1. Qué es el astrágalo

El astrágalo suele referirse, en el contexto de suplementos, a la raíz de Astragalus membranaceus o Astragalus mongholicus, una planta utilizada tradicionalmente en medicina china bajo el nombre de Huang Qi. Se comercializa como raíz seca, polvo, cápsulas, extracto seco, extractos estandarizados en polisacáridos o extractos ricos en astragalósido IV.

Sus principales compuestos bioactivos son los polisacáridos de astrágalo, los astragalósidos —especialmente el astragalósido IV—, flavonoides y otros metabolitos con posible actividad inmunológica, antioxidante, antiinflamatoria y metabólica. Sin embargo, gran parte de la evidencia procede de estudios preclínicos, por lo que no debe confundirse “actividad biológica” con eficacia clínica demostrada en enfermedades complejas.

En la práctica, se suele usar como suplemento para “apoyar las defensas”, mejorar la vitalidad, favorecer la recuperación tras infecciones o modular la inflamación. Aun así, las principales fuentes clínicas independientes señalan que la evidencia en humanos sigue siendo limitada para muchas de sus aplicaciones.


2. Mecanismos propuestos

El astrágalo no actúa como una vitamina o un mineral con una función única. Es una mezcla compleja de compuestos que pueden actuar sobre varias rutas biológicas.

Los polisacáridos de astrágalo se han estudiado por su capacidad para modular la respuesta inmune, incluyendo macrófagos, células dendríticas, linfocitos, células NK, citoquinas y receptores inmunitarios como TLR4. Por eso suele describirse como inmunomodulador, aunque en determinados contextos podría comportarse más como inmunoestimulante que como simple regulador neutro.

El astragalósido IV se ha investigado por posibles efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antifibróticos, metabólicos, vasculares y neuroprotectores. Revisiones recientes lo presentan como un compuesto farmacológicamente interesante, pero todavía muy centrado en modelos celulares, animales o áreas clínicas específicas, no como tratamiento validado para EM/SFC o Covid Persistente.

También se ha investigado el papel de los polisacáridos de astrágalo sobre la barrera intestinal, la microbiota, la inmunidad mucosa y la inflamación intestinal. Esto podría ser relevante en enfermedades con disbiosis o permeabilidad intestinal, aunque la evidencia clínica directa sigue siendo insuficiente.


3. Para qué se usa habitualmente

El astrágalo se suele emplear con cuatro objetivos principales.

3.1. Apoyo inmunitario

Es su uso más conocido. Muchas personas lo toman para intentar mejorar la resistencia frente a infecciones respiratorias, apoyar defensas o favorecer la recuperación tras infecciones. El problema es que “reforzar el sistema inmune” es una expresión demasiado imprecisa. En enfermedades con inmunoactivación, autoinmunidad, citoquinas elevadas o reactivación viral, estimular ciertas vías inmunes no siempre es deseable.

3.2. Fatiga y convalecencia

Tradicionalmente se ha usado como planta “tónica” en cansancio, debilidad o recuperación. Hay estudios recientes en fatiga post-COVID y fatiga relacionada con cáncer, pero todavía no puede considerarse un tratamiento establecido para EM/SFC ni para Covid Persistente.

3.3. Apoyo durante tratamientos oncológicos

En oncología integrativa se ha estudiado como coadyuvante para mejorar fatiga, calidad de vida o tolerancia a tratamientos. Memorial Sloan Kettering señala que existen datos en algunos contextos oncológicos, pero también advierte que muchos resultados proceden de fórmulas, extractos o formas de administración que no son equivalentes a los suplementos orales habituales.

3.4. Inflamación, metabolismo y función vascular

Algunos estudios preclínicos sugieren efectos sobre estrés oxidativo, inflamación, endotelio, metabolismo de la glucosa y fibrosis. Esto lo hace interesante desde un punto de vista mecanístico, pero no basta para afirmar que sea eficaz en enfermedades multisistémicas como EM/SFC o Covid Persistente.


