La colchicina es un medicamento antiinflamatorio conocido principalmente por su utilización en la gota, la fiebre mediterránea familiar y la pericarditis. En los últimos años también ha despertado interés en enfermedades caracterizadas por inflamación vascular, activación de neutrófilos y participación del inflamasoma NLRP3.

Estos mecanismos podrían parecer relevantes en el Covid Persistente y en la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica, donde se investigan alteraciones de la inmunidad innata, disfunción endotelial, activación plaquetaria, inmunotrombosis y persistencia de señales inflamatorias.

Sin embargo, una justificación biológica razonable no garantiza que un medicamento produzca una mejoría clínica. En 2025 se publicó el primer ensayo clínico aleatorizado importante que evaluó específicamente la colchicina en personas con Covid Persistente. Sus resultados no demostraron un beneficio general sobre la capacidad funcional, la función respiratoria o los marcadores inflamatorios.

Aviso importante: La colchicina es un medicamento sujeto a prescripción médica y con un margen terapéutico relativamente estrecho. Puede producir toxicidad grave y presentar interacciones potencialmente peligrosas. Este artículo es exclusivamente informativo y no constituye una recomendación médica ni una pauta de tratamiento.


1. ¿Qué es la colchicina?

La colchicina es un alcaloide obtenido originalmente de plantas del género Colchicum. Aunque posee propiedades antiinflamatorias, no actúa como los antiinflamatorios no esteroideos, los corticoides o los antihistamínicos.

Su mecanismo principal consiste en unirse a la tubulina e interferir en la formación y dinámica de los microtúbulos. Estas estructuras forman parte del esqueleto interno de las células y participan en procesos como:

  • El desplazamiento de componentes dentro de la célula.
  • La migración de las células inmunitarias.
  • La adhesión de los leucocitos al endotelio.
  • La secreción de mediadores inflamatorios.
  • La división celular.
  • El ensamblaje de determinados complejos inflamatorios.

La colchicina puede concentrarse en los leucocitos, especialmente en los neutrófilos, y disminuir algunas de sus funciones inflamatorias. Entre sus efectos se han descrito:

  • Reducción de la migración y activación de neutrófilos.
  • Disminución de la adhesión leucocitaria al endotelio.
  • Alteración de la liberación de mediadores inflamatorios.
  • Modulación indirecta del inflamasoma NLRP3.
  • Reducción de la señalización relacionada con interleucina 1 beta.
  • Modulación de determinadas vías de inflamación vascular.

Por ello se considera fundamentalmente un modulador de la inmunidad innata y de la inflamación dependiente de neutrófilos.


2. Colchicina e inflamasoma NLRP3

El inflamasoma NLRP3 es un complejo molecular intracelular que puede activarse ante infecciones, daño celular, estrés oxidativo, cristales, alteraciones mitocondriales y otras señales de peligro.

Cuando NLRP3 se activa, favorece la activación de la caspasa-1 y la maduración de citocinas inflamatorias como:

  • Interleucina 1 beta o IL-1β.
  • Interleucina 18 o IL-18.

También puede favorecer la piroptosis, una forma inflamatoria de muerte celular.

Con frecuencia se afirma que la colchicina es un “inhibidor de NLRP3”. Sin embargo, esta descripción necesita matices. La colchicina no es un inhibidor molecular altamente selectivo diseñado para unirse directamente a NLRP3.

Su efecto parece ser más amplio e indirecto. Al modificar la dinámica de los microtúbulos y diferentes funciones de los neutrófilos, puede dificultar procesos necesarios para el ensamblaje o la activación del inflamasoma.

Por tanto, resulta más exacto decir que la colchicina modula funcionalmente la vía de NLRP3 que afirmar que la bloquea de forma específica y completa.


3. ¿Por qué se planteó para el Covid Persistente?

El interés por la colchicina en el Covid Persistente surgió principalmente de la coincidencia entre sus mecanismos antiinflamatorios y algunas de las alteraciones investigadas después de la infección por SARS-CoV-2.

