la revista Healthcare [3], se evaluó a 100 pacientes con EM/SFC grave que no podían tolerar una prueba convencional de inclinación.

En lugar de colocarlos en una mesa basculante a 70 grados, los investigadores midieron el flujo de las arterias carótidas y vertebrales mientras los participantes pasaban de estar tumbados a permanecer sentados.

Este cambio postural aparentemente leve provocó una reducción media del flujo sanguíneo cerebral del 24,5 % [3].

Los participantes con antecedentes de POTS mostraron una disminución media de aproximadamente el 28,8 %, frente al 22,3 % observado en quienes no tenían antecedentes de POTS.

Por tanto, la cifra del 24,5 % procede específicamente del estudio:

Reductions in Cerebral Blood Flow Can Be Provoked by Sitting in Severe Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome Patients, identificado como la referencia número 3.

Los autores también observaron que la reducción del flujo cerebral se relacionaba con el número de síntomas experimentados al permanecer sentado [3].

Estos resultados muestran que, en los pacientes más graves, sentarse puede constituir por sí mismo un estrés ortostático considerable.


8. Una inclinación suave de 20 grados también puede provocar hipoperfusión

En otro trabajo de los mismos autores, van Campen, Rowe y Visser, publicado en 2020 en Healthcare [4], se estudió a 19 pacientes con EM/SFC grave.

Los participantes fueron sometidos a una prueba de inclinación suave de tan solo 20 grados durante 15 minutos, en lugar del ángulo habitual de aproximadamente 60 o 70 grados.

A pesar de tratarse de un estímulo ortostático relativamente leve, el flujo sanguíneo cerebral descendió de una media de aproximadamente:

  • 617 ml/min antes de la inclinación.
  • 452 ml/min al finalizar la prueba.

Esto equivalía a una reducción media cercana al 27 % [4].

Los 19 participantes cumplieron los criterios establecidos por los investigadores para considerar anormal la caída del flujo cerebral.

La cifra del 27 % procede del estudio:

Cerebral Blood Flow Is Reduced in Severe Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome Patients During Mild Orthostatic Stress Testing: An Exploratory Study at 20 Degrees of Head-Up Tilt Testing, identificado como la referencia número 4.

Estos resultados indican que, en las personas más afectadas, no siempre es necesario realizar una prueba completa a 70 grados para desencadenar una alteración importante del flujo cerebral.


9. ¿Qué síntomas puede producir una reducción del flujo cerebral?

Cuando disminuye el suministro de sangre al cerebro pueden aparecer síntomas como:

  • Mareo o aturdimiento.
  • Sensación de desmayo.
  • Visión borrosa o visión en túnel.
  • Debilidad generalizada.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Dificultad para hablar o encontrar palabras.
  • Problemas de concentración.
  • Alteración de la memoria de trabajo.
  • Sensación de desconexión o confusión.
  • Empeoramiento de la fatiga.
  • Necesidad urgente de sentarse o tumbarse.

La hipoperfusión podría contribuir, por tanto, a la conocida “niebla mental” de la EM/SFC.

No obstante, la disfunción cognitiva de esta enfermedad probablemente sea multifactorial y también podría estar relacionada con alteraciones neuroinmunes, metabólicas, autonómicas, endoteliales y microvasculares.


10. ¿Podría estar relacionada con el malestar post-esfuerzo?

La revisión sistemática de Christopoulos y colaboradores [1] plantea que las alteraciones del flujo cerebral podrían estar conectadas con el malestar post-esfuerzo —PEM—, aunque todavía no existe suficiente evidencia para demostrar una relación causal directa.

Tras una actividad física, cognitiva o emocional, algunas personas con EM/SFC experimentan un empeoramiento tardío y prolongado de sus síntomas.

Durante estos periodos también puede intensificarse la intolerancia ortostática, haciendo más difícil:

  • Permanecer de pie.
  • Sentarse durante periodos prolongados.
  • Mantener una conversación.
  • Realizar tareas cognitivas.
  • Tolerar estímulos sensoriales.

