La taurina suele clasificarse como un aminoácido, aunque en realidad es un β-aminoácido sulfurado que no se incorpora a las proteínas. Se encuentra en concentraciones especialmente elevadas en tejidos con gran actividad metabólica o eléctrica, como corazón, cerebro, retina y músculo.
Participa en numerosos procesos relacionados con la regulación cardiovascular:
- Homeostasis del calcio.
- Estabilización de membranas.
- Osmorregulación celular.
- Neurotransmisión.
- Función mitocondrial.
- Regulación del estrés oxidativo.
- Función endotelial.
- Actividad del sistema nervioso autónomo.
Estas propiedades han despertado interés por su posible utilidad en situaciones donde existe hiperactivación simpática, frecuencia cardiaca elevada o alteraciones de la regulación autonómica.
Esto plantea una cuestión especialmente interesante en POTS, disautonomía, EM/SFC y Covid Persistente:
¿Podría la taurina contribuir a mejorar la regulación autonómica y, secundariamente, la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC)?
La hipótesis tiene fundamento fisiológico, aunque la evidencia clínica directa sigue siendo limitada.
1. VFC, sistema nervioso autónomo y disautonomía
Qué mide realmente la VFC
La variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC o HRV) representa las pequeñas variaciones existentes entre un latido cardiaco y el siguiente.
Un corazón sano no funciona como un metrónomo. Los intervalos entre latidos cambian continuamente en respuesta a:
- Respiración.
- Actividad simpática.
- Actividad parasimpática.
- Presión arterial.
- Postura.
- Sueño.
- Temperatura.
- Actividad física.
- Estrés metabólico.
Una VFC persistentemente baja puede acompañar a estados de mayor carga fisiológica o menor flexibilidad autonómica, pero no equivale directamente a “mucho simpático y poco parasimpático”.
Por ello debe analizarse siempre junto con otros parámetros.
Qué puede ocurrir en la disautonomía
Las disautonomías pueden alterar simultáneamente:
- Frecuencia cardiaca.
- Presión arterial.
- Vasoconstricción periférica.
- Barorreflejo.
- Volumen circulante.
- Catecolaminas.
- Función endotelial.
- Regulación del sistema renina-angiotensina-aldosterona.
En el POTS, además, pueden existir distintos mecanismos.
POTS hiperadrenérgico
Predomina una respuesta simpática o catecolaminérgica excesiva.
POTS neuropático
Existe alteración parcial de los nervios autonómicos responsables de la vasoconstricción.
Hipovolemia
El volumen circulante efectivo puede ser insuficiente.
Alteración vascular
El endotelio o el músculo vascular pueden responder de manera inadecuada al cambio postural.
Esto es importante porque reducir la actividad simpática no siempre es beneficioso.
En algunas personas, el incremento de frecuencia cardiaca y catecolaminas constituye precisamente una compensación necesaria para mantener la presión arterial y la perfusión cerebral cuando están de pie.
2. Cómo podría actuar la taurina sobre el sistema nervioso autónomo
Modulación de la actividad simpática
Uno de los efectos más interesantes de la taurina es su posible capacidad para reducir una actividad simpática excesiva.
En modelos experimentales se ha observado:
- Menor liberación o recambio de noradrenalina.
- Menor respuesta presora.
- Disminución de la hiperactividad simpática.
- Mejor sensibilidad barorrefleja.
En ratas espontáneamente hipertensas, la taurina redujo la respuesta presora y mejoró la sensibilidad del barorreflejo.
Otros experimentos encontraron que la taurina reducía la hiperactividad simpática en animales hipertensos, mientras que en animales control no modificaba de manera significativa la presión arterial ni el recambio de noradrenalina.
Este detalle resulta especialmente interesante porque sugiere que la taurina podría comportarse más como un modulador de una respuesta simpática excesiva que como un inhibidor inespecífico del sistema simpático.
Evidencia en humanos
También existen datos compatibles con este mecanismo en humanos.
En un estudio realizado en hombres jóvenes sanos sometidos a una dieta rica en grasa y colesterol, la suplementación oral con taurina redujo la excreción urinaria de noradrenalina, un resultado interpretado por los investigadores como compatible con una reducción del tono simpático.