3.1. Activación persistente de neutrófilos

Los neutrófilos son células esenciales de la inmunidad innata. En determinadas circunstancias pueden liberar redes compuestas por ADN, histonas, enzimas y proteínas antimicrobianas denominadas trampas extracelulares de neutrófilos o NET.

Las NET pueden resultar útiles para contener microorganismos, pero una producción excesiva o una eliminación insuficiente puede contribuir a:

  • Lesión endotelial.
  • Activación de las plaquetas.
  • Activación de la coagulación.
  • Inmunotrombosis.
  • Inflamación vascular.
  • Alteraciones de la microcirculación.

La colchicina reduce determinadas funciones de los neutrófilos y podría disminuir algunos procesos relacionados con la formación o liberación de NET. No obstante, esta acción depende del contexto y no implica que elimine todos los mecanismos de inmunotrombosis.

3.2. Inflamación endotelial

El endotelio recubre el interior de los vasos sanguíneos y participa en la regulación de:

  • El tono vascular.
  • La coagulación.
  • La permeabilidad vascular.
  • La adhesión de leucocitos.
  • La activación plaquetaria.
  • La microcirculación.

En diferentes subgrupos de pacientes con Covid Persistente se han descrito alteraciones de la función endotelial, activación plaquetaria y elevaciones de determinadas moléculas de adhesión.

Debido a su capacidad para modular la interacción entre neutrófilos, leucocitos y endotelio, se planteó que la colchicina podría reducir parte de esta inflamación vascular.

Sin embargo, la colchicina:

  • No es un anticoagulante.
  • No es un fibrinolítico.
  • No es un antiagregante plaquetario clásico.
  • No disuelve directamente trombos.
  • No se ha demostrado que elimine los depósitos fibrinaloides descritos como “microcoágulos”.

3.3. Posible activación de NLRP3

El SARS-CoV-2 puede activar el inflamasoma NLRP3 mediante diferentes mecanismos, entre ellos:

  • Estrés oxidativo.
  • Daño mitocondrial.
  • Señales de daño celular.
  • Alteraciones del calcio intracelular.
  • Activación de la inmunidad innata.
  • Proteínas y componentes virales.

Si una parte de los síntomas persistentes dependiera de una activación continuada de esta vía, la colchicina podría tener una justificación teórica.

El problema es que el Covid Persistente es una enfermedad heterogénea. No todos los pacientes presentan el mismo patrón inflamatorio y no se ha demostrado que NLRP3 sea el mecanismo predominante en todos los casos.


4. Ensayo clínico de colchicina en Covid Persistente

En octubre de 2025 se publicó en JAMA Internal Medicine el ensayo clínico aleatorizado más importante realizado hasta la fecha sobre colchicina en Covid Persistente.

El estudio, realizado por Bassi y colaboradores, comparó colchicina frente a placebo en adultos con síntomas persistentes después de una infección por SARS-CoV-2.

Se trató de un ensayo:

  • Aleatorizado.
  • Doble ciego.
  • Controlado con placebo.
  • Diseñado específicamente para Covid Persistente.

4.1. Dosis utilizada

Los participantes recibieron colchicina durante 26 semanas.

La pauta utilizada fue:

  • 0,5 mg una vez al día en determinados participantes.
  • 0,5 mg dos veces al día, dependiendo principalmente del peso corporal y de los criterios definidos por el protocolo.

Los resultados fueron evaluados durante el tratamiento y posteriormente hasta las 52 semanas desde el inicio del estudio.

4.2. ¿Qué variables se evaluaron?

El ensayo analizó diferentes resultados clínicos y biológicos, entre ellos:

  • Capacidad funcional.
  • Función respiratoria.
  • Pruebas de ejercicio y movilidad.
  • Marcadores inflamatorios.
  • Síntomas comunicados por los pacientes.
  • Evolución clínica durante el seguimiento.

4.3. Resultados principales

La colchicina no produjo una mejoría estadísticamente significativa frente al placebo en:

  • La capacidad funcional.
  • La función respiratoria.
  • Los marcadores inflamatorios analizados.
  • Los principales resultados clínicos del estudio.

