La activación mastocitaria (MCAS, Mast Cell Activation Syndrome) ha cobrado un interés creciente en los últimos años como mecanismo implicado en enfermedades crónicas complejas, entre ellas la encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) y el covid persistente.

Lejos de ser un fenómeno exclusivamente alérgico, el MCAS representa una disregulación inmunológica sistémica, capaz de afectar al sistema nervioso autónomo, al sistema vascular, al eje neuroinmune y al metabolismo energético. La evidencia reciente sugiere que un subgrupo clínicamente relevante de pacientes con EM/SFC presenta un fenotipo mastocitario identificable, con consecuencias diagnósticas y terapéuticas claras.


¿Qué es el MCAS?

El MCAS, también llamado SAM (Síndrome de Activación Mastocitaria) se caracteriza por una activación inapropiada, persistente o excesiva de los mastocitos, con liberación de múltiples mediadores inflamatorios, entre ellos:

  • Histamina
  • Triptasa
  • Prostaglandinas (PGE₂)
  • Leucotrienos
  • Citocinas proinflamatorias, especialmente TNF-α

A diferencia de las alergias clásicas, el MCAS:

  • No siempre es IgE-dependiente
  • Puede activarse por infecciones, inflamación crónica, disautonomía, estrés fisiológico o daño vascular
  • Produce síntomas multisistémicos, fluctuantes y a menudo difíciles de manejar

MCAS clásico vs MCAS asociado a EM/SFC o Covid Persistente

Es fundamental distinguir entre el MCAS clásico y el MCAS observado en determinados subgrupos de EM/SFC o CP, ya que los mecanismos implicados y la respuesta al tratamiento pueden diferir.

En el MCAS clásico, de predominio alérgico o pseudoalérgico, la fisiopatología está dominada por mediadores como la histamina, los leucotrienos, las prostaglandinas y la triptasa. La activación mastocitaria suele estar mediada por mecanismos IgE o no IgE dependientes y responde con relativa frecuencia a antihistamínicos y estabilizadores mastocitarios.

En cambio, en algunos subfenotipos de EM/SFC post-infeccioso, la activación mastocitaria aparece integrada en un entorno inflamatorio crónico, influido por infecciones previas, disfunción autonómica y alteraciones circulatorias. En este contexto, el MCAS actúa como amplificador de síntomas sistémicos, más que como entidad aislada.

Esta distinción explica por qué:

  • El MCAS clásico suele responder adecuadamente a tratamientos mastocitarios convencionales.
  • El MCAS asociado a EM/SFC requiere con frecuencia un abordaje más amplio y personalizado, que tenga en cuenta la inflamación crónica, la intolerancia ortostática y el componente vascular.

Mastocitos, inflamación crónica y respuesta post-infecciosa

En la EM/SFC, los mastocitos no actúan de forma aislada, sino que participan en un circuito inflamatorio complejo:

  • Pueden activarse por antígenos o restos virales persistentes
  • Liberan mediadores como TNF-α, capaces de amplificar su propia activación
  • Interactúan con células inmunes mieloides y linfocíticas
  • Se comunican con la microglía, contribuyendo a la neuroinflamación

Este entorno inflamatorio sostenido puede favorecer daño mitocondrial, alteraciones metabólicas y disfunción vascular, fenómenos descritos en subgrupos de EM/SFC, especialmente en pacientes con intolerancia ortostática.


Evidencia reciente: estudio de Diagnostics (2025)

En 2025, Rohrhofer et al. publicaron en la revista Diagnostics el estudio:

“The Clinical Relevance of Mast Cell Activation in Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome”

Se trata de uno de los trabajos más sólidos hasta la fecha sobre la implicación clínica del MCAS en EM/SFC.

Principales hallazgos

  • Hasta un 25,3 % de los pacientes con EM/SFC cumplían criterios de activación mastocitaria clínicamente relevante
  • La prevalencia de MCAS aumentaba con la duración de la enfermedad
  • El MCAS se asociaba significativamente a:
    • Intolerancia ortostática (OI)
    • Síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS)
    • Mayor carga sintomática y peor funcionamiento global
  • Los pacientes con EM/SFC y MCAS informaron mejor respuesta a tratamientos dirigidos a mastocitos que aquellos sin MCAS

El estudio no propone tratamientos específicos, pero respalda la importancia de estratificar a los pacientes para orientar un manejo más eficaz.


MCAS, sistema vascular y síntomas ortostáticos

Los mastocitos se localizan estratégicamente alrededor de los vasos sanguíneos y pueden influir sobre la permeabilidad vascular y la regulación del tono circulatorio.

En un contexto de inflamación crónica:

  • Aumenta la permeabilidad vascular
  • Se altera la autorregulación del flujo sanguíneo
  • Puede producirse hipoperfusión tisular y cerebral

Esto contribuye a síntomas frecuentes en EM/SFC:

  • Mareo y síncope ortostático
  • Disnea y opresión torácica
  • Niebla mental
  • Sensación de presión o “cerebro inflamado”
  • Empeoramiento al estar de pie o tras esfuerzos mínimos

Tratamiento del MCAS en EM/SFC (enfoque clínico general)

El abordaje terapéutico debe ser escalonado, combinado y personalizado. Tratar únicamente la histamina suele ser insuficiente.

1. Antihistamínicos

  • H1: cetirizina, loratadina/desloratadina, fexofenadina
  • H2: famotidina

Útiles para síntomas digestivos, respiratorios y vasculares.


2. Estabilizadores mastocitarios

  • Cromoglicato sódico
  • Ketotifeno

Especialmente útiles en síntomas gastrointestinales y MCAS post-infeccioso.


3. Modulación de la inflamación crónica

En pacientes seleccionados, puede considerarse la modulación de vías inflamatorias downstream (p. ej., COX-2), siempre bajo supervisión médica.


4. Tratamiento antiviral

Cuando existe evidencia de infección viral persistente, su abordaje puede reducir el estímulo inflamatorio de base.


5. Enfoque vascular

En pacientes con OI o POTS, el abordaje de la disfunción circulatoria puede ser clave para mejorar la tolerancia ortostática y la calidad de vida.


Suplementos como coadyuvantes

Los suplementos no sustituyen al tratamiento médico, pero pueden ser útiles como apoyo:

  • Quercetina, luteolina: estabilización mastocitaria
  • Vitamina C, omega-3: soporte antioxidante e inflamatorio
  • Coenzima Q10, NADH/NMN: soporte energético
  • Intervenciones dietéticas: dieta baja en histamina en fases activas

Conclusión

La activación mastocitaria representa un subfenotipo clínico e inmunológico relevante dentro de la EM/SFC. Su asociación con inflamación crónica, intolerancia ortostática y mayor carga sintomática refuerza la necesidad de estratificar a los pacientes y abandonar enfoques homogéneos.

El estudio de Diagnostics (2025) aporta evidencia sólida de que identificar y abordar el MCAS cuando está presente puede mejorar el manejo clínico y, potencialmente, la evolución de la enfermedad.


Bibliografía

  1. Rohrhofer J., Ebner L., Schweighardt J., Stingl M., Untersmayr E.
    The Clinical Relevance of Mast Cell Activation in Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome.
    Diagnostics. 2025;15(22):2828.
    https://doi.org/10.3390/diagnostics15222828
  2. Afrin L.B., Ackerley M.B., Bluestein L.S.
    Diagnosis of Mast Cell Activation Syndrome: a global consensus.
    Immunology and Allergy Clinics of North America. 2014.
  3. Weinstock L.B., Brook J.B., Myers T.L.
    Mast cell activation symptoms are prevalent in chronic multisystem illness.
    Journal of Translational Medicine. 2021.
  4. Komaroff A.L., Bateman L.
    Will COVID-19 lead to Myalgic Encephalomyelitis/Chronic Fatigue Syndrome?
    Frontiers in Medicine. 2021;7:606824.


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