Una reducción prolongada de la perfusión cerebral podría contribuir a la dificultad cognitiva, el agotamiento y la hipersensibilidad posteriores al esfuerzo.

Sin embargo, serán necesarios estudios que midan directamente el flujo cerebral antes, durante y después de provocar el PEM para aclarar esta posible relación.


11. El flujo cerebral puede tardar en recuperarse después de la prueba

La alteración no siempre termina inmediatamente después de volver a tumbarse.

En el estudio de van Campen, Rowe y Visser, publicado en 2021 en Clinical Neurophysiology Practice [5], se evaluó la recuperación del flujo cerebral después de una prueba de inclinación.

Los investigadores volvieron a medir el flujo sanguíneo cerebral cinco minutos después de que los pacientes regresaran a la posición horizontal.

Comprobaron que la recuperación del flujo cerebral era incompleta, aunque el índice cardiaco ya se hubiera aproximado de nuevo a los valores iniciales.

La recuperación tardía no dependía de que el paciente presentara:

  • POTS.
  • Hipotensión ortostática retardada.
  • Una respuesta normal de la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Tampoco se explicaba exclusivamente por la presencia de hipocapnia. En cambio, la lentitud de la recuperación se relacionaba con el grado de gravedad clínica de la EM/SFC [5].

Este hallazgo podría ayudar a explicar por qué algunas personas continúan sintiéndose peor después de haber estado sentadas o de pie, incluso cuando ya han vuelto a tumbarse.

El estudio aparece en la bibliografía como:

Cerebral Blood Flow Remains Reduced After Tilt Testing in Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome Patients [5].


12. ¿Qué mecanismos podrían explicar la hipoperfusión cerebral?

La revisión demuestra la existencia de alteraciones del flujo cerebral en una parte de los pacientes, pero no permite determinar una única causa.

Probablemente intervengan distintos mecanismos cuya importancia puede variar entre personas.

12.1. Reducción del volumen sanguíneo efectivo

Una menor cantidad de sangre circulante puede reducir el retorno venoso hacia el corazón.

Esto disminuye el volumen expulsado en cada latido y puede limitar el aporte sanguíneo al cerebro cuando la persona se pone de pie.

La hipovolemia se ha descrito en algunos pacientes con EM/SFC y trastornos de intolerancia ortostática, aunque no está presente necesariamente en todos.

12.2. Acumulación de sangre en las piernas o el abdomen

Una vasoconstricción insuficiente puede favorecer que una cantidad excesiva de sangre quede retenida en los vasos de las extremidades inferiores o de la circulación abdominal.

Esta acumulación reduce el retorno de sangre al corazón y puede disminuir el gasto cardiaco disponible para mantener el riego cerebral.

12.3. Disminución del gasto cardiaco

Aunque la frecuencia cardiaca aumente para compensar, el volumen expulsado por el corazón en cada latido puede resultar insuficiente.

En algunos pacientes, la reducción del gasto cardiaco durante la inclinación se relaciona estrechamente con la caída del flujo cerebral.

Un estudio posterior de van Campen, Rowe y Visser [7] examinó específicamente la relación entre el gasto cardiaco y el flujo cerebral durante una prueba de inclinación, observando una relación anómala en los pacientes con EM/SFC.

12.4. Alteración de la autorregulación cerebral

Los vasos cerebrales deberían dilatarse o contraerse para mantener un flujo relativamente estable.

Una respuesta autonómica, vascular o endotelial anómala podría dificultar esta compensación y hacer que el cerebro resulte más vulnerable a los cambios de postura.

12.5. Hipocapnia

La respiración excesiva o inadecuadamente regulada puede reducir la concentración de dióxido de carbono en sangre.

El dióxido de carbono es un regulador importante del diámetro de los vasos cerebrales. Cuando disminuye demasiado, puede provocar vasoconstricción cerebral.

Sin embargo, la hipocapnia no parece explicar todos los casos.