Los investigadores concluyeron que, en la población estudiada, la colchicina no fue eficaz como tratamiento general del Covid Persistente.

Este resultado tiene especial relevancia porque no procede únicamente de una serie de casos o de un estudio observacional, sino de un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo.


5. ¿Significa que la colchicina nunca puede ayudar?

El ensayo indica que la colchicina no funciona como tratamiento general para una población amplia de personas con Covid Persistente.

Sin embargo, el estudio no demuestra necesariamente que sea inútil en todas las situaciones clínicas posibles.

Podrían existir pacientes que necesiten colchicina por una indicación diferente y bien definida, como:

  • Pericarditis postinfecciosa.
  • Pericarditis recurrente.
  • Inflamación pericárdica documentada.
  • Gota.
  • Fiebre mediterránea familiar.
  • Determinadas enfermedades autoinflamatorias.
  • Algunas situaciones cardiovasculares concretas.

En esos casos, el medicamento se utilizaría para tratar esa alteración específica, no el Covid Persistente de forma global.

Tampoco puede descartarse completamente que existan subgrupos biológicos muy concretos que respondan mejor. No obstante, actualmente no existen biomarcadores validados que permitan identificar un supuesto “fenotipo respondedor a colchicina”.

No se ha demostrado que valores aislados de PCR, ferritina, IL-1β, IL-18, fibrinógeno, dímero D o cociente neutrófilos/linfocitos permitan predecir una respuesta clínica favorable.


6. Estudios de colchicina en COVID-19 agudo

Antes de estudiarse en Covid Persistente, la colchicina fue ampliamente evaluada durante la infección aguda por SARS-CoV-2.

6.1. Estudio COLCORONA

COLCORONA fue un ensayo clínico de fase 3, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado en pacientes con COVID-19 tratados de forma ambulatoria.

El objetivo principal era determinar si la colchicina reducía el resultado combinado de hospitalización o muerte relacionada con COVID-19.

En el análisis global, la diferencia entre colchicina y placebo no alcanzó significación estadística para el objetivo principal.

En un subgrupo de pacientes con infección confirmada mediante PCR se observó una reducción modesta del resultado combinado. Sin embargo, los análisis de subgrupos deben interpretarse con cautela y no establecieron de forma concluyente un beneficio general.

Además, se observó una mayor frecuencia de algunos efectos gastrointestinales, especialmente diarrea.

6.2. Ensayo RECOVERY

El ensayo RECOVERY evaluó colchicina en más de 11.000 pacientes hospitalizados con COVID-19.

La mortalidad a los 28 días fue prácticamente idéntica entre quienes recibieron colchicina y quienes recibieron el tratamiento habitual.

Tampoco se encontraron beneficios clínicamente relevantes en:

  • El tiempo hasta el alta hospitalaria.
  • La progresión hacia ventilación mecánica.
  • El resultado combinado de ventilación invasiva o muerte.

Los investigadores concluyeron que la colchicina no debía utilizarse de forma rutinaria en pacientes hospitalizados con COVID-19.

6.3. Estudio PRINCIPLE

El ensayo PRINCIPLE evaluó colchicina en pacientes con COVID-19 tratados en la comunidad y con mayor riesgo de complicaciones.

El estudio no encontró una reducción clínicamente relevante del tiempo hasta la recuperación ni de los ingresos hospitalarios o fallecimientos.

La rama de colchicina se interrumpió por falta de evidencia suficiente de beneficio.

6.4. GRECCO-19 y otros estudios pequeños

Algunos ensayos iniciales de menor tamaño, como GRECCO-19, comunicaron posibles señales favorables sobre el deterioro clínico o determinados marcadores.

No obstante, estos estudios tenían limitaciones importantes:

  • Tamaños muestrales reducidos.
  • Pocos acontecimientos clínicos.
  • Uso concomitante de múltiples tratamientos.
  • Diseños abiertos en algunos casos.
  • Resultados no confirmados en ensayos posteriores de mayor tamaño.

6.5. Metaanálisis

Los metaanálisis más recientes de ensayos clínicos aleatorizados no respaldan el uso rutinario de colchicina para reducir la mortalidad ni mejorar los principales resultados clínicos del COVID-19 agudo.

Por tanto, la evidencia conjunta no apoya su utilización general en la infección aguda por SARS-CoV-2.


7. ¿Puede actuar sobre los microcoágulos?

La colchicina no disuelve directamente los llamados microcoágulos fibrinaloides y no existe evidencia clínica de que normalice las pruebas experimentales utilizadas para detectarlos.

Teóricamente, podría reducir algunos estímulos que favorecen la inmunotrombosis mediante:

  • Menor activación de neutrófilos.
  • Reducción de ciertas señales relacionadas con NET.
  • Modulación de NLRP3.
  • Disminución de la adhesión leucocitaria.
  • Reducción de algunas vías de inflamación endotelial.

Pero estos efectos indirectos no convierten a la colchicina en un anticoagulante.

No puede considerarse equivalente a:

  • Heparina.
  • Apixabán.
  • Rivaroxabán.
  • Clopidogrel.
  • Ácido acetilsalicílico.
  • Sulodexida.
  • Fármacos fibrinolíticos.

Tampoco se ha demostrado que la combinación de colchicina con tratamientos anticoagulantes o antiagregantes mejore el Covid Persistente. Estas combinaciones pueden aumentar la complejidad del tratamiento y deben ser evaluadas individualmente.


8. ¿Puede mejorar la disfunción endotelial?

La colchicina ha demostrado beneficios cardiovasculares en determinados pacientes con enfermedad coronaria crónica. En el ensayo LoDoCo2, una dosis baja de colchicina redujo la incidencia de determinados acontecimientos cardiovasculares en pacientes seleccionados con enfermedad coronaria.

Estos resultados apoyan que la colchicina puede reducir algunos componentes de la inflamación vascular.

Sin embargo, la disfunción endotelial descrita en el Covid Persistente no es necesariamente equivalente a la aterosclerosis coronaria.

En el Covid Persistente podrían participar simultáneamente:

  • Persistencia de antígenos virales.
  • Autoanticuerpos funcionales.
  • Disautonomía.
  • Alteraciones del sistema renina-angiotensina.
  • Estrés oxidativo.
  • Activación plaquetaria.
  • Inmunotrombosis.
  • Alteración del metabolismo energético.
  • Disminución de la biodisponibilidad del óxido nítrico.
  • Inflamación de bajo grado.

Por tanto, los resultados obtenidos en enfermedad coronaria no pueden extrapolarse directamente a personas con Covid Persistente.


9. Colchicina y Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica

En la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica se han propuesto alteraciones de la inmunidad innata, disfunción endotelial, estrés oxidativo, cambios metabólicos y neuroinflamación.

Sin embargo, no existen ensayos clínicos sólidos que demuestren que la colchicina mejore:

  • El malestar post-esfuerzo.
  • La intolerancia ortostática.
  • La fatiga.
  • La disfunción cognitiva.
  • La capacidad aeróbica.
  • La calidad del sueño.
  • La capacidad funcional cotidiana.

Por tanto, actualmente no puede considerarse un tratamiento respaldado para la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica.


10. Dosis utilizadas en investigación

La dosis de colchicina depende de la enfermedad tratada, el peso corporal, la función renal, la función hepática y las posibles interacciones.

En el ensayo de Covid Persistente se utilizaron dosis de:

  • 0,5 mg una vez al día.
  • 0,5 mg dos veces al día en determinados participantes.

El tratamiento se mantuvo durante 26 semanas.

En prevención cardiovascular se ha estudiado principalmente una dosis de 0,5 mg una vez al día.

Las pautas para gota, pericarditis o enfermedades autoinflamatorias pueden ser diferentes.

La colchicina no debe dosificarse como si fuera un suplemento. Una pauta tolerada por una persona puede ser inadecuada o peligrosa para otra, especialmente cuando existe insuficiencia renal, enfermedad hepática, bajo peso corporal o uso de medicamentos que interfieren con su eliminación.


11. Efectos adversos frecuentes

Los efectos adversos más habituales son gastrointestinales:

  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Calambres abdominales.
  • Pérdida de apetito.

La diarrea puede ser una señal temprana de exposición excesiva y no debe considerarse siempre un efecto menor que pueda ignorarse.

Cuando los síntomas gastrointestinales son intensos o persistentes, debe revisarse la dosis y la posibilidad de toxicidad.


12. Toxicidad grave

La colchicina tiene un margen terapéutico relativamente estrecho. Una sobredosis o una interacción farmacológica puede producir intoxicación grave.

Entre las complicaciones descritas se encuentran:

  • Leucopenia.
  • Neutropenia.
  • Trombocitopenia.
  • Pancitopenia.
  • Supresión de la médula ósea.
  • Miopatía.
  • Neuropatía.
  • Elevación de creatina quinasa.
  • Rabdomiólisis.
  • Lesión renal.
  • Lesión hepática.
  • Alteraciones cardiacas.
  • Fallo multiorgánico.

Las intoxicaciones graves pueden comenzar con diarrea, vómitos y dolor abdominal y evolucionar posteriormente hacia alteraciones hematológicas, musculares y multiorgánicas.


13. Interacciones especialmente importantes

La colchicina es sustrato de:

  • La enzima CYP3A4.
  • El transportador P-glicoproteína o P-gp.

Los medicamentos que inhiben una o ambas vías pueden aumentar la concentración de colchicina y provocar toxicidad.

Entre las interacciones especialmente relevantes se encuentran:

  • Claritromicina.
  • Eritromicina.
  • Ketoconazol.
  • Itraconazol.
  • Voriconazol.
  • Ritonavir.
  • Cobicistat.
  • Ciclosporina.
  • Verapamilo.
  • Diltiazem.
  • Determinados antivirales.
  • Algunos antifúngicos.
  • Zumo de pomelo.

La combinación con inhibidores potentes de CYP3A4 o P-gp puede estar contraindicada, especialmente en personas con insuficiencia renal o hepática.

Se han descrito intoxicaciones mortales asociadas a la combinación de colchicina y claritromicina.


14. Colchicina y estatinas

La colchicina y las estatinas pueden aumentar conjuntamente el riesgo de toxicidad muscular, especialmente en personas vulnerables.

El riesgo puede ser mayor cuando concurren:

  • Insuficiencia renal.
  • Dosis elevadas de estatinas.
  • Edad avanzada.
  • Hipotiroidismo.
  • Antecedentes de enfermedad muscular.
  • Uso de inhibidores de CYP3A4.
  • Tratamientos múltiples con potencial miotóxico.

Los síntomas de alerta incluyen:

  • Dolor muscular intenso.
  • Debilidad muscular nueva.
  • Dificultad para levantarse o caminar.
  • Orina oscura.
  • Elevación de creatina quinasa.

La combinación no está necesariamente prohibida en todos los casos, pero necesita una valoración individualizada y una vigilancia adecuada.


15. Colchicina y anticoagulantes o antiagregantes

La colchicina no suele aumentar directamente el riesgo hemorrágico de la misma forma que un anticoagulante. No obstante, la situación puede complicarse cuando se combina con múltiples tratamientos.

Si se utilizan simultáneamente anticoagulantes, antiagregantes, fibrinolíticos o suplementos con actividad sobre la coagulación, resulta especialmente importante vigilar:

  • El hemograma.
  • Las plaquetas.
  • La función renal.
  • La aparición de hematomas.
  • El sangrado digestivo.
  • La presencia de anemia.

Además, una toxicidad hematológica por colchicina podría incrementar indirectamente el riesgo de complicaciones.


16. Controles que pueden ser necesarios

Antes de iniciar un tratamiento prolongado con colchicina, suele ser razonable valorar:

  • Hemograma completo.
  • Creatinina.
  • Filtrado glomerular.
  • Transaminasas.
  • Bilirrubina.
  • Antecedentes de neuropatía o miopatía.
  • Tratamientos concomitantes.
  • Interacciones mediante CYP3A4 o P-gp.

Durante el tratamiento pueden ser necesarios controles periódicos de:

  • Hemograma.
  • Función renal.
  • Función hepática.
  • Creatina quinasa cuando aparecen síntomas musculares.

Debe extremarse la precaución en personas con:

  • Insuficiencia renal.
  • Enfermedad hepática.
  • Citopenias previas.
  • Bajo peso corporal.
  • Fragilidad.
  • Enfermedad neuromuscular.
  • Tratamientos con múltiples interacciones.

17. ¿Qué síntomas requieren atención médica?

Una persona que esté tomando colchicina debe consultar con rapidez si presenta:

  • Diarrea o vómitos intensos.
  • Dolor abdominal importante.
  • Debilidad muscular progresiva.
  • Dolor muscular intenso.
  • Orina oscura.
  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Fiebre o infecciones frecuentes.
  • Úlceras bucales.
  • Hematomas o sangrado inesperado.
  • Disminución marcada de la cantidad de orina.
  • Confusión o deterioro general rápido.

18. ¿En qué situaciones podría tener sentido clínico?

La evidencia actual no respalda utilizar colchicina como tratamiento general del Covid Persistente.

Podría tener sentido cuando exista una indicación médica independiente y bien documentada, como:

  • Pericarditis aguda.
  • Pericarditis recurrente.
  • Gota.
  • Fiebre mediterránea familiar.
  • Determinadas enfermedades autoinflamatorias.
  • Algunos perfiles concretos de enfermedad cardiovascular.

En estos casos, el objetivo sería tratar la enfermedad específica y no asumir que la colchicina corregirá todos los mecanismos del Covid Persistente.


19. ¿Se siguen realizando estudios?

Aunque el ensayo publicado en 2025 fue negativo, la colchicina continúa siendo evaluada dentro de algunas plataformas de investigación sobre Covid Persistente.

El ensayo adaptativo RECLAIM incluyó una rama de colchicina junto a otros tratamientos. Este tipo de investigación podría aportar información adicional sobre:

  • Subgrupos concretos de pacientes.
  • Momento óptimo de tratamiento.
  • Duración de la intervención.
  • Combinaciones terapéuticas.
  • Biomarcadores de respuesta.

No obstante, hasta que existan resultados clínicos positivos y reproducidos, la colchicina no debe presentarse como un tratamiento demostrado.


20. Conclusiones

La colchicina posee mecanismos biológicamente interesantes para el Covid Persistente. Interfiere en los microtúbulos, reduce determinadas funciones de los neutrófilos y puede modular indirectamente el inflamasoma NLRP3, la señalización de IL-1β y algunos procesos de inflamación vascular.

Sin embargo, los resultados clínicos no han confirmado las expectativas mecanísticas.

El principal ensayo clínico aleatorizado publicado hasta la fecha no encontró mejoras significativas en la capacidad funcional, la función respiratoria ni los marcadores inflamatorios después de 26 semanas de tratamiento.

Por tanto:

  • La colchicina no es actualmente un tratamiento demostrado para el Covid Persistente.
  • No se ha demostrado que elimine microcoágulos fibrinaloides.
  • No sustituye a los anticoagulantes o antiagregantes.
  • No existe un biomarcador validado para seleccionar pacientes respondedores.
  • No está respaldada como tratamiento de la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica.
  • Puede seguir siendo útil cuando existe una indicación médica concreta, como la pericarditis.
  • Sus interacciones y su potencial toxicidad obligan a utilizarla exclusivamente bajo supervisión médica.

La experiencia con la colchicina ilustra una cuestión fundamental en la investigación del Covid Persistente: un tratamiento puede tener una justificación mecanística convincente y, aun así, no producir beneficios cuando se evalúa en un ensayo clínico controlado.


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