La neuroinflamación se ha consolidado como uno de los ejes fisiopatológicos más relevantes en el covid persistente y en la encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica (EM/SFC). Sin embargo, no se trata de un proceso único ni uniforme, sino del resultado de la interacción entre sistema inmune, microglía, endotelio cerebral, sistema nervioso autónomo y metabolismo energético.

Modelos recientes integran estos ejes para explicar síntomas como la niebla mental, la fatiga cognitiva, la hipersensibilidad neurológica o la intolerancia al esfuerzo: VanElzakker et al., 2019

Por ello, los tratamientos eficaces no son antiinflamatorios genéricos, sino intervenciones dirigidas a mecanismos concretos, seleccionadas según el fenotipo clínico de cada paciente.


1) ¿Qué entendemos por neuroinflamación en covid persistente y EM/SFC?

En estos cuadros pueden coexistir varios procesos fisiopatológicos:

No todos los pacientes presentan los mismos mecanismos, y no todos responden a los mismos tratamientos.


2) El papel clave del PEM (Post-Exertional Malaise)

El PEM es un empeoramiento retardado y desproporcionado de los síntomas tras un esfuerzo físico, cognitivo o emocional. Es un rasgo central en EM/SFC y muy frecuente en covid persistente.

Forzar actividad en presencia de PEM puede reactivar inflamación, disautonomía y síntomas neurológicos.

Sin control del PEM, ningún tratamiento antiinflamatorio sostenido es eficaz.


3) Tratamientos farmacológicos con impacto en neuroinflamación

3.1) Celecoxib (inhibidor selectivo COX-2)

La vía COX-2 / prostaglandina E2 (PGE2) es un eje relevante en neuroinflamación (Minghetti, 2004).

La PGE2 inhibe la función de células NK y regula respuestas inmunes (Kalinski, 2012).

Además, la vía COX-2/PGE2 se ha relacionado con reactivación lítica del Virus Epstein-Barr (Gandhi et al., 2015).

Puede ser útil en:

  • Niebla mental inflamatoria
  • Dolor central
  • Reactivación viral
  • Inflamación sistémica persistente

Precaución: el uso de celecoxib requiere valoración médica individualizada. Puede aumentar el riesgo cardiovascular, además de presentar riesgos renales y gastrointestinales, especialmente en tratamientos prolongados, dosis medias-altas o en personas con disfunción endotelial, disautonomía, antecedentes cardiovasculares o riesgo trombótico. No se recomienda su uso continuado más allá de 3–4 semanas seguidas, debiendo realizarse reevaluaciones periódicas, evitar la automedicación y desaconsejar el uso crónico.

3.2) LDN (naltrexona a dosis bajas)

La LDN se ha propuesto como modulador de microglía, con discusión del papel de TLR-4 (Younger et al., 2014).

3.3) Minociclina

La minociclina tiene propiedades antiinflamatorias/neuroinmunes más allá de su acción antibiótica (Garrido-Mesa et al., 2013).

3.4) Antihistamínicos (H1/H2) en fenotipo mastocitario-neurológico

Contexto mastocitos–COVID–neuroinflamación (Kempuraj et al., 2020).


4) Suplementos con efecto antiinflamatorio neuronal

4.1) Modulación microglial

Luteolina: induce un fenotipo microglial antiinflamatorio (Dirscherl et al., 2010).

PEA (palmitoiletanolamida): revisión sobre dianas glía/mastocito y neuroinflamación (Skaper et al., 2013).

4.2) Estrés oxidativo y glutatión cerebral

NAC (N-acetilcisteína): aumento de glutatión cerebral (Holmay et al., 2013).

4.3) Melatonina

Revisión sobre melatonina e inflamación (Hardeland, 2018).

4.4) Omega-3 (EPA/DHA)

Revisión sobre mecanismos antiinflamatorios en cerebro (Layé et al., 2018).


5) Antidepresivos con capacidad de modular la neuroinflamación

En este apartado el objetivo no es “tratar depresión” per se, sino considerar que algunos fármacos tienen efectos inmunomoduladores/neurobiológicos. En EM/SFC y covid persistente hay que balancear: sueño, disautonomía, sensibilidad a fármacos y riesgo de “pasarse de activación” (y empeorar PEM por sobreesfuerzo).

5.1) Fluvoxamina

Se vincula a sigma-1 receptor y vías de respuesta al estrés celular/inflamación. Trabajo sobre sigma-1/IRE1 en inflamación/sepsis (Rosen et al., 2019, Cell)

5.2) Fluoxetina y sertralina (ISRS)

Revisión/metaanálisis sobre cambios en biomarcadores inflamatorios con antidepresivos (Hannestad et al., 2011).


6) Conclusión

La neuroinflamación en covid persistente y EM/SFC no es exclusivamente “del cerebro”: suele ser la manifestación central de una disfunción neuro–inmune–vascular.

En la práctica, lo más robusto es:

  1. Controlar PEM (pacing),
  2. Identificar el mecanismo dominante (mastocitos/BBB-endotelio/microglía/estrés oxidativo),
  3. Elegir intervenciones con mejor relación beneficio–riesgo para tu fenotipo.


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