También existen estudios clásicos en hipertensión en los que dosis relativamente elevadas de taurina produjeron reducciones de la presión arterial. Una revisión de estos trabajos describe efectos medibles con 6 g diarios durante periodos tan cortos como siete días.
Sin embargo, estas poblaciones no tenían POTS ni otras formas de disautonomía.
Por tanto, los resultados no pueden trasladarse directamente.
El barorreflejo puede ser incluso más importante que la VFC
El barorreflejo permite corregir rápidamente los cambios de presión arterial.
Cuando nos ponemos de pie:
- Parte de la sangre se desplaza hacia piernas y abdomen.
- Disminuye transitoriamente el retorno venoso.
- Los barorreceptores detectan el cambio.
- Aumenta la señal simpática.
- Se produce vasoconstricción.
- Aumenta la frecuencia cardiaca.
- Se mantiene la perfusión cerebral.
Cuando este sistema funciona mal, el organismo puede necesitar una respuesta simpática exagerada para compensarlo.
La capacidad experimental de la taurina para mejorar la sensibilidad barorrefleja podría, en teoría, permitir una regulación cardiovascular más eficiente con menor necesidad de hiperactivación simpática.
Pero todavía no se ha demostrado que la taurina mejore clínicamente el barorreflejo en personas con POTS.
3. Taurina y variabilidad de la frecuencia cardiaca
Esta es probablemente la pregunta más interesante, pero también el punto en el que debemos ser más prudentes.
La taurina posee varios mecanismos capaces de modificar la regulación cardiovascular y autonómica, pero la evidencia clínica directa sobre VFC sigue siendo escasa.
Actualmente no existen ensayos clínicos robustos que demuestren que la taurina aumente de forma consistente la VFC en:
- POTS.
- EM/SFC.
- Covid Persistente.
- Disautonomía en general.
Por ello no sería correcto afirmar:
“La taurina aumenta la VFC.”
La formulación más precisa sería:
La taurina posee mecanismos capaces de modificar la regulación autonómica y podría influir secundariamente sobre la VFC, pero todavía faltan estudios clínicos específicos que lo demuestren.
Por qué podría mejorar indirectamente la VFC
La hipótesis podría representarse así:
Taurina
→ menor hiperactividad simpática
→ mejor regulación barorrefleja
→ menor estrés oxidativo
→ mejor función vascular
→ menor carga cardiovascular
→ mayor flexibilidad autonómica
→ posible aumento de VFC
Esto explicaría por qué un posible efecto sobre la VFC podría ser consecuencia de una mejora más amplia de la regulación cardiovascular y no simplemente de una supuesta “estimulación del nervio vago”.
4. Endotelio, calcio, estrés oxidativo y osmorregulación
La relación entre taurina y disautonomía probablemente no depende de un único mecanismo.
Función endotelial
Uno de los ensayos clínicos más interesantes fue un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en Hypertension.
Participaron 120 personas con prehipertensión, asignadas a recibir taurina o placebo.
La dosis utilizada fue de 1,6 g diarios durante 12 semanas.
La suplementación redujo la presión arterial clínica y ambulatoria y mejoró parámetros de función vascular.
Los descensos medios fueron modestos pero clínicamente medibles, lo que demuestra que la taurina puede ejercer efectos cardiovasculares reales en humanos.
Sin embargo, este mismo resultado introduce una precaución importante cuando hablamos de disautonomía:
los participantes tenían presión arterial elevada, no hipotensión ortostática.
Regulación del calcio
La taurina participa en la homeostasis del calcio intracelular, fundamental para:
- Contracción cardiaca.
- Contracción vascular.
- Excitabilidad neuronal.
- Liberación de neurotransmisores.
- Función muscular.
La regulación del calcio forma parte de los mecanismos propuestos para explicar los efectos cardiovasculares, musculares y citoprotectores de la taurina.
Una mejor homeostasis del calcio podría resultar especialmente relevante cuando existe estimulación adrenérgica elevada.
Estrés oxidativo
La taurina también posee importantes propiedades antioxidantes indirectas.
No funciona únicamente como un antioxidante clásico que neutraliza directamente radicales libres.
Puede modificar procesos celulares y mitocondriales que determinan la generación de especies reactivas de oxígeno.
Esto podría resultar relevante para:
- Endotelio.
- Mitocondrias.
- Neuronas autonómicas.
- Regulación cardiovascular.