4. Evidencia clínica en fatiga

Uno de los estudios más relevantes para el contexto postinfeccioso es un ensayo clínico triple ciego que evaluó extracto de raíz de astrágalo en enfermeras con síndrome de fatiga crónica post-COVID-19. El objetivo fue valorar si el extracto podía mejorar la fatiga persistente tras COVID-19. El estudio encontró una señal de beneficio, pero debe interpretarse con prudencia por el tamaño muestral, la población concreta y la necesidad de replicación independiente.

También existe un estudio observacional de 2024 con Myelophil, una fórmula que combina extractos de Astragalus membranaceus y Salvia miltiorrhiza, en personas con Long COVID, fatiga y niebla mental. Al ser una fórmula combinada y un estudio observacional, no permite atribuir los resultados exclusivamente al astrágalo ni demostrar causalidad con la fuerza de un ensayo aleatorizado.

En fatiga relacionada con cáncer, una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos aleatorizados publicada en 2025 concluyó que añadir Astragalus membranaceus al tratamiento de control se asoció con reducción de fatiga y mejora de calidad de vida. Sin embargo, los propios autores señalan que se necesitan estudios de mayor calidad para validar mejor estos resultados.

Por tanto, la evidencia clínica más razonable sería: hay señales prometedoras en fatiga post-COVID y fatiga oncológica, pero todavía no hay base suficiente para considerarlo un tratamiento demostrado para EM/SFC o Covid Persistente.


5. Astrágalo y sistema inmune: por qué no siempre interesa “estimular defensas”

Uno de los errores más frecuentes al hablar de suplementos inmunitarios es asumir que “estimular el sistema inmune” siempre es positivo. En EM/SFC y Covid Persistente, el problema no parece ser simplemente tener “defensas bajas”, sino una posible desregulación inmunitaria: algunas vías pueden estar activadas, otras agotadas, otras inhibidas y otras mal coordinadas.

El astrágalo puede modular células NK, linfocitos, macrófagos y citoquinas. Esto podría ser útil en algunos perfiles, pero también problemático en otros. Una persona con infecciones recurrentes y baja respuesta inmune no es equivalente a una persona con citoquinas elevadas, autoinmunidad, checkpoints inmunológicos alterados o inflamación persistente.

Por eso, en perfiles de EM/SFC o Covid Persistente con inmunoactivación, herpesvirus activos, TNF-α/IFN-γ/IL-10/IL-12p70 elevados, NK disfuncionales o sospecha autoinmune, el astrágalo no debería plantearse como un suplemento neutro. Su uso tendría más sentido si se individualiza según el perfil inmunológico y la tolerancia clínica.


6. Astrágalo en EM/SFC y Covid Persistente

Actualmente no puede decirse que el astrágalo sea un tratamiento validado para Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica. Hay indicios indirectos procedentes de estudios en fatiga post-COVID, fatiga relacionada con cáncer, modelos de inmunomodulación, microbiota, estrés oxidativo y neuroinflamación, pero faltan estudios específicos en EM/SFC con criterios diagnósticos estrictos, medición de PEM, disautonomía, CPET de dos días, biomarcadores inmunes y seguimiento clínico suficiente.

En Covid Persistente, la evidencia es algo más cercana, pero todavía preliminar. El ensayo en fatiga post-COVID y el estudio observacional con Myelophil sugieren que podría haber una señal de beneficio en algunos pacientes, especialmente en fatiga y niebla mental. Aun así, falta saber qué subgrupos podrían beneficiarse más y cuáles podrían empeorar si ya existe inmunoactivación marcada.

Desde una visión inmunovascular, el astrágalo podría ser interesante por sus efectos potenciales sobre inmunidad, estrés oxidativo, inflamación, microbiota y función vascular. Pero precisamente por tocar tantos sistemas, también exige prudencia. En enfermedades complejas, no basta con que una sustancia sea “antiinflamatoria” en un modelo experimental: hay que saber qué vía modula, en qué dirección, en qué dosis y en qué tipo de paciente.


7. Dosis según presentación

La dosis de astrágalo depende mucho de la presentación. No es lo mismo tomar raíz pulverizada que un extracto concentrado, ni un producto estandarizado en polisacáridos o astragalósido IV.