En el estudio de van Campen, Rowe y Visser publicado en Physiological Reports [9], también se observaron reducciones anormales del flujo cerebral en pacientes cuyos niveles de dióxido de carbono permanecían dentro de los rangos esperados.

12.6. Disfunción endotelial o microvascular

Las alteraciones en el endotelio —la capa que recubre internamente los vasos sanguíneos— podrían afectar a la distribución del flujo y a la capacidad de los vasos para responder a las necesidades metabólicas.

También podrían intervenir cambios en la microcirculación, la resistencia vascular, el control autonómico de los vasos o la liberación de sustancias vasodilatadoras.

Estas posibilidades son compatibles con la existencia de una enfermedad multisistémica, pero la revisión no demuestra por sí misma cuál de estos mecanismos es predominante.


13. ¿Qué técnicas se utilizaron para medir el flujo cerebral?

Una de las principales dificultades para comparar los estudios es que se emplearon métodos muy distintos.

13.1. Doppler transcraneal

El Doppler transcraneal mide la velocidad de la sangre en determinadas arterias intracraneales.

Es una técnica útil durante las pruebas posturales, pero normalmente asume que el diámetro de la arteria permanece constante.

Si el vaso cambia de calibre, la velocidad puede no reflejar con exactitud el flujo sanguíneo total.

13.2. Doppler extracraneal

El Doppler extracraneal mide tanto la velocidad como el diámetro de las arterias carótidas y vertebrales.

A partir de estos datos puede estimarse la cantidad total de sangre que entra en el cerebro.

Esta fue la técnica utilizada en varios de los estudios de van Campen y colaboradores [2–7]. Puede detectar alteraciones aunque no aparezcan cambios diagnósticos en la frecuencia cardiaca o la presión arterial.

13.3. Resonancia magnética con marcaje arterial

La técnica conocida como arterial spin labeling o ASL utiliza la propia sangre como marcador para estimar la perfusión cerebral.

Permite obtener información regional, pero habitualmente se realiza con el paciente tumbado dentro del equipo.

Por este motivo, puede resultar menos adecuada para detectar alteraciones que aparecen principalmente en posición erguida.

13.4. SPECT

La tomografía computarizada por emisión de fotón único emplea un radiotrazador para estudiar la distribución regional de la perfusión.

Algunos estudios han encontrado áreas de hipoperfusión en la EM/SFC, pero los protocolos y métodos de análisis han variado considerablemente.

13.5. PET

La tomografía por emisión de positrones puede evaluar distintos aspectos del metabolismo y la perfusión cerebral.

Sin embargo, su disponibilidad es limitada y los estudios suelen incluir muestras relativamente pequeñas.

13.6. Espectroscopia de infrarrojo cercano

La NIRS estima cambios en la oxigenación de las zonas superficiales de la corteza cerebral.

Es portátil y puede utilizarse durante la bipedestación, aunque no mide directamente todo el flujo sanguíneo cerebral.


14. ¿Por qué algunos estudios no encontraron alteraciones?

La ausencia de diferencias en determinados trabajos no descarta necesariamente la existencia de un problema de regulación cerebral.

Las discrepancias pueden deberse a:

  • Mediciones realizadas únicamente en posición tumbada.
  • Criterios diagnósticos diferentes para la EM/SFC.
  • Inclusión de pacientes con grados de gravedad distintos.
  • Presencia o ausencia de intolerancia ortostática.
  • Técnicas que miden velocidad, perfusión regional u oxigenación en lugar del flujo total.
  • Diferencias en la hidratación y la ingesta de sal.
  • Uso de medicamentos que afectan a la circulación.
  • Consumo de cafeína.
  • Duración y ángulo de la prueba de inclinación.
  • Utilización de muestras pequeñas.
  • Exclusión de pacientes graves incapaces de completar las pruebas.

La heterogeneidad fue tan elevada que los autores de la revisión [1] no pudieron realizar un metaanálisis ni calcular una cifra única que representara la reducción media del flujo cerebral en toda la población con EM/SFC.


15. ¿La hipoperfusión se debe simplemente al desacondicionamiento?