- Sensibilidad barorrefleja.
Taurina como osmolito
La taurina es también un importante osmolito orgánico intracelular.
Las células pueden modificar sus concentraciones de taurina para contribuir a regular:
- Volumen celular.
- Equilibrio osmótico.
- Concentraciones iónicas.
- Respuesta frente a cambios de osmolaridad.
Esto resulta especialmente interesante cuando se estudian enfermedades donde pueden coexistir alteraciones en la regulación de agua, sodio y volumen circulante.
Sin embargo, es importante no confundir dos fenómenos distintos:
Taurina como osmolito intracelular ≠ expansión directa del volumen plasmático.
Tomar taurina no equivale a tomar sodio y no puede asumirse que vaya a corregir una hipovolemia.
5. Taurina y mitocondrias: la conexión con el tRNA mitocondrial
Uno de los aspectos menos conocidos de la taurina es su participación directa en la función mitocondrial.
Modificaciones dependientes de taurina del mt-tRNA
Determinados ARN de transferencia mitocondriales contienen nucleósidos modificados que incorporan taurina.
Estas modificaciones se identificaron directamente en tRNA mitocondrial humano y participan en la correcta traducción de proteínas codificadas por el ADN mitocondrial.
Las modificaciones del mt-tRNA son importantes porque la mitocondria necesita traducir correctamente proteínas esenciales de la cadena respiratoria. Revisiones recientes siguen destacando la importancia de estas modificaciones para el correcto funcionamiento de los complejos respiratorios.
Cuando las modificaciones dependientes de taurina son deficientes puede alterarse la traducción mitocondrial.
La secuencia potencial sería:
Menor modificación dependiente de taurina del mt-tRNA
→ traducción mitocondrial menos eficiente
→ menor producción adecuada de proteínas respiratorias
→ alteración de la cadena respiratoria
→ menor producción de ATP
→ mayor estrés oxidativo
La relación entre taurina y salud mitocondrial está suficientemente establecida como para que exista una amplia literatura específica sobre este mecanismo.
Además, estudios celulares recientes sobre determinadas variantes patogénicas del tRNA mitocondrial han observado que la suplementación con taurina puede mejorar la traducción mitocondrial en células de pacientes, aunque este resultado pertenece al contexto de enfermedades mitocondriales genéticas y no puede extrapolarse directamente a EM/SFC o Covid Persistente.
¿Por qué podría importar en la regulación autonómica?
El corazón, el músculo vascular y el sistema nervioso autónomo son tejidos con una elevada dependencia energética.
Podría plantearse una interacción:
Disfunción mitocondrial
→ mayor estrés celular
→ peor respuesta vascular
→ menor eficiencia autonómica
→ mayor activación simpática compensatoria
En ese contexto, la taurina podría intervenir en varios niveles.
Pero todavía no se ha demostrado que suplementar taurina corrija específicamente la disfunción mitocondrial descrita en EM/SFC o Covid Persistente.
6. Absorción, transporte y formulaciones
Existe bastante confusión comercial sobre este punto.
¿Necesita vitamina B6?
No existe evidencia de que la taurina suplementada necesite vitamina B6 para absorberse.
La vitamina B6 participa en diferentes reacciones del metabolismo de aminoácidos y puede influir en las rutas utilizadas por el organismo para producir taurina endógenamente.
Pero esto es diferente de la absorción intestinal de taurina ya formada.
Por tanto:
B6 → puede participar en el metabolismo relacionado con la producción endógena de taurina
no significa:
B6 → necesaria para absorber taurina suplementada.
¿Necesita magnesio?
Tampoco.
Se han estudiado conjuntamente taurina y magnesio debido a posibles efectos complementarios sobre función vascular y estrés oxidativo. Por ejemplo, existe investigación humana y animal utilizando ambos nutrientes conjuntamente.
Pero estos resultados no demuestran que el magnesio sea necesario para absorber taurina ni que la taurina sea necesaria para introducir magnesio dentro de las células.
Son moléculas con mecanismos fisiológicos distintos.
Cómo se absorbe realmente la taurina
La taurina dispone de sistemas específicos de transporte intestinal.
En epitelio intestinal humano se han identificado dos transportadores particularmente relevantes:
- TauT/SLC6A6, dependiente de sodio y cloro.
- PAT1/SLC36A1, acoplado a protones.
La coexistencia funcional de ambos sistemas en el intestino humano se demostró experimentalmente.
Una vez absorbida, la entrada de taurina a diferentes células depende en gran medida de TauT/SLC6A6, cuya expresión puede regularse según el tejido y las condiciones fisiológicas.
Esto plantea una cuestión interesante:
la concentración intracelular de taurina depende no solo de cuánto ingerimos, sino también de cuánto pueden captar y retener las células.
¿Hay que tomarla con sodio?
TauT utiliza el gradiente electroquímico de sodio y cloro.
Pero esto no significa que sea necesario añadir sal a la dosis de taurina para que se absorba.
El organismo mantiene normalmente los gradientes iónicos necesarios para que estos transportadores funcionen.
No existen ensayos clínicos que demuestren que acompañar la taurina de agua con sal o electrolitos aumente su eficacia clínica.
¿Existe alguna formulación superior?
Actualmente no existe evidencia clínica convincente de que una formulación especial sea superior a la taurina convencional.
No se ha demostrado una ventaja relevante de:
- Taurina liposomal.
- Taurina de liberación prolongada.
- Taurina combinada con vitamina B6.
- Taurina combinada con magnesio.
- Formulaciones propietarias de “alta absorción”.
Gran parte de la evidencia clínica disponible se ha obtenido simplemente administrando taurina oral convencional.
Polvo frente a cápsulas
Ambas formulaciones son razonables.
Taurina en polvo
Ventajas:
- Permite ajustar fácilmente la dosis.
- Suele ser más económica por gramo.
- Puede contener menos excipientes.
- Facilita incrementos pequeños de dosis.
Taurina en cápsulas
Ventajas:
- Mayor comodidad.
- Dosis estandarizada.
- Fácil transporte.
- No requiere medir el polvo.
No existe evidencia de que una proporcione mejores efectos sobre VFC o sistema nervioso autónomo.
¿Y el taurato de magnesio?
El taurato de magnesio combina magnesio y taurato.
Puede resultar útil cuando se desean simultáneamente ambos compuestos.
Sin embargo, no existe evidencia de que proporcione una taurina más biodisponible que la taurina libre convencional.
Además, cuando se intenta estudiar específicamente el efecto de la taurina sobre VFC o disautonomía, utilizar taurina aislada ofrece una ventaja:
permite saber mejor qué sustancia está produciendo el efecto.
7. Dosis habituales, dosis estudiadas y seguridad
La cantidad de taurina utilizada en investigación varía considerablemente según el objetivo.
Dosis habituales en suplementos
Muchos suplementos de taurina proporcionan aproximadamente 500 mg–1.000 mg por cápsula, mientras que el formato en polvo permite ajustar cantidades con mayor precisión.
De forma orientativa, en suplementación pueden encontrarse cantidades como:
- 500 mg/día: dosis baja.
- 1 g/día: dosis habitual en suplementos.
- 1,5–2 g/día: rango intermedio.
- 3 g/día: cantidad utilizada en bastantes estudios humanos.
- 6 g/día: dosis elevada empleada en determinados ensayos clínicos.
Estas categorías son simplemente orientativas y no representan una pauta médica universal.
Qué dosis se han utilizado en estudios cardiovasculares
Uno de los mejores ensayos clínicos utilizó:
1,6 g/día durante 12 semanas
en personas con prehipertensión, observándose mejoría de presión arterial y función vascular.
Otros estudios clásicos utilizaron aproximadamente:
6 g/día
durante periodos relativamente cortos y observaron reducciones de presión arterial en determinados pacientes hipertensos.
Un metaanálisis específicamente dedicado a la taurina oral concluyó que, globalmente, la suplementación se asociaba con una reducción modesta de la presión arterial en reposo, aunque las dosis, duración y poblaciones variaban entre estudios.
¿Existe una dosis óptima?
Actualmente no.
No existe una dosis validada específicamente para:
- Aumentar la VFC.
- POTS.
- Hipotensión ortostática.
- EM/SFC.
- Covid Persistente.
Por tanto, no puede afirmarse que 1 g, 2 g o 3 g sean una “dosis terapéutica” para disautonomía.
¿Más dosis significa más efecto?
No necesariamente.
Los transportadores de taurina son regulables y la relación entre cantidad ingerida y concentración intracelular no tiene por qué ser completamente lineal.
Además, en la disautonomía existe otra consideración importante:
si parte del efecto de la taurina consiste en reducir actividad simpática o presión arterial, aumentar mucho la dosis podría no ser deseable en una persona con hipotensión.
¿Es mejor dividir la dosis?
No existen ensayos que demuestren que dividir la taurina en dos o tres tomas sea superior específicamente para mejorar la VFC.
Sin embargo, repartir una cantidad diaria puede tener algunas ventajas prácticas:
- Evitar concentrar una dosis alta de una sola vez.
- Facilitar la tolerancia.
- Permitir observar diferencias entre el efecto diurno y nocturno.
- Facilitar una titulación progresiva.
Por ejemplo, una cantidad total de 2 g diarios podría administrarse como 1 g + 1 g, pero esto debe interpretarse como una estrategia práctica y no como una pauta validada para POTS.
Seguridad y cantidades altas
En general, la taurina ha mostrado un buen perfil de seguridad en estudios humanos.
Una evaluación de EFSA señaló un nivel observado como seguro de 6 g/persona/día, aproximadamente equivalente a 100 mg/kg/día para una persona de 60 kg.
Esto es importante interpretarlo correctamente:
6 g/día no es una dosis recomendada.
Es un nivel de exposición considerado seguro dentro de la evaluación realizada por EFSA.
Que una cantidad haya mostrado seguridad no significa que sea necesaria, más eficaz o adecuada para una persona con disautonomía.
Cuándo tener mayor precaución
Conviene ser especialmente prudente cuando existe:
- Hipotensión basal.
- Hipotensión ortostática.
- Presíncope o síncope.
- Hipovolemia marcada.
- Tratamiento antihipertensivo.
- Fármacos que reducen la frecuencia cardiaca.
- Enfermedad renal importante.
- Uso simultáneo de múltiples tratamientos que modifiquen el sistema nervioso autónomo.
8. Horario: ¿mañana, noche, en ayunas o con comida?
No existe evidencia convincente de que la taurina necesite administrarse obligatoriamente:
- En ayunas.
- Con comida.
- Por la mañana.
- Por la noche.
La taurina convencional puede absorberse adecuadamente por vía oral mediante sus transportadores intestinales específicos.
¿Por qué algunas personas la toman por la noche?
La taurina participa en la regulación de la excitabilidad neuronal y algunas personas describen un efecto subjetivamente relajante.
Pero la taurina no debe considerarse un sedante convencional.
Si el objetivo es observar un posible efecto sobre VFC nocturna, lo importante desde un punto de vista experimental sería mantener:
- Una dosis estable.
- Una hora estable.
- Un patrón de cena similar.
- Una rutina de sueño similar.
Esto facilita distinguir una tendencia real de la enorme variabilidad normal de la VFC.
9. Cómo evaluar si realmente está mejorando la VFC
Una sola noche no permite sacar conclusiones.
La VFC puede cambiar considerablemente en función de:
- Calidad del sueño.
- Hora de la cena.
- Cantidad de comida.
- Cafeína.
- Alcohol.
- Ejercicio.
- PEM.
- Estrés.
- Infecciones.
- Ciclo menstrual.
- Medicamentos.
- Temperatura.
- Frecuencia respiratoria.
- Duración del sueño.
Por ello sería preferible comparar tendencias durante varios días o semanas.
Qué variables observar conjuntamente
Además de la VFC sería útil registrar:
- Frecuencia cardiaca nocturna.
- Frecuencia cardiaca en reposo.
- Frecuencia cardiaca tumbado.
- Frecuencia cardiaca de pie.
- Presión arterial tumbado.
- Presión arterial de pie.
- Mareo.
- Presíncope.
- Palpitaciones.
- Calidad del sueño.
- Horas de sueño.
- Sensación de recuperación.
- PEM del día anterior.
No mirar únicamente la VFC
Este punto es especialmente importante en disautonomía.
Imaginemos que después de introducir taurina ocurre:
VFC ↑
FC ↓
Eso podría parecer favorable.
Pero si simultáneamente aparecen:
TA ↓↓
mareo ↑
presíncope ↑
tolerancia ortostática ↓
el resultado global podría ser negativo.