PresentaciónDosis orientativaComentario
Raíz pulverizada500 mg–3 g/díaMenos concentrada; más cercana al uso herbal tradicional en cápsulas.
Raíz seca en infusión/decocto2–15 g/díaUso tradicional; las dosis altas suelen formar parte de fórmulas combinadas.
Extracto 4:1250–1.500 mg/día500 mg de extracto 4:1 equivalen aproximadamente a 2 g de raíz seca.
Extracto 10:1100–750 mg/díaMás concentrado; no se compara mg a mg con raíz pulverizada.
Extracto con 20–50% polisacáridos100–1.000 mg/díaMás relevante para inmunomodulación; conviene empezar bajo.
Extracto rico en astragalósido IV5–25 mg/día de astragalósido IV realCalcular según el porcentaje declarado: 500 mg al 1% = 5 mg; 500 mg al 5% = 25 mg.

En extractos ricos en astragalósido IV, no basta con mirar los miligramos totales de extracto. Hay que calcular los mg reales de astragalósido IV:

Mg de extracto × % de astragalósido IV = mg reales de astragalósido IV

ProductoAstragalósido IV realInterpretación
500 mg de extracto al 0,3%1,5 mgDosis baja.
500 mg de extracto al 1%5 mgRango conservador.
500 mg de extracto al 2%10 mgRango habitual-alto.
500 mg de extracto al 5%25 mgExtracto bastante concentrado.
500 mg de extracto al 10%50 mgDosis alta, más experimental.

Como referencia prudente, en un perfil complejo tendría más sentido empezar alrededor de 5–10 mg/día de astragalósido IV real, no directamente por dosis altas. El rango de 10–25 mg/día ya sería más alto-prudente. Dosis como 50 mg/día o más deberían considerarse mucho más experimentales, especialmente si hay inmunoactivación, herpesvirus activos, disautonomía o tratamiento anticoagulante.

Un estudio humano reciente ha explorado una dosis única oral de 150 mg de astragalósido IV para valorar efectos neurofisiológicos agudos mediante EEG, pero eso no equivale a una recomendación de uso diario prolongado ni a una pauta aplicable a EM/SFC o Covid Persistente.


8. Cómo plantearlo en un perfil complejo

En una persona sana que busca apoyo inmunitario general, el astrágalo suele usarse dentro de rangos habituales de suplemento. En cambio, en una persona con EM/SFC, Covid Persistente, herpesvirus activos, citoquinas elevadas, disautonomía, alteraciones NK/CD57, sospecha autoinmune o tratamientos anticoagulantes, tendría más sentido una introducción mucho más conservadora.

Una aproximación prudente podría ser:

8.1. Fase inicial

Empezar con dosis bajas, por ejemplo 500 mg–1 g/día de raíz pulverizada, 250–500 mg/día de extracto 4:1, o 5–10 mg/día de astragalósido IV real si se usa un extracto estandarizado.

8.2. Duración de prueba

Mantenerlo 7–14 días sin introducir otros suplementos nuevos, registrando fatiga, sueño, PEM, palpitaciones, presión arterial, digestión, cefalea, sensación de activación, dolor, inflamación, moratones o sangrados.

8.3. Escalada

Si se tolera bien, valorar subir lentamente hacia 500–1.000 mg/día de extracto o 1–3 g/día de raíz pulverizada, según presentación.

8.4. Evitar de entrada

No empezaría directamente con extractos 10:1 muy concentrados, productos ricos en astragalósido IV, fórmulas combinadas inmunoestimulantes o dosis altas de polisacáridos si hay inflamación activa o reactivación viral no controlada.


9. Antes o después de comer

No hay una regla universal. Muchas personas lo toman por la mañana o al mediodía, con o sin comida. Si produce molestias digestivas, suele ser más razonable tomarlo con comida.

Si tiene un efecto subjetivamente activador, sería preferible evitarlo por la noche. En perfiles con insomnio, activación simpática, disautonomía, palpitaciones o PEM, el horario importa: cualquier suplemento que aumente sensación de activación, calor, inquietud o empeoramiento del sueño debería reconsiderarse.


10. Riesgos, interacciones y precauciones

El astrágalo suele considerarse relativamente seguro por vía oral en muchas personas. NCCIH indica que puede ser seguro cuando se toma por vía oral, aunque también señala que no existe una evaluación completa de seguridad para todos los usos y contextos.

Las precauciones más importantes son:

10.1. Autoinmunidad e inmunoactivación

Por sus efectos inmunomoduladores, puede no ser adecuado en enfermedades autoinmunes activas, sospecha de autoinmunidad o estados de activación inmune persistente.

10.2. Inmunosupresores e inmunomoduladores

Puede interferir con tratamientos que buscan suprimir o modular la respuesta inmune. MSKCC también advierte de posibles interacciones en contextos oncológicos y con determinados tratamientos.

10.3. Coagulación, antiagregantes y anticoagulantes

Conviene tener prudencia si se combina con anticoagulantes, antiagregantes, enzimas fibrinolíticas o tratamientos dirigidos a microcoágulos/microagregados. En perfiles que usan productos como nattokinasa, lumbrokinasa, sulodexida, clopidogrel, apixabán, heparina u otros fármacos con efecto vascular/hemostático, no lo plantearía sin supervisión.

10.4. Presión arterial, diuresis y disautonomía

Algunas fuentes describen posibles efectos sobre presión arterial, diuresis o metabolismo. En personas con tensión baja, hipovolemia, poliuria, disautonomía o alteraciones del eje vasopresina-renina-aldosterona, conviene vigilar especialmente la respuesta clínica.

10.5. Glucosa y metabolismo

Podría interactuar con tratamientos hipoglucemiantes o influir en el control glucémico, por lo que también conviene cautela si se toma metformina u otros moduladores metabólicos.


11. En qué casos podría tener más sentido

El astrágalo podría tener más sentido en perfiles donde el objetivo sea un apoyo inmunitario suave, convalecencia postinfecciosa, fatiga moderada sin inflamación descontrolada, o tendencia a infecciones recurrentes sin datos claros de autoinmunidad activa, hiperactivación inmune o tratamientos anticoagulantes complejos.

También podría ser interesante como objeto de investigación en Covid Persistente o EM/SFC, especialmente si los estudios midieran no solo fatiga subjetiva, sino también PEM, tolerancia ortostática, función cognitiva, citoquinas, células NK, linfocitos T, herpesvirus, marcadores endoteliales y coagulación.

Sin esos datos, es difícil saber si mejora realmente el proceso de fondo o si solo modifica algunos síntomas.


12. En qué casos tendría más cautela

Tendría más cautela en personas con:

  • Enfermedad autoinmune activa o sospecha fuerte de autoinmunidad.
  • Citoquinas persistentemente elevadas o perfil inflamatorio intenso.
  • Reactivación o persistencia de herpesvirus.
  • Uso de inmunosupresores o inmunomoduladores.
  • Uso de anticoagulantes, antiagregantes o enzimas fibrinolíticas.
  • Disautonomía con tensión baja, hipovolemia, poliuria o alteraciones del eje vasopresina/renina/aldosterona.
  • Protocolos complejos con muchos suplementos o fármacos introducidos a la vez.

En estos casos, si se usa, tendría más sentido introducirlo como una prueba aislada y controlada, no como parte de una combinación amplia de inmunoestimulantes.


13. Conclusión

El astrágalo es una planta con una base mecanística interesante: puede modular inmunidad, inflamación, estrés oxidativo, microbiota y posiblemente algunos aspectos de la fatiga. Hay señales clínicas prometedoras en fatiga post-COVID y fatiga relacionada con cáncer, pero la evidencia todavía no es suficiente para considerarlo un tratamiento establecido en EM/SFC o Covid Persistente.

Su principal atractivo —la inmunomodulación— es también su principal fuente de cautela. En una persona sana puede plantearse como suplemento de apoyo inmunitario. En una persona con EM/SFC, Covid Persistente, herpesvirus activos, citoquinas elevadas, disautonomía, alteraciones NK/CD57, checkpoints inmunológicos o tratamientos anticoagulantes, no debería verse como un suplemento inocuo ni prioritario sin una valoración cuidadosa.

La pregunta clave no es solo si el astrágalo “refuerza las defensas”, sino qué parte del sistema inmune modula, en qué dirección y en qué paciente. En enfermedades complejas, estimular más no siempre significa regular mejor.


Bibliografía

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