Durante años se ha atribuido parte de la intolerancia ortostática de la EM/SFC a la inactividad o al desacondicionamiento físico.

Sin embargo, los resultados disponibles no permiten explicar la alteración del flujo cerebral únicamente mediante este mecanismo.

En el estudio de van Campen, Rowe y Visser, publicado en 2021 en Journal of Translational Medicine [6], se compararon las mediciones del flujo cerebral durante una prueba de inclinación con la capacidad aeróbica obtenida mediante una prueba cardiopulmonar de esfuerzo.

Los pacientes fueron clasificados en distintos grupos según el porcentaje del consumo máximo de oxígeno alcanzado.

La reducción anormal del flujo cerebral durante el estrés ortostático apareció en todos los grupos, con independencia del nivel de capacidad aeróbica [6].

Los autores concluyeron que el desacondicionamiento, definido mediante los resultados de la prueba cardiopulmonar, no explicaba la intolerancia ortostática ni la caída del flujo cerebral.

El estudio aparece en la bibliografía como:

Deconditioning Does Not Explain Orthostatic Intolerance in ME/CFS: A Controlled Study of Cerebral Blood Flow During Orthostatic Stress [6].

Esto no significa que una inmovilización prolongada no pueda empeorar determinados parámetros cardiovasculares. Significa que el desacondicionamiento no parece suficiente para explicar por sí solo la magnitud y las características de la alteración encontrada en la EM/SFC.


16. Implicaciones para el diagnóstico

Actualmente, la medición del flujo sanguíneo cerebral no forma parte de las pruebas diagnósticas rutinarias para la EM/SFC.

Sin embargo, la revisión señala que podría aportar información adicional en pacientes con síntomas ortostáticos, especialmente cuando una prueba basada únicamente en la tensión arterial y la frecuencia cardiaca resulta normal.

En el futuro, la incorporación de técnicas de medición del flujo cerebral podría ayudar a:

  • Identificar formas de intolerancia ortostática que actualmente pasan inadvertidas.
  • Objetivar el empeoramiento al adoptar una postura erguida.
  • Valorar la gravedad funcional.
  • Estudiar la respuesta a tratamientos autonómicos o vasculares.
  • Analizar los cambios asociados al malestar post-esfuerzo.
  • Desarrollar biomarcadores fisiológicos de la enfermedad.

No obstante, antes sería necesario estandarizar:

  • Las técnicas de medición.
  • Los valores de referencia.
  • La duración de las pruebas.
  • El ángulo de inclinación.
  • Las condiciones de hidratación y medicación.
  • Los criterios que definen una caída anormal.

17. Limitaciones de la revisión

A pesar de incluir un número elevado de estudios, la revisión presenta limitaciones importantes.

En primer lugar, los artículos utilizaron definiciones distintas de EM/SFC e intolerancia ortostática. Algunos emplearon criterios diagnósticos más amplios que otros, lo que puede haber generado grupos clínicamente diferentes.

En segundo lugar, las técnicas de medición no eran equivalentes. No es lo mismo:

  • Medir la velocidad en una única arteria.
  • Calcular el flujo total de las carótidas y vertebrales.
  • Analizar la perfusión de una región cerebral mediante resonancia.
  • Estimar la oxigenación cerebral mediante NIRS.

También existía una gran variación en:

  • La postura de los participantes.
  • La duración de las pruebas.
  • El ángulo de inclinación.
  • La edad de los participantes.
  • El grado de gravedad.
  • El control de la hidratación.
  • El uso de medicamentos.

Además, muchos trabajos tenían muestras pequeñas.

Las personas con EM/SFC grave o muy grave estaban infrarrepresentadas porque no podían desplazarse a los centros de investigación o tolerar los protocolos habituales.

Finalmente, que dos fenómenos aparezcan asociados no significa necesariamente que uno cause el otro.

La revisión respalda una relación entre la EM/SFC, la intolerancia ortostática y las alteraciones del flujo cerebral, pero no permite determinar qué mecanismo inicia el problema ni si la hipoperfusión es causa, consecuencia o parte de un círculo fisiopatológico más amplio.