Por tanto, en disautonomía:
mejor VFC ≠ necesariamente mejor hemodinámica.
10. ¿En qué tipo de disautonomía podría tener más sentido?
Desde un punto de vista puramente mecanístico, la taurina podría resultar más interesante cuando predominan:
- Frecuencia cardiaca elevada.
- Elevada actividad simpática.
- Respuesta catecolaminérgica excesiva.
- POTS con características hiperadrenérgicas.
- VFC persistentemente baja.
- Alteración endotelial.
- Elevado estrés oxidativo.
- Palpitaciones asociadas a hiperactivación autonómica.
La lógica sería:
Taurina
→ menor hiperactividad simpática
→ mejor sensibilidad barorrefleja
→ mejor homeostasis del calcio
→ protección mitocondrial
→ menor estrés oxidativo
→ mejor función vascular
→ posible mejora de la regulación autonómica
Pero el POTS no siempre significa “demasiado simpático”
En muchos pacientes, la respuesta simpática elevada puede ser una compensación secundaria.
Por ejemplo:
Pooling venoso / hipovolemia
→ menor retorno venoso
→ menor volumen sistólico
→ activación simpática
→ taquicardia
En este escenario, reducir exclusivamente la respuesta simpática sin corregir el problema hemodinámico inicial podría empeorar la tolerancia ortostática.
Por eso el fenotipo importa mucho.
11. Taurina en EM/SFC y Covid Persistente
La taurina reúne varias propiedades potencialmente relevantes para estas enfermedades:
Taurina
↓ hiperactividad simpática
↑ regulación barorrefleja
↑ función endotelial
↑ estabilidad del calcio
↑ homeostasis osmótica celular
↑ soporte mitocondrial
↓ estrés oxidativo
→ posible mejora de la regulación cardiovascular
Esto convierte a la taurina en una molécula especialmente interesante desde el punto de vista mecanístico.
Sin embargo, actualmente no existen ensayos clínicos suficientes para considerarla un tratamiento establecido de:
- POTS.
- EM/SFC.
- Covid Persistente.
- Hipotensión ortostática.
- VFC baja.
Su interés en estas condiciones sigue siendo fundamentalmente fisiológico, mecanístico y experimental.
12. Conclusiones
La taurina es mucho más que un ingrediente de las bebidas energéticas.
Interviene en mecanismos directamente relacionados con:
- Sistema nervioso autónomo.
- Barorreflejo.
- Catecolaminas.
- Endotelio.
- Regulación del calcio.
- Osmorregulación.
- Mitocondrias.
- Estrés oxidativo.
Los estudios experimentales muestran que puede reducir una hiperactividad simpática excesiva y mejorar la sensibilidad barorrefleja.
En humanos existen además datos que muestran reducción del tono simpático en determinadas situaciones y mejoría de presión arterial y función vascular.
Su participación directa en las modificaciones de determinados tRNA mitocondriales proporciona además un vínculo molecular entre taurina, traducción mitocondrial, cadena respiratoria y producción de energía.
Pero todavía no se ha demostrado que:
la taurina aumente consistentemente la VFC ni que trate específicamente POTS, EM/SFC o Covid Persistente.
Tampoco existen pruebas de que sea necesario combinarla con vitamina B6, magnesio o formulaciones especiales para mejorar su absorción.
La formulación con mayor respaldo sigue siendo la más sencilla:
taurina oral convencional.
Las dosis utilizadas en investigación humana suelen encontrarse aproximadamente en el rango de 1–6 g diarios, dependiendo de la enfermedad y del estudio, pero no existe una dosis establecida para disautonomía.
Finalmente, existe una precaución especialmente importante:
reducir la actividad simpática no siempre significa mejorar una disautonomía.
Cuando la taquicardia o la activación simpática están compensando hipovolemia, pooling venoso o dificultad para mantener la presión arterial, disminuir esa respuesta podría resultar contraproducente.
Por tanto, la pregunta más interesante no es simplemente:
“¿La taurina aumenta la VFC?”
sino:
“¿Puede la taurina mejorar la eficiencia de la regulación autonómica cuando existe hiperactividad simpática sin perjudicar las respuestas compensatorias necesarias para mantener la presión y la perfusión?”
Responder a esa pregunta requerirá ensayos específicos en POTS, EM/SFC y Covid Persistente.
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