18. Conclusión

Esta revisión sistemática reúne una de las recopilaciones más amplias publicadas hasta el momento sobre el flujo sanguíneo cerebral en la EM/SFC y la intolerancia ortostática.

Los resultados no demuestran que todas las personas con EM/SFC tengan una hipoperfusión cerebral constante.

Sin embargo, sí respaldan que un número importante presenta una respuesta anormal del flujo cerebral, especialmente al:

  • Sentarse.
  • Ponerse de pie.
  • Permanecer erguido.
  • Someterse a una prueba de inclinación.

La evidencia es particularmente consistente cuando existe intolerancia ortostática.

Además, la reducción del flujo puede aparecer incluso en personas que no cumplen los criterios habituales de POTS o hipotensión ortostática.

Por tanto, una frecuencia cardiaca y una presión arterial aparentemente normales no garantizan que el cerebro esté recibiendo un flujo adecuado durante la postura erguida.

Este hallazgo puede ayudar a comprender síntomas tan característicos como:

  • El mareo.
  • La debilidad.
  • La niebla mental.
  • La visión borrosa.
  • La sensación de desmayo.
  • La necesidad de tumbarse.

También refuerza la consideración de la EM/SFC como una enfermedad con alteraciones fisiológicas objetivables, y no como una consecuencia exclusiva del desacondicionamiento o de factores psicológicos.

El siguiente paso será desarrollar protocolos estandarizados que permitan medir el flujo cerebral de forma accesible y determinar si esta alteración puede utilizarse como:

  • Biomarcador.
  • Indicador de gravedad.
  • Herramienta diagnóstica complementaria.
  • Medida de respuesta al tratamiento.

19. Referencias

  1. Christopoulos EM, Tantanis D, Huang K, et al. Mapping cerebral blood flow in myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome (ME/CFS) and orthostatic intolerance: insights from a systematic review. Journal of Translational Medicine. 2025;23:963.
    https://doi.org/10.1186/s12967-025-06954-w
  2. van Campen CMC, Verheugt FWA, Rowe PC, Visser FC. Cerebral blood flow is reduced in ME/CFS during head-up tilt testing even in the absence of hypotension or tachycardia: a quantitative, controlled study using Doppler echography. Clinical Neurophysiology Practice. 2020;5:50-58.
    https://doi.org/10.1016/j.cnp.2020.01.003
  3. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. Reductions in cerebral blood flow can be provoked by sitting in severe myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome patients. Healthcare. 2020;8(4):394.
    https://doi.org/10.3390/healthcare8040394
  4. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. Cerebral blood flow is reduced in severe myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome patients during mild orthostatic stress testing: an exploratory study at 20 degrees of head-up tilt testing. Healthcare. 2020;8(2):169.
    https://doi.org/10.3390/healthcare8020169
  5. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. Cerebral blood flow remains reduced after tilt testing in myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome patients. Clinical Neurophysiology Practice. 2021;6:245-255.
    https://doi.org/10.1016/j.cnp.2021.09.001
  6. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. Deconditioning does not explain orthostatic intolerance in ME/CFS: a controlled study of cerebral blood flow during orthostatic stress. Journal of Translational Medicine. 2021;19:193.
    https://doi.org/10.1186/s12967-021-02819-0
  7. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. The cardiac output–cerebral blood flow relationship is abnormal in ME/CFS patients during a tilt test.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39765993/
  8. Khan MS, et al. Cerebral blood flow in orthostatic intolerance. Journal of the American Heart Association. 2025.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12074713/
  9. van Campen CMC, Rowe PC, Visser FC. Influence of end-tidal CO₂ on cerebral blood flow during orthostatic stress in patients with myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome. Physiological Reports. 2023.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10492011/

Este artículo tiene carácter divulgativo. No sustituye la valoración médica individual ni permite diagnosticar hipoperfusión cerebral únicamente a partir de los síntomas.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *